domingo, 12 de enero de 2014

Valdeserrillas, la vieja reserva de caza. Un nuevo escenario para la educación y la interpretación ambiental.


Valdeserrillas es la denominación de una reserva situada al norte del término de Benagéber (en el interior de la provincia de Valencia), en las proximidades del límite con el de Tuéjar. Fue creada en el año 1972 con el objetivo de estudiar la fauna y flora de la comarca. La reserva está situada frente al extenso Embalse de Benagéber, en la zona que se extiende entre el curso del río Turia y El Regajo, afluente que desagua en aquel por la derecha y que confluían en un paraje actualmente cubierto por las aguas.

Se extiende con una superficie de unas trescientas treinta hectáreas por una zona abrupta caracterizada por el predominio de las áreas en pendiente, en algunos parajes pronunciada. Se trata de un territorio mayoritariamente ocupado por una densa masa forestal entre la que destacan algunos parajes rocosos, con cantiles calizos, que resalta sobre la masa de agua del embalse.

En Valdeserrillas destaca la entidad y frondosidad de la cubierta arbórea así como la notable diversidad de fauna y flora.  Valdeserrillas además alberga una rica y variada fauna de especies ya presentes anteriormente o favorecidas por los equipos de gestión forestal de las administraciones públicas. 

Por lo que se refiere a la fauna entre los mamíferos presentes en la zona se encuentra el jabalí (Sus scrofa), cuya presencia se ha incrementado a lo largo de las últimas décadas, mientras eventualmente y procedentes de la Serranía Cuenca aparecen ciervos (Cervus elaphus), corzos (Capreolus capreolus), gamos (Dama dama) o muflones.

Entre los reptiles son numerosas las especies representadas y puede destacar la salamanquesa común (Tarentola mauritanica), la lagartija ibérica (Podarcis hispánica), el lagarto ocelado (Lacerta lepida), que puede alcanzar un tamaño superior a medio metro y diversos tipos de culebra, así como la víbora hocicuda (Vipera latasti).
Por su parte los anfibios son el gallipato (Pleuaodeles waltl), escasamente representado, se ha encontrado una población estable en la reserva, el sapo cavador (Pelobates cultripes) o el sapillo moteado (Pelodytes punctatus), la ranita meridional (Hyla eridionales), la rana común (Rana ridibunda), etc.

Tal vez puede destacarse por sus dimensiones, rapaces como el buitre leonado (Gyps fulvus), el águila real (Aquila chrysaetus), el cernícalo (Falco tinnuncyulos), el halcón (Falco peregrinus) o aves nocturnas como el búho (Bubo bubo) y la lechuza (Tyto alba).En la actualidad la reserva no dispone de un censo oficial de las especies de flora y fauna, debido al evidente abandono de sus instalaciones.

Esta es la primera de varias entradas que desde el blog vamos a dedicar a conocer el proyecto que con ilusión y mucho trabajo está llevando adelante un naturalistas valenciano. Carlos Alamo.

¿Cuál es el TESORO de Valdeserrillas?

