martes, 28 de octubre de 2014

LA SAL DE LA VIDA. RESERVA NATURAL DE LAS SALINAS DE IBIZA Y FORMENTERA


Sin duda alguna, la sal es vida…

Si no véase esta frase, tan conocida, de que algo es “la Sal de la Vida”,  y es que: qué sería una vida sin sal?... Sin alicientes?... Sin metas?...
Y sin esa “chispa”, que impulsa cada uno de nuestros monótonos días???

Sin duda alguna, la sal es vida…

En otro tiempo, Ibiza fue llamada la isla de la sal.

Antes que el dinero existió la sal, y con ella se comerciaba. Era necesaria para conservar los alimentos. El uso actual como aditivo es más un refinamiento de la cultura y el paladar occidental. Quien poseía la sal, poseía un tesoro. Aún hoy. Así lo siento como ibicenca,  como uno de nuestros grandes tesoros naturales:  Las Salinas de Ibiza y Formentera.

Encontramos una referencia singular a la flor de sal, ya en el siglo II a.C. Catón nos forece instrucciones para elaborarla en su manga Agricultura.

 «Se llena un ánfora sin cuello de agua limpia y se deja al sol. Sobre ella se dispone un cedazo con sal normal que se agita y se vuelve a llenar repetidamente varias veces al día, hasta que pasan dos jornadas sin que se disuelva la sal, momento en el que se hace la prueba de arrojar un huevo o, mejor, una anchoa seca: si flota, la sal ya está preparada para macerar y salar carnes, pescados y quesos. A continuación, se dispone esta salmuera en recipientes o fuentes de hornear al sol y se deja reposar hasta que cristalice. De este modo se consigue, finalmente, la flor de sal. Cuidando, eso sí, con cielo encapotado y por la noche, de no dejar los recipientes en el exterior».
Durante décadas en Ibiza y  Formentera, se han explotado las salinas.
La extracción de sal para su comercialización y posterior exportación ha conformado Ibiza como uno de los más importantes puertos comerciales estratégicos internacionalmente conocidos.

Hoy la extracción continúa como en tiempos pasados, utilizando métodos tradicionales y configurando un paisaje de montañas blancas que parecen salidas de otro mundo.


La Reserva Natural de Ses Salines engloba un conjunto de hábitats terrestres y marinos, con valores ecológicos, paisajísticos, históricos y culturales de primer orden.
Acoge importantes poblaciones de aves acuáticas y marinas nidificantes, hibernantes y migrantes, además de un importante número de especies de flora y fauna endémicas de las Islas Baleares.
Sus fondos marinos están cubiertos de praderas de poseidonia oceánica, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, hecho que hace que el agua sea tan cristalina y se recomiende como lugar ideal para la práctica del submarinismo. Su acción es la causante de la rica biodiversidad marina de la isla, así como de la pureza de sus aguas e incluso del paisaje de la costa pitiusa.
Desde 1995 este entorno forma parte de la Reserva Natural Marítimo-Terrestre de Ses Salines, desde 2001 Parque Natural.
Es un ecosistema de gran riqueza, declarado Zona de Especial Protección para las Aves. De las 210 catalogadas destacan las garzas y los flamencos, a los que es fácil contemplar durante sus pasos migratorios de julio a octubre y de febrero a mayo.
La vegetación está condicionada por la salinidad del terreno; predominan las siemprevivas endémicas, los juncos y el salobre; las colinas, con menos concentración de sal, están cubiertas por sabinar, pinares y garrigas de romero y jarales.
En sucesivas entradas, trataremos de ir desgranando los valores de esta Reserva Natural, conociendo su  flora y su fauna.
Trataremos de avistar los flamencos rosas, que con un poco de suerte, pueden encontrarse a su vuelta de África, visitando las salinas en estas fechas….
Y disfrutaremos de sus maravillosas playas y paisajes naturales, conociendo rincones idílicos como la maravillosa puesta de sol en Cap des Falcó.
Os espero en próximas entradas de “La sal de la vida”…

2. Excursiones en familia: compartir y educar. Click

3. De torre en torre y miro porque me toca. Click

4. Las puertas del mar: la Torre de Ses Portes. Click.

5. Con la iglesia hemos topado. Click.

6. Animaleando en el Parque Natural de las Salinas de Ibiza.Click

7. Flores de primavera. Click

8. Ocaso final: Puesta de sol en Cap des Falcó. Click.

M.Carmen Ramón Marí.

lunes, 27 de octubre de 2014

La Cova Bolumini, contraste de colores

Este espectacular rincón se encuentra dentro de parque de la Serra Mariola y pertenece al termino de Alfafara.

Esta cueva se encuentra justo debajo de un poblado Iberico-romano fortificado, dicho poblado fue descubierto y confirmado en julio de 2013, el cual data de finales del siglo I hasta la Edad de Bronce (sigloIX).









Foto del “pla de bolumini” lugar de la excavaciones de poblado Iberico-romano


La cueva posee distintas tonalidades de pigmentación debido a dos agentes naturales: uno es la pigmentación blanca de la visera de la roca, donde se desarrollan líquenes y otra coloración mas rojiza debido a las cristalizaciones de caliza debido a un proceso kárstico (disolución de la roca por el agua de la lluvia que se filtra desde la parte superior de la montaña).




Foto desde el interior de la cueva donde se aprecia las coloraciones de la roca


A la “cova de Bolumini” se puede acceder mediante varias rutas pero una recomendada seria esta ya que es apta para todos los públicos (incluso niños) y esta señalizada:





Distancia total: 3’3 km.

