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martes, 22 de noviembre de 2022

APROVECHAMIENTOS DE LA SIERRA

 

Además de los aprovechamientos clásicos de los pastos y de leña, los habitantes del entorno de Badaia intentado explotar otros recursos.

CAZA

La caza ha sido un entrenamiento muy habitual entre los habitantes de Badaia. Hoy en día, uno de los animales más abatidos en la caza es el jabalí.



De él dicen en Kuartango que uno de sus alimentos es la carroña, incluida la carne de animales muertos por un rayo. Años atrás había pocos jabalíes, porque las enfermedades porcinas los diezmaban.

Cazarlos con escopeta no es excesivamente difícil. Hace años no contaban con estas armas, por lo que recurrían a cepos y lazos.

También a otros métodos más arriesgados; perseguían las piezas con perros, los cuales terminaban por inmovilizarlos, finalmente el cazador lo mataba a cuchillo.

Ha sido frecuente colocar sus pezuñas a las puertas, a modo de protección, al menos hay constancia de que se hacía en Kuartango, Zuia y Ribera Alta.

La atracción que sufren los jabalíes hacia los campos sembrados ha llevado a las sociedades de caza, a buscarlo es alimento para evitar que bajen a las fincas. Un ejemplo tenemos en Mendoza, donde siembran trigo en una finca en Pozo Rojo con este fin. Además, han cercado el pozo para que dispongan de agua. Con alimento y agua tratan de evitar que se desplacen a lugares donde causen daños.

Los jabalíes se alimentan de pan de haya, bellotas, maíz, ratones, raíces...También cereales, como el trigo y la avena, a condición de que no tengan rampas (como el centeno).

Si las madres tumban el trigo es para que lo puedan comer las crías.

Cuando se alimentan en una finca no suelen hacerlo en los bordes, sino lo interior, para pasar desapercibidos.

En caso de necesidad, también comen, remolacha, dicen que, cuando se alimentan de ella, es para refrescar la boca.

La liebre era otro de los animales cazados. Además de recurrir a la escopeta, con frecuencia utilizaban lazos.

Badaia ha sido un buen lugar para la caza de palomas. Así sucedían también en la ladera del norte de la sierra. Una de las maneras de cazar la era con cimbel. Buscaban dos ramas con horquillas paralelas y con el cielo un poco despejado de ramaje. Entre ellas colocaban un palo. Perpendicular a este buscaban propia propiamente el cimbel. El cimbel era un palo largo, terminado en una pequeña plataforma donde situaban a la paloma. La posibilitaban que se pudiera amarrar aquella plataforma de madera, bien abriendo unos pequeños surcos en la madera, bien colocando unas cuerdas. Era mejor poner una paloma torcaz que una casera, aunque había que enseñarle a no caerse de la plataforma, por eso con la paloma elegida, ensayaban el gesto de caída que después harían el cimbel. Colocaba la paloma en el cimbel, esperaban a divisar las torcaces. Cuando llegaban, el cazador tiraba de una cuerda, accionando el cimbel hacia abajo, provocando el aleteo de la paloma en su intento de evitar la caída. Las torcaces, al ver a la paloma, pensaban que era un buen lugar para comer y descansaban del largo viaje.

MIEL

A las abejas le gusta vivir y trabajar en la oscuridad, por ello, si se tienen alguna apertura, ellas mismas lo cerrarán. Para que las abejas salgan de la colmena tiene que hacer buen tiempo, si está nublado, o lloviendo con frío, no salen. Se mueven en un radio de unos 3 km a la redonda del enjambre.

Hay años en los que tienen poco alimento, como este año, entonces llevan tierra para rellenar las celdas del panal y alimentarse con ellas. Las abejas duran 5 o 6 meses.

La reina por el contrario unos cuatro años, su capacidad de producción de huevos es impresionante unos 2000 al día.

Los zánganos son más grandes que las otras abejas. Según contaban los mayores, una de sus labores era transportar agua. En cuanto llega una época de carestía de alimentos, los zánganos son los primeros en ser sacrificados.

Colmenas en Ziharte


Las abejas tienden a robar a otros enjambres. Primero penetra una, después otra y, finalmente, acudirán muchas más a robar en otras colmenas, si es que ven la posibilidad.

 A las abejas no les gusta el ruido. Si se hace una labor que conlleve cierto ruido cuando ellas se entran, se corre un gran riesgo de que ataquen al que lo realiza.

No solo el ser humano es aficionado a la miel. Otros animales, como el ratón, también disfruta de su néctar. Si logra entrar un ratón dentro de la colmena, no dejará nada de miel las abejas se marcharán.

Para que no penetrasen, se recubría toda la rendija de boñiga de vaca y se dejaba muy poco abierta la piquera.

Otro animal temible para las abejas es la lagartija, aficionada a devorar los huevos de la abeja reina.