jueves, 9 de enero de 2014

ANDÚJAR, UNA ZONA LINCERA


El pasado 28 de diciembre, un grupo de amigos de La Safor y de L’Alcoià hicimos camino hacia la Sierra de Andújar, Jaén. Allí pasamos el fin de año, y dimos la bienvenida al nuevo año.  Dado que el día 28 llegamos tarde, solo nos dio tiempo que a organizar el día siguiente y acomodarnos. Algunos éramos optimistas y otros más escépticos a la hora de ver o no ver al felino más “famoso” lamentablemente de Europa. El primer día nos dirigimos hacía el Pantano de la Jándula cogiendo la carretera JH-5002 hasta que llega una bifurcación a nivel de una finca con toros. Aquí tomamos el camino de la izquierda, la JF-5004. Justamente cuando vimos los toros, una amiga preguntó, pero, ¿los toros no harán daño al Lince con los cuernos que tienen? Dicho y hecho, antes de acabar la finca, un Lince cruzaba el camino de una finca de toros a otra. El conductor, sorprendido por lo que estaba viendo, no sabía reaccionar. Después de unos segundos, avanzó, y pudimos ver al Lince al lado de un toro.
 Sin embargo, un coche de la compañía Endesa, empezó a tocar el claxon porque tenía prisa e imagino que estaba hasta la coronilla de la gente que va allí a observar un mamífero de 4 patas. El día empezaba como nadie se lo imaginaba, pero por no así para todos los del grupo. Los del coche de detrás no lo pudieron ver. No sabíamos dónde para instalar nuestros telescopios…pero pensamos, seguro que ya hay gente, y allí pararemos. Así fue. Descargamos nuestra óptica, telescopios, prismáticos y sobre todo, muchas ganas de poderlo ver, nuevamente. En la zona en la que nos colocamos nos esperaba un excremento reciente de Lince.
Bastó esperar 30 minutos desde nuestra llegada cuando una voz alertaba de la presencia de un Lince. Todos los telescopios dirigidos a esa zona, y efectivamente, ahí estaba, posando junto con 9 perdices a escasos 5 metros y sin inmutarse.
Se dejó ver durante unos minutos. Luego, ya no hubo suerte y no se observaron más ejemplares. Al día siguiente, volvimos al lugar para probar nuevamente suerte. No la tuvimos por lo que decidimos por la tarde cambiar de lugar e ir al Encinarejo. Tampoco observamos a la especie aunque sí que encontramos una letrina de Lince cerca de la presa del río Jándula. De hecho, os aconsejo mejor ir por la mañana hacia el Pantano de la Jándula, y por la tarde al Encinarejo. Si lo hacéis al revés, tendréis el Sol de cara y será una molestia. Además, por la mañana es más fácil que en el Encinarejo aparezca niebla y dificulte aún más si cabe la observación de algún ejemplar de Lince. Aprovechamos en todas las salidas para observar otro tipo de fauna, mamíferos (cabra montés, muflón, ciervo, gamo, jabalí, conejo) y aves (buitre negro, buitre leonado, águila imperial ibérica, gavilán, águila real, rabilargo, curruca rabilarga, perdiz, trepador azul, paloma torcaz, urraca…).
Nos acompañó la climatología en todo momento hasta el día que tocaba cargar el coche con las maletas y de vuelta a casa. Durante el camino, hicimos una parada en la Aliseda. Esperamos volver para poderlo disfrutar nuevamente, así como dedicarle tiempo a las nutrias. ¡Hasta pronto!.
Fran Atiénzar

miércoles, 8 de enero de 2014

EL RATONERO, UN SOLITARIO MUY COMUN

Desde su perfil de Factbook,José Carlos de la Fuente, nos enseña algunas de las especies de las que podemos disfrutar, en este caso una especie muy común, pero especialmente bella.


El ratonero (Buteo buteo) aumenta en la Península Ibérica considerablemente sus efectivos durante el invierno, con la llegada de aves procedentes del norte de Europa, principalmente. Es un águila poco especializada, como hace evidente su anatomía. Preda sobre grandes invertebrados, aves, micromamíferos como topillos y sobre conejos. No desdeña la carroña, lo he podido observar alimentándose de un cetáceo varado en una playa cantábrica. En Catalunya no alcanza las grandes densidades de otras zonas en esta época, pero se le encuentra con frecuencia. Este lunes, hemos observado tres en un corto paseo por el Parc de Foix. Uno de ellos en una de las atalayas más utilizadas por estas rapaces en mi comarca, el tallo ramificado de la gigantesca flor muerta de una pita o atzavara (Agave americana). Pasa mucho tiempo acechando pacientemente sobre una percha, mientras el sol no calienta el aire y le proporciona térmicas en las que ciclear. El ratonero, aunque relaje su territorialidad fuera de la temporada de cría, si que defiende activamente su posadero contra sus congéneres, tanto que es casi imposible ver a dos compartiendo el mismo. Sin embargo, en este caso ha sido una belicosa urraca, respaldada por una compañera, la que ha acabado por expulsarlo de él.