Tiempo total: 45 minutos (sin descansos).

Desnivel: 150 metros aprximados.

Tipo de ruta: Circular.

Dificultad: Baja.


La ruta parte del camping Les Fonts de Mariola, situado en la urbanización El Pinatell (término municipal de Bocairent, Valencia) y sube hasta l’Alt de la Cova, o Cabezo de Mariola según algunos mapas (término municipal de Alfafara, Alicante), donde se encuentran los deteriorados restos del poblado íbero de Bolumini, y muy cerca, la Cova de Bolumini (también conocida como Cova Blanca).

Iniciamos la marcha, con la puerta de acceso al cámping situada a nuestra izquierda, y con el pico del Montcabrer a nuestra derecha, a lo lejos. Comenzamos a ascender por un camino de tierra (con cadena) que vemos frente a nosotros. Poco más adelante, a unos 15 metros, el camino se divide en dos. Seguimos a nuestra izquierda y poco más tarde encontrarnos los restos de una antigua casa.

Continuamos por la senda siempre ascendiendo, hasta llegar a una pista forestal, donde seguimos de nuevo a la izquierda. Poco más tarde, vemos una senda algo ancha a nuestra izquierda, abandonamos el camino y seguimos por dicha senda, pues nos conducirá a l’Alt de la Cova, donde se encuentran los restos del poblado íbero de Bolumini.

Del mismo sólo se aprecian actualmente algunos márgenes de piedra. Desde el poblado de Bolumini podemos ver Bocairent, Alfafara, la cumbre del Montcabrer (1390 m), la Torre de Mariola, el Menejador (1356 m)…

Mirando hacia Bocairent y junto al cortado, bajamos la vista un poco más y vemos una pequeña senda que baja desde nuestra izquierda hasta la Cova Blanca, situada justo debajo del poblado íbero de Bolumini.

Tras una pausa, regresamos por el mismo camino hasta el punto de partida, donde termina la ruta.




Jorge Gómez

ERMITA DE SAN ADRIAN Y SANTUARIO DE ARANZAZU, DOS REFERENTES RELIGIOSOS



Como se comentaba en entradas anteriores el Parque Natural de Aizkorri-Aratz no solo alberga atractivos medioambientales o paisajísticos, sino que tiene también una enorme importancia cultural, religiosa e histórica.


Convendría saber que además del conocido Camino de Santiago Francés, otros itinerarios igualmente concluían en el pórtico de La Gloria. Entre ellos el Camino de la Costa que atravesaba las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya. Las constantes luchas que se sucedían en la cornisa cantábrica, provocaron que los peregrinos exploraran otras rutas alternativas más seguras, optando así, por la conocida como ruta alavesa.


En el paso de San Adrian un túnel perfora la roca por el collado Leizarate entre las sierras de Aizkorri y Altzaina en la antigua Calzada Real. Trecho perteneciente al Camino Real (Camino de Santiago) que enlazaba la comarca del Goierri con Zalduendo ya en tierras de Araba, y vía de comunicación por tanto entre Castilla y Europa.


El hallazgo en su interior de diversas monedas de los siglos XI y XII confirma que fue este un lugar de tránsito durante toda la Edad Media. A partir de la incorporación de Guipúzcoa a Castilla en 1200, como alternativa al paso de Otzaurte dominado por los navarros, se institucionalizó la nueva vía.


Durante el período de máximo esplendor, por la gruta de San Adrián transitaron reyes, príncipes y ejércitos, bandoleros, prófugos y peregrinos. En su interior había casas, cuadras, taberna, capilla…Hacía las veces de fortaleza, por lo que contaba con guarda permanente e incluso un alcaide a su mando. 


Túnel de San Adrian con su ermita.
Calzada romana que atraviesa la sierra de Aizkorri hacia Vitoria-Gasteiz



Así como el Túnel de San Adrián fue en su época un paso de peregrinaje y un referente religioso, acercándonos a la actualidad hablaré del Santuario de Arantzazu. En un barranco abierto por el río del mismo nombre, a través del que discurre una de las rutas principales en dirección a los montes de Aizkorri, se ha ido configurando, a partir del siglo XV, el foco religioso de mayor influencia del territorio.


Situado en el mismo corazón del Parque Natural alberga 500 años de historia acumulados en sus muros. El Santuario, rodeado del complejo monasterial y de instalaciones para peregrinos, ha sido, además de foco cultural y religioso, el centro de gravedad de una pequeña entidad de caseríos, parte de los cuáles todavía permanecen vigentes.


Después de haberse quemado varias veces, a veces de forma casual y otras intencionadamente como en las Guerras Carlistas, el monasterio ha sido reedificado varias veces. Finalmente, en 1951, se decide hacer una basílica nueva donde toman parte varios artistas vascos como pueden ser: Jorge de Oteiza (torres de la fachada y la campanil), Eduardo Chillida (las cuatro puertas de acceso al templo), Javier Álvarez de Eulate (vidrieras), Nestor Basterretxea (decoración de la cripta) y otros muchos.


No se puede concluir este apartado sin mencionar que fue en este lugar, en el Monasterio de Arantzazu, donde se creó el "euskara batua" en la década de los 1960. Unificación y estandarización de los dialectos de la lengua vasca que ha ayudado a su comprensión, difusión y subsistencia.




Basílica de Arantzazu