También es nefasto para las colmenas el arañuelo. Según unos, es el gusano de la mariposa blanca, que trenza una tela que va acaparando la colmena, para otros, es un tipo de araña que penetra en la colmena y hace muchas telas, dejando el lugar muy sucio, impidiendo que las abejas hagan miel y obligatorias a marchar.

Llegando todos Los Santos, es el tiempo de la recogida de la miel. Pero, como manda la tradición; "hay que ser abejero, no mielero" o como como también se dice, "el abejero no tiene que ser goloso", es decir, si es más avaricioso y coge demasiada miel a las abejas, estas morirán en invierno.

Por el contrario, si cuidan bien a las abejas, ella sabrá recompensarle con su rica miel por largo tiempo. El mejor momento para elaborar la miel esa menguante.

 Cuando la abeja tiene mucho brezo para alimentarse sale buena miel. Si no tiene brezo, la abeja acude a la zarza.

El pino le dará mal sabor a la miel.

Era frecuente que los viejos árboles de Badaia, de tronco hueco, se asentaran los nuevos enjambres.

Un enjambre, aposentado temporalmente en un lugar, no se cogía cuando hacía calor, sino al anochecer, cuando estaban más tranquilas las abejas.

Al mediodía, para protegerlas del sol, se colocaban una manta haciendo sombra.

La miel es buena para cuidar la piel, para el estreñimiento de los niños, también se utilizaba para las quemaduras a modo de pomada y para los huesos. Algunos como tenían reuma, hacían que les picase una abeja y, con ello, conseguía mejorar.

BREZO "El berozo"

 Se subastaba el berozo de la sierra de Badaia. El que sea quedaba con él, disponía del berozo de toda la Sierra, cortándolo y bajándolo cuando quisiera, lo utilizaba para hacer escobas.



Casi siempre solía quedarse con el brezo un vecino de Kuartango.  Con frecuencia le compraban las escobas a él, por ser de la zona.

Las escobas se ataban con zarza. No servía cualquier zarza, sino que se elegían con cuidado las más apropiadas. Se recogían en época de invierno, cuando la panta no sudaba.

Las escobas de brezo hoy en día no se utilizan demasiado, pero en tiempos pasados no faltaban las casas rurales.

AJÁN, ENREDADERA, BRIZGAZA

Tiene varios nombres; clementilde, enredadera, liana, aján, birigaza, hierba de los pordioseros...

En Trespuentes hacían con ellas las angarillas. Eran como una camilla con el suficientemente abultamiento como para llevar carga. Estaban hechas con barras de avellano verde y ajan recogido en invierno, con menos de un año. Al hacer el trenzado, había que cuidar que al final de la brigada nunca coincidiera con los largueros, sino con otros puntos del recorrido.

Normalmente, las agarillas se hacían en la propia casa. Se utilizaban para transportar diversos materiales principalmente basura. Se llevaban entre dos personas. En algunos hogares había un par de ellas.

La mejor angarilla se usaba para el fin de transporte de la ropa, después de haber sido lavada en el albergue.

Una expresión muy utilizada en Kuartango era: parece que estás durmiendo a una angarillaCon ello hacen referencia a que la cama en la que descansaban estaba muy hundida.

Los muchachos fumaban las birigazas más tiernas.

SETAS

Hoy en día hay una gran afición por las setas. Las setas con más prestigio han sido en estas tierras el perretxiko.



Su recogida, para la mayoría de los aficionados, no ha superado más que un entretenimiento, gozando después de su sabor en la mesa. Sin embargo, para algunos vecinos representaba un complemento importante en su economía.

 Para los buenos "perretxikeros", la recogida de este tesoro culinario requiere el mayor sigilo. Cada perretxikal conocido solo por el (callandero), era un tesoro que no quería que fuera descubierto por otros vecinos. Buscan cualquier estrategia, recogerlos al amanecer, aprovechar los días de niebla, etc. No faltaba quien le seguía, intentando que los llevara hasta donde guardaban sus mejores perretxikales.

 En Trespuentes, en la época de perretxikos, los cosían con un hilo en forma de collar y los colgaban a secar en la despensa. Estas despensas eran frescas, pues tenía una ventana al norte. Cuando deseaban comerlos, los ponían a remojo y recuperan su frescura.

BASURA

Antiguamente no había mucha basura en las casas para abonar los campos, ya que apenas había vacas en las cuadras, pues casi todas eran de monte. Para conseguir el preciado abono, se aprovechaba el que había en el monte, en lugares donde sesteaban las vacas.

Los pueblos ponían estos lugares a subasta, el que más ofrecía, se quedaba con la basura.

Subían a por ella, la recogían y la echaban las fincas.

Algo semejante ocurría en la sierra, subastándose las de Askegi y las de los pozos el día de San Antonio. En 1946 la sierra  recibe 11 pesetas por parte de Juan Cruz Álava, vecino de Hueto Abajo, por este concepto.