domingo, 5 de enero de 2014

Trashumancia como atractivo turístico (I)




La evolución de la actividad trashumante en la Península Ibérica ha ido transformándose a lo largo del tiempo en función de distintas coyunturas económicas, políticas y territoriales. En la actualidad la trashumancia adquiere valores periclitantes en muchas áreas del país es las que su peso económico tuvo carta de naturaleza hasta hace muy pocos decenios, dándose un fenómeno de involución en su importancia por causa del precio de los pastos, la competencia de las fibras artificiales o la competencia de otros países hiperespecializados en la producción ganadera. Además, incide negativamente la falta de regeneración generacional en el sector, la escasa atención de las administraciones sectoriales, el precio del transporte de las cabañas ganaderas, el deficiente estado de la red de vías pecuarias, y por qué no decirlo también, la dureza de una actividad laboral que hoy atrae sólo a personas vinculadas parentalmente o que desarrollan una gran vocación por dicha actividad pecuaria, que obliga —entre otras cosas— a permanecer fuera del domicilio habitual largas temporadas a lo largo del año.
Sin embargo, la trashumancia sigue viva en diferentes regiones de España con distintos formatos: trashumancia de largo radio de acción, trashumancia vertical en los períodos estivales, trasterminancia o movimientos locales de ganado, tanto con ganado ovino y vacuno, como con ganado caprino en menor proporción. El ovino para canal de carne y el vacuno de ciertas razas autóctonas más resistentes como la avileña negra, conforman una parte sustancial de las cabañas ganaderas que practican todavía la trashumancia, en tanto que en ámbitos como el balear o el canario es posible encontrar aún distintos movimientos estacionales con rebaños caprinos de dimensión limitada.
Teniendo como referencia estudios recientes al respecto, la actividad trashumante sigue practicándose con mayor o menor intensidad y con diferentes tipos de formato en sierras del macizo galaico-portugués, Sanabria, Picos de Europa, Cantábrica castellana, Sistema Ibérico, Pirineos, Castilla y León, Sistema Central, Extremadura, Castilla-La Mancha o Andalucía, con otros movimientos de menor entidad hacia la costa catalano-levantina, en Mallorca y algunas islas del archipiélago canario.



En otras áreas en las que tradicionalmente la trashumancia constituía una verdadera monografía económica, ha ido desapareciendo paulatinamente como actividad productiva relevante, dejando un reguero de cabañas antaño trashumantes que han pasado a la situación de estantes, o bien, se han transformado en otro tipo de empresas pecuarias como los cebaderos o sociedades que practican la ganadería intensiva estabulada, hecho que ha restado una parte significativa de las anteriores cabañas dedicadas a la ganadería trashumante en su dimensión tradicional.
En la medida en la que la trashumancia pasa de tener un papel destacado a desempeñar  un protagonismo meramente testimonial o de bajo perfil en el medio rural, según que comarca o región se trate, se observa hasta fechas muy recientes un escaso interés real por esta actividad pecuaria por parte de las autoridades sectoriales, hasta un punto de inflexión, en el cual se viene a producir una reivindicación de dicha fórmula de tradicional ganadería en medios del sector, en entidades académicas y culturales de carácter local e incluso de alcance nacional, que de algún modo ha supuesto un verdadero revulsivo para el anodino proceder de la administración en este campo. A modo de ilustración y como ejemplo, cabe reseñar que la primera ley de vías pecuarias aparece en 1995, no siendo hasta el horizonte del cambio de siglo cuando aparezcan las primeras leyes autonómicas al respecto.

