jueves, 23 de febrero de 2017

Zona de parada tanto para animales como para personas.


LA CUEVA Y EL ALGARROBO



Hace ya años que se instalaron los murciélagos en la “Cova de les Meravelles”, situada en el término municipal de Llombai, se encuentra entre barranco que hay entre el Cerro i “els Alts de Sogorb”, a la partida de la “Lloma de la Formiga”.
A una altura de 245 metros sobre el nivel de mar, y una extensión de 1 ha, decimos que consta de dos bocas de 4 x 3 i 1’5 x 1’5 m. Separadas por unos 5 m, y que con pequeños desniveles dan a una sala de 45 x 35 x 8 m, con pendiente hacia el NE y abundantes formas reconstructivas i clásticas. Al extremo N hay una galería ligeramente ascendente de 40 m, con algunas salas. Al oeste un pequeño desnivel comunica con una sala con diversas gateras. Al extremo E un pequeño orificio nos lleva a una galería de unos 110 m, con algunos desniveles y una sala lateral de 12 x 5 m. A unos 70 m. del inicio de la galería un estrecho agujero comunica con otra galería inferior de 60 m, con  pequeños pozos, abundante arcilla i algunos charcos con agua, donde encontramos la máxima profundidad.
Es una cueva de interés para los murciélagos, considerada el cuarto refugio de importancia para la Comunidad Valenciana.
Encontramos diferentes especies en esta cueva, tales como Rhinolophus euryale, Miniopterus schreibersii y Myotis capaccinii.
En los meses en que los murciélagos se encuentran en las cuevas, el acceso está restringido y no se puede entrar en la cueva, aunque los actos de vandalismo han hecho agujeros en la valla, por donde fácilmente se puede acceder a ella aunque el recinto este cerrado, cosa que no es nada beneficiosa para estos murciélagos.
Otro lugar de interés es el merendero que se encuentra al pie del rio magro, enfrente de la cueva, y aunque a día de hoy esté abandonado, fue una parada importante para ciclistas, moteros y también para pescadores, ya que antes de ser un merendero, fue un bar de carretera, al cual como ya hemos dicho, acudía mucha gente de diferentes ámbitos.
A lo largo de los años el bar dejó de funcionar, las riadas lo inundaban, los impuestos crecían… así que se dejó abandonado y con el paso del tiempo solo quedan estas paredes que observamos en la foto y el sitio recibe el nombre de merendero ya que es una ubicación plana al lado del río y apartada de la carretera.



miércoles, 22 de febrero de 2017

S'ALBUFERA DES GRAU: Un oficio extinguido

Parece ser que gran parte de las tierras que rodean la laguna eran de un hombre conocido como “en Landino”, el “Señor” del predio de s'Albufera. Él tenía un guarda, que se ocupaba entre otras cosas del mantenimiento de unas casetas que hay al pie de la laguna, construidas en 1891, ubicadas estratégicamente para la captura de peces como lisas y anguilas.


Imagen: Naima Montes Moreda
 

Imagen: Detalle de un ancla de madera sobre el dintel de la puerta,
 hecho por el guarda, en Biel. Naima Montes Moreda

Imagen: La casa del “señor” arriba y “ses casetes des pescadors” 
en primer plano.1979. Anónima.

Imagen: Naima Montes Moreda

Una familia del pueblo des Grau se dedicó a la pesca de la anguila en este emblemático paraje durante varias generaciones, hasta que hace unos pocos años la pesca en s’albufera dejó de practicarse, pudiéndose considerar en la actualidad como otro oficio extinguido en la isla.


Imagen: La barca de pesca y el vivero en la parte derecha de la foto. 
Naima Montes Moreda.


En el pueblo des Grau ha habido y hay una cultura estrechamente unida al mar, donde los pescadores de la albufera se aventuraban en mar abierto en los meses de verano, pero en invierno enfocaban su labor en las aguas interiores de la laguna. Había temporadas en que todo funcionaba de maravilla, pero también hubieron inviernos muy secos, debiendo compaginar su labor con el arreglo de  redes. Los años buenos eran aquellos en los que llovía muy  intensamente varias veces a lo largo de la temporada, “fent 8 o 9 torrents en s’any”, cosa que parece que hoy en día no sucede tan a menudo. Era cuando los torrentes aportaban un buen caudal de agua, bajando el “vermell de sa Boal”, refiriéndose a la tierra roja que arrastraban las aguas  del torrente de sa Boal, y “es blanc des Llimpa”, referido al agua del torrente de Llimpa, generando corrientes que reconducían a los peces hacia el lugar donde echaban las redes,…y enturbiando el agua, que parece que era necesario para facilitar un alto número de capturas.




Imagen: Anguila.www.gastrosoler.com/pagina_nueva_144.htm


Imagen: En invierno tambiénse dedicaban a arreglar redes de pesca. 
http://adamir.es/producto2.htm

Las anguilas se pescaban con una técnica tradicional, colocando con la barca a lo largo de la orilla de s'albufera los “gànguils”, que es un tipo de red de pesca que se coloca estratégicamente para capturar anguilas, al igual que también se aprovechaban las compuertas de las casetas de pescadores para colocar una “pantena”, especie de red en forma de embudo, grande y alargada,obteniendo buenos resultados cuando el agua pasaba con fuerza. En este lugar se dedicaban también algunas noches a la pesca, que aunque eran noches mágicas, no había tiempo para el descanso ya que se ocupaban del preparativo de utensilios, recogida del pescado, arreglo de las redes, etc…calentándose con una fogata que aprovechaban para cocinar algo de pescado.






Imagen: Interior de una de las casetas. Naima Montes Moreda

Imagen: Gánguil. Naima Montes Moreda

Imagen: Interior de otra de las casetas con más "gànguils" plegados. 
Naima Montes Moreda

“Ses casetes des pescadors” son un conjunto de pequeños habitáculos de pared seca (piedra), que se utilizaban para la pesca tradicional desde hacía décadas, contando con una pared que limita la albufera, pero tiene diversos pasos para que el agua corra hacia el mar, que antiguamente estaban siempre abiertos, aunque después se pusieron unas compuertas de madera, que en la actualidad son de acero inoxidable para gestionar la entrada y salida de agua. Entre las diversas y pequeñas construcciones había un pequeño garaje que ahora está derruido, dos zonas para protegerse del frío y donde guardaban los utensilios de pesca, estando una de ellas  bastante deteriorada, los viveros, los corrales donde mantenían vivos a los peces en el agua a modo de reserva, el embarcadero desde donde se recogía la “pantena” y la fresquera, donde almacenaban la pesca lista para ser transportada, sobre todo fuera de la isla, ya que aquí, en Menorca la anguila no estaba muy bien valorada. 


Imagen: Se puede observar la fresquera a la izq, abajo. Naima Montes Moreda.

Imagen: Entrada al embarcadero. Naima Montes Moreda

Imagen: Embarcadero, desde donde se recogía la pantena, depositándose  las
 anguilas en lo que se puede observar a la izq de la foto. Naima Montes Moreda.

Imagen: Corrales. Naima Montes Moreda.
 

Sinceramente me parecería interesante recuperar el lugar tan especial antes de que sea demasiado tarde, potenciándolo creando un posible pequeño museo insitu sobre la tradición que perduró en tiempos pasados, recuperando esa imagen difusa de lo que un día fue un oficio emblemático para la historia de Menorca…



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