La basura de caballar era muy buena para encender el fuego.

Cuando llegaba el momento de la trilla, en Domaikia y Aperregi se rozaba la era; es decir se quitaba la hierba de la misma, procurando no arrancar más tierra de la imprescindible. Después se echaba con una escoba "berdegada" en las orillas y grietas, para evitar que se perdiera el grano por allí. 

Según una creencia de Ollavarri, a la basura había que darle la vuelta en menguante, a decir de los lugareños, "se nota mucho". En caso de hacerlo en creciente, se convertía en paja.

Cuando escarbaba en una finca, las piedras que encontraban las arrojaban al lindero con la finca del vecino. Si alguna pasaba el otro lado se decía, "en basura te convertirás".

NIEVE

La nieve ha tenido diversos usos. Principal principalmente se utilizaba para curar, baja la fiebre, etc... La otra función más común era para elaborar bebidas frías. Normalmente, los montes altos tenían alguna nevera artificial en donde se almacena la nieve en invierno, para disponer de ella en el verano. Como ejemplo recordar las del Gorbea.

Santa Marina


En otros casos, se utiliza simas naturales para esta misma función; pensemos a la torca de Guinea, en la Sierra de Arkamo.

Afirmaban los mayores que bajaba a nieve de la sierra Badaia para el balneario de Nanclares de la Oca. Podemos sospechar que, para ello, usaban alguna de las numerosas torcas existentes de la sierra.

La tradición también cuenta que, junto al balneario de Zuatzu-Kuartango, existió una nevera.

Cuando caían las fuertes nevadas, recogían la nieve superponiendo las capas de nieve y paja.

CARBÓN

Hubo muchas carboneras. Mi abuelo fue de hecho carbonero, de Navarra primero y luego aquí. 

En varias ocasiones abastecieron a la ferrería de La Encontrada.

También se hizo mucho carbón en los montes de Nanclares de la Oca, Ollavarre, Villodas, etc.

Hacían el carbón de encina y del lentisco. Las carboneras eran altas, de unos 3 metros. Se les llamaba de Betagarri, en contraposición a otras formas de carboneras.

Estaban unos 20-30 días recogiendo leña. Les apilaban en forma de cono y le echaban fuego. Las cocían durante unos 30 días. Los carboneros se pasaban toda la semana en el monte. Vivía en unas chabolas hechas en madera de V invertida. Las hacían con ramas gruesas y las que después entrelazaban ramas delgadas y sobre ellas ponían el césped. Por dentro, en el centro, había un fuego permanente de carbón, que mantenía la chabola tan caliente como una casa. El fuego estaba en el agujero, en el suelo. Había una salida de humos, por lo que dentro no quedaba nada de humo. La ceniza de este fuego estaba sobre el césped de la chabola, formando una protección que impedía que entrase el agua. Si había una gotera, se colocaba césped y se echaba ceniza en el lugar.

El carbón se bajaba en burros, cuatro sacos cada vez.

Un lugar donde se hacía mucho carbón era en Santorkariz.

 La vida de carbonera era muy dura.

En el monte de la Oca, los carboneros compraban las mochas (bases de los árboles) de "la suerte" de la leña y con ellas, junto con restos de leña que quedaban, hacían carbón.

Algunos pueblos aprovechaban alguna de sus montes para hacer carbón. Un ejemplo en Trespuentes con el valle de Kobatxa. Venían de fuera, normalmente del valle Navarro de Lana, de donde era mi abuelo.

Cuando tenía hechas las carboneras, pasaban por el pastor para que calculase la cantidad de madera utilizada, y según ello, debían pagar.

Con las leñas menudas hacían cisco, sin tener que pagar por ello.

Bajaban el carbón en mula, con grandes sacos.

Los carboneros hacia chabolas con paredes de troncos y techo de bardas y tepes. En el suelo colocaban helechos. No faltaban los que, después de haber pasado los carboneros, se acercaba para hacer cisco con los restos de la leña no utilizada por ellos. El cisco se hacía normalmente donde había agua. Una vez reunido un montón de ramas, le daban fuego. Cuando estaba en ascuas, echaban agua y lo apagaba.

Lo trigueraban para quitar el polvo, y lo colocaban en sacos.

Había otra forma hacer cisco y era tapándolo con tierra como los carboneros, pero era mucho más costoso en tiempo, aunque la calidad era mucho mejor.

La mejor leña para hacer cisco era la de encina, aunque también utilizaba la de boj y haya. El cisco se usaba mucho para los braseros.

A veces eso lo hacían los jóvenes para sacar dinero para fiestas o para ir a la mili.

En Zuia aseguraban que el carbón vegetal de allá era muy bueno para las fermentaciones intestinales. Lo utilizaba también para desinfectar la dentadura.