Santiago Bayón Vera 

jueves, 2 de enero de 2014

La Gestión del uso público mejora la biodiversidad de los espacios más singulares

Mucho se ha escrito y debatido sobre el tema, hay que potenciar el uso público, hasta cuando, lo cierto que la gestión del mismo durante estos años ha permitido incorporar equipamientos y señalización que permiten a los ciudadanos satisfacer sus expectativas en las salidas de campo.
En el ciclo de grado superior de Gestión Forestal y de Conservación del Medio Natural, dentro del módulo de Gestión de la Conservación del Medio Natural se les ha pedido a los alumnos que analicen un Espacio Natural Protegido, en concreto que hagan un análisis de los equipamientos y la señalización, el alumno Jesús  Gisbert, ha presentado el siguiente vídeo que queremos compartir, un trabajo realmente bien hecho y que muestra los conceptos importantes de esta disciplina:

En Este video se observa el equipamiento y dotaciones del Parque Natural del Carrascal de la Font Roja, el equipamiento de uso público está destinado a prestar soporte físico a las actividades y programas de Uso Público. Su utilidad puede residir en si misma o servir como recursos básicos a servicios prestados por el personal especializado.
Dentro del Uso Público de un Espacio Natural Protegido los equipamientos y dotaciones de este ocupan un lugar preponderante , ya que son los encargados de acoger a los visitantes y transmitir mensajes sobre el espacio protegido y sus características, normativas y usos, el significado de la conservación, patrimonio cultural, desarrollo sostenible, etc…
Jesus Gisbert 


domingo, 22 de diciembre de 2013

Feliz Navidad, grandes deseos de VIDA para el 2014


Desde Medio Natural un Espacio Compartido queremos felicitar en estas fechas a todos, colaboradores y amigos que habéis conseguido que este proyecto que comenzó en agosto de hace año y medio consiga ser lo que desde sus comienzos quería ser, un lugar "compartido", un lugar abierto... Gracias... FELIZ NAVIDAD...     y con más de 61.000 visitas.... (no se si son muchas o pocas).

Aquí os dejamos las top 5 entradas del año de nuestros colaboradores para que podáis disfrutar con sus imágenes y textos:

- "Esta es mi historia", por José Alberto Molina, enamorado del Lupus Signatus. Un sueño hecho relaidad. (567 visitas), click.

- Vías Pecuarias y patrimonio histórico (1), por Santiago Bayón (477 visitas), click.

- Trasmitir sabiduría y respeto a la naturaleza desde el conocimiento y la próximidad, en tributo al naturalista Joan Pellicer i Batalla, por Gustavo Ros Ivars (391 visitas), click.

- El pastoreo, un compromiso sincero con el paisaje de Picos de Europa, por Francisco González Díaz (366 visitas), click.

- El vigilante de la salud de nuestras playas Mediterráneas. Chorlitejo Patinegro, por Joaquín de Prada (300 visitas), click.

Y con la creación de nuevas secciones: Aves, Mis V-V o Colaboraciones son las más destacadas.

Gracias a todos, y por supuesto vamos a seguir comunicando para que el 2014 sea el año de la vida, la educación ambiental y de la acción en favor de la conservación y el desarrollo sostenible en nuestros espacios naturales y/o rurales.