Los carboneros necesitaban agua, tanto por su consumo como para el trabajo de las carboneras. Badaia cuenta con un sistema kárstico que no facilita ni las fuentes, ni de los pozos naturales, por eso debían ser muy hábiles en la búsqueda y acumulación de este preciado líquido. Así, aseguran que bajaban la torca situada más abajo de Santorkariz a por agua, para ello, tenían una escalera hecha con dos troncos de árbol.

Si nos dirigimos a la barrera de Mendoza por el camino de la derecha, no tardamos en encontrar, a mano derecha, un viejo pozo. Lo construyeron los carboneros, cuando trabajaron por estos montes. Después lo agrandaron para que sirviese para ganado. Fruto de esta actividad en Badaia quedó el topónimo "Camino de los carboneros", que es el viejo camino de Urbina-Eza en la sierra Badaia, el cual sube un poco más arriba de camino actual.

Entre las muchas subastas de leña que se sacaba la comunidad de Badaia para hacer carbón, nos encontramos con una en 1772 formada por seis suertes de leña, ubicada entre concejo de Etxabarri y el pozo de Flakiturri, dando un total de 400 carros.

CALERAS

Afirman los lugareños que había Caleros en las laderas situadas entre Mendoza y Martioda.

Entre Aperregi y la sierra hubo un calero. Una vez abandonado, aquí se depositaban los animales muertos de la localidad.

En Nanclares de la Oca había varios, uno de ellos el medio de la villa, se encuentra en buenas condiciones. Se construyó en mediados del siglo XIX se conoce con el nombre del Calero.

Calero en Nanclares de la Oca


Es de construcción cuadrada y unos 15 m de altura. Una escalera exterior endosada permite el acceso a la parte superior, mientras que el combustible se introducía en la parte inferior. Mientras que el combustible se introducía por la parte inferior. Cada jornada requería una semana aproximadamente, con una temperatura de 900-1000 grados.

La cal se utilizada para la construcción. Este Calero funcionaba de manera continuada.

Aquí se hizo Cal hasta principios del siglo XX. 

El gobierno vasco lo ha concedido la categoría de "Monumento".

CANTERAS

Este monte ha sido muy explotado en la extracción de piedra.

En la jurisdicción de Anda hubo una cantera de mármol negro con vetas blancas. Una bonita muestra de su piedra la encontramos en una mesa de sacristía. Otra mesa que hay en la casita de la sacristía de la iglesia de San Pedro, en Vitoria.

Al convento de San Francisco, de Santo Domingo de la calzada, se llevaron 1500 piedras.

Además de la acción industrial, los vecinos también han sacado piedras para diversos usos, construcción de casas, reparación de caminos, paredes de huertas, construcción de eras, etc.

Los vecinos de Nanclares de la Oca aseguran que la piedra del seminario de diocesano de Vitoria se sacó de una de sus viejas canteras.

El sistema tradicional de arrancado de la piedra consistía en golpear con una barra de hierro sobre la roca madre. Poco a poco, y ayudados de agua para la limpieza del polvo, perforaba un agujero. En el introducían un cartucho de dinamita, tapándolo con arcilla. La explosión de la dinamita reventaba un trozo de roca, permitiéndoles llevar la piedra que necesitaban.

Actualmente podemos ver dos canteras en activo, en Nanclares de la Oca y en Trespuentes.

TEJERAS

 Las tejas era un elemento fundamental en la construcción de las casas, por lo que no es de extrañar que hubiese tejeras cerca de los pueblos. Una la encontramos en Nanclares de la Oca, ubicada sobre el Hoyo Frades.

ALIMENTOS TEMPORALES

La naturaleza ofrece numerosos alimentos al alcance de la mano. Años atrás era frecuente utilizados como complemento de la alimentación.

Algunos de los más utilizados eran:

-Miel silvestre.

-Setas. Además del perretxiko se cogía pardilla, boletus, platera, champiñones etc.

-Avellanas. Las hay caseras y de monte. Las ardillas son muy aficionadas a ellas.

-Nueces. Cuentan que los cuervos le gustan las nueces y se las llevan para comérselas.

-Bellotas. Se comían las dulces no las amargas.

-Pan de haya (obe) cuando está maduro en fruto. Es lo primero que comen las palomas de paso.

-Bortos (frutos del madroño), aseguran que si se come demasiados frutos te dolerá la cabeza.

-Fresas silvestres, "marrubiak".

-Puntas de zarzas y moras.

-Tapaculos; se come solo la parte exterior.

-Endrinas, sirven para hacer pacharán. 

-Nabos y brotes de los mismos. 

-Frutos de espinas de albar.

-Cangrejos. Una de las maneras de captúrales era con carne.

-Anguilas.

-Loínas.

-Caracoles.

-Ranas. Para capturar ranas, colocaban un hilo a un palo largo, a modo de caña, y en su extremo un caracol. Acercaba lentamente el caracol a la rana. Cuando la rana tragaba el caracol, la capturaban. Se comían las ancas.

-Mitxarros (lirones).

-Ratas de agua.

-Erizos. Les acusaban de llevarse las manzanas, clavándolas en las espinas de su lomo. Algunos se comían su carne.

-Culebras.

-Gorriones. Años atrás fue habitual en los muchachos capturar gorriones. Una de las técnicas consistía en colocar un cedazo en la nieve, sujetado por un palo; debajo del cedazo depositaban basura y, sobre ella, unos granos de trigo. Los gorriones no tardaban en divisar la basura, destacada sobre el fondo blanco. Con una cuerda, previamente atada al palo, derribaban el cedazo, capturando a varios pájaros debajo. Otro sistema de caza era dejar una ventana del gallinero; la cerraban cuando entraban.

En verano utilizaban otro sistema. Cuando el rio estaba bajo, quedando algunos pozos con agua, colocaban un junco en el suelo sobre dos piedras, embadurnado de liga. Cuando el gorrión se acercaba a beber al pozo, no era difícil que se posara en el junco, quedando pegado a él.


*Los datos y la información para la realización de este blog la he obtenido de: Wikipedia, el libro "La Sierra Brava de Badaia" de Carlos Ortiz de Zarate y de vecinos y familiares.

*Las fotos son propias, del libro de "La Sierra Brava de Badaia" de Carlos Ortiz de Zarate. y  de google; Provervio Georgiano de; https://twitter.com/isabelisa010/status/1367395982825185283?lang=zh-Hant

VEGETACIÓN


El manto vegetal es variado en esta sierra. En la zona comunal es escaso; la mayoría está destinado al pastizal, la zona sur que es más alta es la más pobre en arbolado, mientras que la zona norte más baja conserva algunos robles.


El roble de Ziharte con un manto de nieve

 Entrando en los montes particulares, las laderas sur y este disponen de un gran arbolado sobre todo de encinas. Adentrarnos en estos valles nos permite contemplar una gran riqueza paisajística. La ladera de Kuartango sufre grandes contrastes, unas zonas están desiertas, mientras que en otras podemos encontrar una gran variedad de árboles.

 En la ladera norte, influenciada por la humedad, surge con fuerza el haya.

La gente rural ha sentido un profundo respeto por los árboles. En ellos veían algo más que una fuente de riqueza. Solo lo derribaban cuando era imprescindible para el mantenimiento del hogar o para hacer limpieza en el monte "suerte de leña".

Un ejemplo de esta veneración hacia los árboles lo podemos ver en la costumbre de hacer las juntas bajo un árbol significativo. Así ocurría en el monte Yarto en Kuartango, donde las reuniones se celebraban bajo una encina.

También consta que los vecinos de Pobes se reunían para solucionar los problemas comunes bajo un gran roble.

En 1733 se reunió la junta de Gibijo con los representantes de Delika en la encina de Bagate para hacer un apeo.

Árboles destacados; el medio de la geografía de esta tierra es frecuente ver algunos árboles, roble o encinas, de un destacado tamaño. Normalmente junto a los pozos de agua.



Servían de hacer estadero al ganado. Aseguran que, además de la sombra, debajo de ellos se creaba una corriente de aire que refrescaba los animales tanto o más que la misma sombra.

ENCINA

La encina es el árbol más abundante de la Sierra Sur. Su resistencia al calor y a la escasez de agua ha hecho que ocupe gran parte de los montes propios.

Normalmente son ejemplares de tamaño reducido, pero también encontramos algunos de gran porte. Antiguamente había muchas encinas gordas y huecas en la sierra.

Una zona donde había bastantes, era sobre el convento de Santa Catalina, un año hubo una ventolera tan fuerte que arrancó la mayoría.

Al hacer la suerte de leña de Trespuentes, cuando tocaba una encina hueca, el que tenía abejas aprovechaba sus troncos para hacer un cuezo.

Sus bellotas han sido alimento de las palomas torcaces.




Las cabras comen hojas de encina en invierno. Aprovechan que la nieve tumba las ramas para comer hojas tiernas. La encina es un tipo de árbol muy duro para cortar.

Aseguran en Kuartango que, cuando tenían que introducir una cuña para rajarlo (en la suerte), era fácil que rebotase. Para evitarlo hacían lo siguiente, clavaban el hacha donde pensaban introducir la cuña y la sacaban, y en la grieta introducían unas pequeñas piedras y después, con la masa, la aplastaban, entonces ya podían introducir la cuña, pues no rebotaría luego.

 La corteza de encina joven se ha utilizado con mucha frecuencia para combatir la descomposición, tanto de las personas como de los animales. Se cocía en agua y se tomaba.