FELIZ NAVIDAD'2014


miércoles, 18 de diciembre de 2013

Vias pecuarias y patrimonio histórico cultural - 2




El grupo pastoril se presenta como grupo diferenciado, bastante cerrado en sí mismo. La tendencia endogámica es muestra palpable de ello. De la organización socioeconómica del grupo pastoril, así como de las pautas que rigen su sistema productivo, derivan una serie de rasgos peculiares, manifiestos en las relaciones sociales, en las actuaciones consuetudinarias, en las creencias y comportamientos grupales. De su identidad colectiva como grupo cohesionado arranca su especificidad sociocultural. Los pastores son poseedores de un código cultu­ral propio cuyas claves procuramos presentar aquí.
Lo primero que se percibe es que el ganado constituye el centro básico de sus intereses. El pastoreo del ganado conforma toda una línea estilística de vivir, sentir y pensar. En el cen­tro de esa particular cosmovisión emerge el ganado como protagonista indiscutido, razón últi­ma que fundamenta la tipología vital de los pastores. Entre el pastor y su ganado surgen unas relaciones simbióticas. El pastor conoce a todas y cada una de las reses que integran su rebaño, sabe describirías “por pelos y señales”, les adjudica un nombre, humanizado casi siempre. Por su parte, el ganado reconoce y obedece a quien lo pastorea.
Es la pastoril una cultura ecológica fuertemente ligada al medio físico de la dehesa, don­de se desenvuelve la actividad pecuaria. Exhiben los ganaderos un conocimiento riguroso del relieve de la dehesa. Y de la flora y fauna, sobre la que desarrollan una visión interesada en función del beneficio o perjuicio que le proporciona. El tiempo no lo miden de forma convencional, sino que se rigen por los astros. Los cambios climáticos alcanzan un gran relieve en la mentalidad pastoril, pues en definitiva son los que determinan los movimientos por cañadas y cordeles,
El pastor adapta sus creencias religiosas a las necesidades de su medio ganadero. Tienen su propio devocionario pastoril, en el que están presentes nombres de santos vinculados a las fechas ritualizadas del calendario trashumante: San Juan, San Miguel, etc. Tampoco faltan ad­vocaciones protectoras del ganado (San Antón, San Antonio de Padua.), cristos y vírgenes famosos (Nuestra Señora de Guadalupe) o que ejercen patronazgo en lugares donde son oriundos los pastores. En su devocionario ocupan un lugar muy especial aquellas advocaciones que se relacionan con sus preocupaciones más hondas. Así, para protegerse del mal de la rabia canina, los pastores castellanos, leoneses y extremeños han recurrido a una devoción mariana, Nuestra Señora de Valdejimena, “abogada contra la rabia”, que tiene su santuario en tierras salmantinas, Horcajo Medianero.
Numerosas supersticiones invaden el mundo de las creencias pastoriles. De supersticio­sas se debe calificar la mayor parte de las prácticas curativas, basadas muchas de ellas en la cruz cristiana y su poder simbólico. Una cruz cristiana en la puerta del chozo protege de los malos espíritus. La llamada “piedra del rayo” salvaguarda en las tormentas. Y una cabra absolutamente negra se convierte en el totem de la piara.
El vocabulario pastoril es de una riqueza llamativa. Emplea centenares de términos que describen el ganado en atención al pelo, las formas de las ubres, de los cuernos, el temperamento de los animales, las enfermedades de vacas, ovejas y cabras. Otorgan un nombre a cada tipo de hierba y a cada accidente del relieve adehesado. Estas riquísimas terminologías em­pleadas por los pastores se caracterizan por la antigüedad de muchas de las voces. Los abun­dantes arcaísmos así lo corroboran.
Poseen los pastores una cultura material con sello propio, surgida y adaptada a sus necesidades. Un rasgo importante que la singulariza consiste en ser un producto condicionado por el entorno, del que obtienen la materia prima casi en exclusividad. Emplean materiales que se hallan copiosamente en las dehesas: piedras, troncos y palos, pajas, hierbas, etc. Con tan sen­cillos elementos naturales componen una cultura material original, de reproducción de mode­los tradicionales casi siempre.
Es legitimo referirse a una “arquitectura pastoril”, de primitivo diseño circular, lo que la emparenta con las culturas castreñas. La tendencia autárquica, en parte, de su sistema productivo les llevó a confeccionarse en otros tiempos sus propias ropas de pie a les, su impedita (zahones, colodras, morrales, abarcas, etc.).
Su cultura objetual ha originado toda una industria pastoril de carácter funcional y diseño utilitario. Tres son los materiales más empleados: madera, asta y hueso. Cucharas, cuencos, cayadas, flautas, castañuelas y un sin fin de objetos más han salido de los árboles cercanos a las majadas. Las astas del vacuno les han servido para confeccionar recipientes diversos, como liaros, polveras, cuernas y otras varias clases de colodras. Con los huesos de los animales preparan los punzones y las largas agujas para prender las mantas de agua.
En las colodras han exhibido su habilidad artística algunos pastores, adornándolas con incisiones a punta de lezna o navaja. Realizan sobre el asta o madera figuras y objetos de ingenuo esquematismo que tiene como referente, por lo general, la flora y fauna del entorno adehesado. Una expresión más de las hondas relaciones ecológicas que mantiene la cultura pastoril con el medio natural en el que se desarrolla.
En el ciclo festivo de invierno han quedado sedimentadas influencias de la cultura pasto­ril, protagonista indiscutible de muchos rituales que han prevalecido en distintas regiones, en los que el elemento animalizado está presente: botargas, zamarrones, máscaras precarnavales­cas, disfraces con pieles de cabra y ovejas, etc., esparcidos por este país que, dicen, tiene for­ma de piel de toro. Un utensilio ganadero el campanillo o cencerro, ha servido para diversos ritos festivos y de fecundidad. Pero también para sancionar el comportamiento moral de los miembros de las comunidades ganaderas a través de las “cencerradas”, que aun se practican en diversas poblaciones con aquellos viudos o viudas que contraen segundas nupcias.
Pero a esto hay que añadir que muchas vías pecuarias contienen bajo sus entrañas impor­tantes yacimientos arqueo - paleontológicos, y otras tantas, importantes tramos de Calzadas Romanas que han llegado a duras penas hasta nuestros días (como por ejemplo la existente la Cañada Real Leonesa Occidental en su subida al puerto del Pico), y por último, en los alrededores de muchas de ellas se agolpan elementos histórico - artísticos de interés (ermitas, casti­llos, monasterios, palacios, canales históricos, etc.).
Santiago Bayón Vera