En Badaia hay varios ciervos macho. Con sus astas vareaban las encinas para tirar la bellota cuando está madura. Ningún animal les hará frente para robársela.

Las verrugas de encina vieja servían para hacer las bolas con las que jugar a bolos.

ROBLE

Después de la encina, es el árbol más abundante en Badaia.

Existen magníficos ejemplares.




En Domaikia utilizaban los troncos de los contornos viejos como pilas para lavar la ropa con ceniza, del mismo modo que en otros lugares utilizaban las de piedra o de cinco.

Había un tocorno en Domaikia, hueco por la parte superior, en donde se depositaban los perros muertos del pueblo.

En Trepuentes elaboraban la barra del carro con madera de roble. Lo cortaban en otoño cuando la madera no sudaba, y la trataban en menguante, para que no le entrase en la gardama.

A las agallas de roble, en Zuia se las denomina Kurrumetas, ya las grandes Kurrumetones.

En Kuartango, a las primeras se les domina Kukumeles y a las más grandes Kurabatxas.

Los muchachos de Mendoza hacían con las agallas pipas para fumar, añadiéndole una caja de ajan (liana de los árboles). Fumaban espliego.

En la zona de Zuia, para favorecer la pesca, solían hacer en las Baias unas pozas con troncos de roble cruzados en Diagonal. Estos troncos retenían el agua y de esta manera había más peces.

FRESNO

El Fresno ha sido un árbol muy valorado en el mundo rural, en general, y por los pastores en particular.

Abundan los pueblos y difícilmente faltará junto a una chabola. Su madera es más flexible que otras, por lo que se le da mucho muchas aplicaciones prácticas. Además, crece rápidamente, adaptándose a cualquier terreno.

Era muy valorada para hacer bastones, varas de arados, mangos de hacha y alzadas etc. no utilizaban ramas ya que se astilla más, sino troncos jóvenes.

Cuentan en Trespuentes que los carniceros lo querían a este árbol como tronco para cortar la carne.

Cuando la hoja estaba en su sazón, cogían ramas jóvenes y la guardaban para alimentar al ganado en el invierno.

Se le daba también un sentido protector, por eso abundan junto a las chabolas y las casas rurales.

En Riberalta lo usaban para combatir el lumbago. Ponían a cocer unas ramas en 2 litros de agua, las mantenían hasta que el agua se redujese a la mitad. Durante nueve días se tomaba una taza de esta infusión. Era más práctico si se hacía con su corteza.

En Kuartango hacían silbos con él. Cortaban una pequeña rama de fresno cuando sudaba en primavera, de unos 10 cm. No debía tener nudo. En uno de los extremos del palo, cerca del final, se le hacían la incisión alrededor del mismo, cortando la piel, pero no la madera. En el otro extremo se hacía un rebaje, que sería la boca del silbo. Un poco más adelante también se le hacía un agujero en la corteza y la parte de la madera. Con la cacha de la navaja se le comenzaba a dar golpecitos en toda la corteza para que aflojará, una vez aflojaba la corteza, la sacaban entera. Cortaban una tira de madera de adelante atrás, la mojaban, la volvían a colocar y silbaba.

Junto a la casa de juntas de Askegi se han plantado varios fresnos, en representación de los diversos pueblos que forman parte de la sierra.

HAYA

El haya también es un gran protagonista en los bosques de la sierra más sombríos.

Haya ahuecada


 Con una altura de 40 metros, crece verticalmente si está en grupos, o bien ramifica a muy temprana edad si se encuentra aislado.

ACEBO

El Acebo puede ser macho o hembra. La hembra produce unos frutos rojos característicos. Antaño hubo poca población.



Para algunos se debió a la corta másiva que se producía en Navidad, con el objetivo de colocarlas en las casas, a modo de ritual.

Otros piensan que nuestros antepasados ejercían sobre él un fuerte control, talaban la mayoría de los machos por su efecto depredador sobre otros árboles y dejado las hembras para su utilización en Navidad y para la elaboración de la liga con la que cazar pájaros.

Sea como fuere, hoy es un árbol que se puede ver en abundancia.

Cuando es comido por los animales, sus hojas desarrollan pinchos para defenderse. Las hojas altas suelen carecer de ellos. 

MADROÑO

Otro de los árboles significativos de Badaia es el madroño. 

Se le conocen con el nombre de Borto.

En muchos casos no pasa de ser un arbusto, aunque no faltan de más corpulencia. Destaca por su fruto, alimento para muchos animales en invierno.

Es comestible, aunque la tradición popular afirma que no conviene abusar de ellos, pues producen dolor de cabeza.

Ha sido tradicional recoger sus ramas para el domingo de Ramos para bendecir, eran colocados en la puerta de las casas y las fincas como protección.

En Domaikia, los ramos bendecidos se colocaban en la mitad de las fincas de cereal de tal manera que, cuando, a llegar al ramo se sabía que había realizado la mitad del trabajo, en ese momento se detenían a beber un trago de vino.

En esta misma localidad zuiana, un ramo se colocaba en la huerta, pasando de una zona otra de modo que siempre quedase en la zona más desfavorecida para que le ayudase a mejorar.

Su madera muy dura, era utilizada para cuñas de carro, mangos cortos, orejeras de aladro etc.

Las abejas que iban en las hiedras o en los madroños sacan una miel amarga.

ESPINO DE ALBAR

Su fruto recibe varios nombres en Zuia; Abilurri, Periquitos, Peras de la Virgen etc.

Aseguran el Urkabustaiz que, en primavera, el espino de albar es venenoso, por lo que no conviene clavarse espinas en esta época.



Antes de ser construida las loberas de piedra, se hacían con empalizadas de árboles y arbustos. Uno de los materiales utilizados era el espino de albar. Posteriormente, cuando era paredes de piedra, en algunos casos se reforzaban con espino. Así sucedía, por ejemplo, en la de Gibijo, colocándolos en la parte superior, perpendiculares a la pared de la lobera, de tal manera que la de dificultar aún más un posible salto del lobo. Para que no se moviesen los espinos, se ponían en el medio unas piedras, con el fin de que los sujetase en la pared.

En algunos pueblos de Zuia y Urkabusteiz, el espino albar era muy valorado para calentar el horno donde se hacía el pan.

En San Juan, era costumbre en Mendoza llevar a bendecir un ramo de rosas con una ramita de espino albar. Posteriormente, este ramo lo colocaban en el balcón, como defensa contra los rayos.

ENEBRO

El enebro es un arbusto muy común de esta sierra. La tradición popular lo asocia a rituales curativos.

Lo usaban para quitar las verrugas. Debían coger tantas vallas de enebro como verrugas tuviesen y esconderlas en algún lugar donde no fuese a pasar un largo tiempo. A los pocos días desaparecian las verrugas.

HINASTRA

Las hinastras son arbustos con cierto parecido al enebro, pero se diferencian en que no pinchan.

 Como arden muy bien, se recogían al hacer "la suerte" de leña y se utilizaban para iniciar el fuego, para calentar el horno al hacer el pan, para catentar la caldera de la comida de los cerdos, para calentar el agua cuando se lavaba con ceniza etc.

BOJ

Afirman que en Trespuentes que antiguamente, se comía con cuchara de palo. Se elaboraba con boj.

En Kuartango, la manera de echar a suertes entre los vecinos era que se utilizada unas bolas huecas de boj, en cuyo agujero introducían tantos números como casas. Se sacaba una de las bolas y estas indicaba el punto de partida de la actividad, siguiendo la renque establecida.

MUÉRDAGO

El muérdago es una planta parasitaria muy frecuente en Badaia y en su entorno. Su apreciación era  anbivalente, por un lado, era rechazada porque afecta negativamente a los árboles en los que se asentaba, por otro lado, era utilizada como ritual de protección de las casas. Cuando llegaba el día de Año Nuevo, algunos vecinos colocaban un ramo de muérdago en la puerta de las casas. No faltaban quienes lo ponían dentro de la misma. Aseguran que era para ahuyentar los malos espíritus y las personas dañinas.

Árbol parasitado por muérdago en la sierra


En su día preferían coger el muérdago de los manzanos.

En otros hogares, el muérdago formaba parte del belén navideño.

Algunos vecinos de Kuartango lo utilizaban en infusiones para bajar la tensión.

Los niños cogían sus vallas y hacían con ellas liga para cazar pájaros.

En Urkabustaiz cuentan que algunos pastores usaban el muérdago con un sentido curativo, para ello necesitaban que sus frutos estuviesen maduros.

Dos eran los principales usos; para que los animales arrojasen la placenta tras el parto, y para curar unas manchas que le salían algunos ganados, a modo de sarna. Para ambas funciones cocían la planta. En el primer caso les daban a beber esa agua y, en el segundo, se les aplicaba en la zona afectada.

ARCE

Arce de montpellier con 3 lóbulos


Gran cantidad de arce de montpellier nacen en los caminos que transcurren la sierra de Badaia. Es un árbol con una forma globosa, con numerosas ramas que se subdividen en una gran maraña de ramillas, conformando un aspecto denso. nacen en los caminos que transcurren la sierra de Badaia.

También habita el arce campestre en estos terrenos. 

Arce campestre con 5 lóbulos


FLORES

Una gran cantidad de orquídeas nacen en la sierra de Badaia, y cientos de flores silvestres. Os enseño una parte de las fotografías que hice para el "Herbario Digital" de la asignatura de Botánica.


Geranio de caminos

Hierba de herradura

Orquídea avispa sin abrir

Orquídea avispa

Orchis Abiensis Reut. ex Gren.