domingo, 15 de diciembre de 2013

Formación Profesional Dual. El éxito marcado por la experiencia

Para la EFA “La Malvesía” poner en marcha este “novedoso” proyecto de Formación Profesional ha sido una puesta en valor de nuestro trabajo y un reconocimiento al trabajo que desde los años 70 viene realizando con los empresarios y agricultores que han promovido el desarrollo rural en el territorio valenciano.

En este primer trimestre nuestro proyecto de centro viene marcado por la toma de contacto con la realidad profesional, cientos de empresas e instituciones públicas de sanidad vegetal, protección de la naturaleza, trabajos forestales, comercialización agraria, jardinería, etc… han participado en un periodo de formación de aproximadamente 15 días en los que el 90% de alumnos a través de CONVENIO DE PRACTICAS han desarrollado una experiencia REAL en la empresa.


Hemos conseguido  explicar a los empresarios de las potencialidades de empleabilidad que el Decreto 73/2013 del Consell Valenciano por el que se regula la Formación Profesional Dual, a través de convenios becas o contratos totalmente bonificados como el contrato de formación y aprendizaje.

Así algunas empresas ya han firmado convenios con compensación económica para los alumnos:
-       Cooperativa de Alginet, S. Coop. V., en el departamento de control de calidad para un alumno de 1º de Agropecuarias.
-       Asociación “Per Ells” de Turís , en el vivero de producción de plantas para un alumno de 1º de Gestión Forestal.

Para nosotros el proyecto de la formación profesional dual es una apuesta firme y real marcado por la experiencia de más de 40 años de formación en alternancia.

Pero lo más importante es que tenemos que conseguir entender que estamos frente a un proyecto que necesita el compromiso  y el aliento de todos los actores de la sociedad en la que vivimos, los políticos tendrán que además de legislar el escenario normativo de aplicación apoyar en cuando se pueda a las empresas, candidatos y centros comprometidos en la formación, los alumnos y jóvenes deberán ser conscientes de su vocación profesional y apostar con TODOS sus recursos por esta formación de futuro, las empresas deberán apostar por sus futuros trabajadores bien formados y lo harán desde la formación en la propia empresa, y los centros de formación deberán aprender a flexibilizar sus jornadas lectivas en el aula con experiencias reales en las empresas y con un ayudante de lujo en el proceso educativo, el instructor de prácticas.