Flor del gamón

Sangre de Cristo o Satiricón manchado

Adonis de primavera

Lathyrus pannonicus (Jacq.) Garcke

Orquídea púrpura


 Orquídea Sabateta

Pimpinela menor





Coronilla de fraile



Ajipuerro

Escila de la primavera

Nazarenos

Perdiguera blanca


Hombrecillo ahorcado

*Los datos y la información para la realización de este blog la he obtenido de: Wikipedia, el libro "La Sierra Brava de Badaia" de Carlos Ortiz de Zarate y de vecinos y familiares.

*Las fotos son propias.



DIECIOCHO PUEBLOS SON LOS PROPIETARIOS DE LA SIERRA

 


A primera vista, Badaia no tiene la belleza de la que gozan otros montes de nuestra geografía. Su rostro se nos presenta austero, con poca vegetación en su alargada planicie, el resto, se haya cubierto por un manto de Encinas. Es la primera impresión.

La campa de las Hadas
La campa de las Hadas, camino a la sierra


Para gozar de esta sierra hay que adentrarse en ella.

Hay que salirse de los caminos y tomarlas en las sendas menos conocidas. Hay que estar dispuesto a internarse en sus escondidas entrañas y bucear en sus intrincados valles. Es entonces cuando se puede sentir la magia de esta montaña. El caminante descubrirá que no solo hay encinas, sino también robles, hayas, madroños, Acebos, tejos, enebros... Algunos de estos árboles, con dimensiones sorprendentes, son testigos mudos de la historia acaecida a sus pies. También percibirá huellas de ser humano que nos hablan de su presencia aquí desde la prehistoria, localizando dólmenes, viejas cabañas, corrales de ganado...

Si nos adentramos en el tupido bosque, podremos toparnos con un jabalí hurgando en busca de bellotas o raíces, la mirada sorprendida de un corzo que trata de pasar desapercibido, la gran variedad de flores que alegran nuestra ruta, fuentes semi ocultas que refrescan al paseante...

La orografía kárstica puede mostrar en cualquier momento alguno de sus tesoros en forma de cueva o de sima, invitando a adentrarnos en un mundo misterioso de la madre tierra, allí donde nuestros ancestros buscaban cobijo y donde las narraciones míticas hallaban el mejor marco para ubicar algún personaje legendario.

Cueva conejera en el rio
Cueva conejera en el rio


En el horizonte de la sierra podemos ver numerosos árboles que elevan sus ramas descarnadas al cielo, fruto de las habituales batallas contra las tormentas del cielo, donde han sido bendecidos por algún fulminante rayo. Como en otros lugares de la naturaleza, para conectar vitalmente con él, es necesario ver, escuchar, sentir, contemplar.

Podemos recorrer toda la sierra, de lado a lado, y no haber degustado ninguno de sus regalos. Las prisas no son buenas consejeras. 

Un buen conocimiento de las tradiciones y leyendas de esas tierras hará que seamos capaces de ver más allá de lo meramente exterior; Una cueva que fue poblada de brujas, un manantial nos seducida con sus lamías, en algunos recovecos del camino estaremos sintiendo la presencia amenazante de los bandoleros, tras la maleza podremos intuir la mirada del lobo, algunos escenarios nos hablarán de batallas históricas...

Cada paisaje cambiará al son de las estaciones. Y también, según nuestra melodía interior.

Badaia nos habla de hermanamiento de 19 pueblos, compartiendo una tierra común desde tiempo inmemorial. Como emblema de este pacto pastoril se levanta, en el alto de la sierra, la casa de juntas de Askegi.

Allí, cada 13 de junio, se renuevan los vínculos que un día nacieron al abrigo del sol y del viento de la montaña.

El ganado puede seguir pastando bajo la vara del pastor.

Un caso especial es la Encontrada en Zuia. No es un pueblo, ya está compuesta por un solo vecino, sin embargo, tiene los mismos derechos que cualquier otra localidad de la sierra.

No es fácil explicar el motivo de este derecho de la Encontrada. Según la versión, le viene de un beneficio real porque, en una ocasión, acogió en su casa-torre al rey y todo su séquito, en su paso por estas tierras.

Según cuentan otros, fue por haber saldado una deuda de la sierra a cambio de ese derecho.

También se perdían derechos, cuenta la tradición popular que, si un pueblo no se comportaba conforme a lo establecido, era expulsado de la sierra.

Los motivos para esta expulsión podían ser varios; no asistir a las juntas, no acudir a las batidas de lobos, no participar en la limpieza de los pozos de agua, no presentarse a apagar los fuegos...



*Los datos y la información para la realización de este blog la he obtenido de: Wikipedia, el libro "La Sierra Brava de Badaia" de Carlos Ortiz de Zarate y de vecinos y familiares.

*Las fotos son propias.