En el caso de los centros como la Malvesía estas experiencias deben servir a los alumnos a conocer las grandes potencialidades de empleo que por sí tiene el medio natural y rural, fomentando el autoempleo y el emprendimiento.

Federico Llorca Navasquillo

sábado, 14 de diciembre de 2013

Vias pecuarias y patrimonio historico cultural - 1





La vía pecuaria en sí, es un elemento cultural de primera magnitud, ya que la carga histó­rica que posee es grande. Se trata, como es sabido, de centenarios caminos que han pervivido a muy distintas circunstancias históricas y que coinciden, en no pocas ocasiones, con el traza­do de importantes ejes viarios prerromanos y romano - visigóticos. Existen incluso, estudios que sostienen la existencia del fenómeno de la trashumancia en períodos protohistóricos.
Además de este valor histórico intrínseco, en ocasiones, los elementos constitutivos de la vía pecuaria, o bien sobre los que se creó ésta, incrementan de forma notable su valor.
Abrevaderos, puentes, chozos de pastores, descansaderos, majadas, puertos reales, mojo­nes, ermitas mesteñas, casas de esquileo, lavaderos de lana, etc., son elementos complementa­rios al Sistema de Vías Pecuarias que no deben perderse, y que enriquecen a estos caminos. Asimismo, ligado a este sistema se ha desarrollado una rica cultura pastoril que comprende, desde un lenguaje propio o una gastronomía característica, hasta unas formas de vida y tradiciones artesanales propias, que constituyen una parte importante de nuestro acervo cultural a conservar.
Por cañadas y cordeles no sólo viajan animales y personas, sino que les acompaña todo un sistema de cultura propia, en movimiento permanente, capaz de unificar y difundir sus ca­racterísticas entre zonas alejadas entre sí del territorio hispano. Hemos de subrayar el impor­tante papel que han cumplido las vías pecuarias como arterias por donde han fluido tradiciones, costumbres, formas de habla, canciones, bailes y otras manifestaciones folclóricas que han ido y venido de unas regiones a otras, teniendo como portadores a los ganaderos tras­humantes.
La trashumancia ha contribuido de manera fundamental a modelar las formas de vida y cultura de muchas comunidades españolas, especialmente las de aquellas que se han encontra­do fuertemente vinculadas al fenómeno de las migraciones pecuarias, bien como tierras de re­cepción de rebaños (Extremadura, La Mancha o Andalucía), bien como pueblos de probada vocación cañariega, como los serranos de La Rioja, León o Castilla.
Ciertas uniformidades en el campo de la cultura no deben considerarse como simples coincidencias casuales, sino como el fruto de una secular historia de intercambios socioculturales habidos entre las comunidades pastoriles. En las dehesas de invernada conviven durante seis o más meses al año, ganaderos de las más variadas procedencias geográficas.
De este trato prolongado han surgido unas relaciones profundas y afectivas que facilita­ban la intercomunicación abierta entre formas de vida y cultura diferentes, pero en contacto, que acaban influyéndose mutuamente, compenetrándose y amalgamándose de tal modo que se ha perdido la noción de su origen inicial.
La relativa homogeneidad del estilo de vida pastoril ha borrado los perfiles genuinos de muchas formas de cultura compartidas por las regiones ganaderas. Una misma canción de temática pastoril puede escucharse, con ligerísimas variantes locales, en puntos muy distantes de la Península, sin que pueda, en ocasiones, dilucidarse su primitivo origen cántabro, extremeño, astur, leonés, riojano o soriano.
La pastoril es una cultura con señas de identidad propias, conservadas hasta el presente. El grupo pastoril ha sido el transmisor de una cultura milenaria que se remonta al Paleolítico en algunos aspectos. Una cultura, la pastoril, que se halla en la raíz de la idiosincrasia de mu­chos pueblos hispanos, a pesar de que apenas se perciba hoy el primitivo origen ganadero de muchas tradiciones y manifestaciones folclóricas por haber sido asumidas tan tempranamente por el acervo cultural de muchas de esas comunidades regionales.
Santiago Bayón Vera