domingo, 22 de diciembre de 2013

Feliz Navidad, grandes deseos de VIDA para el 2014


Desde Medio Natural un Espacio Compartido queremos felicitar en estas fechas a todos, colaboradores y amigos que habéis conseguido que este proyecto que comenzó en agosto de hace año y medio consiga ser lo que desde sus comienzos quería ser, un lugar "compartido", un lugar abierto... Gracias... FELIZ NAVIDAD...     y con más de 61.000 visitas.... (no se si son muchas o pocas).

Aquí os dejamos las top 5 entradas del año de nuestros colaboradores para que podáis disfrutar con sus imágenes y textos:

- "Esta es mi historia", por José Alberto Molina, enamorado del Lupus Signatus. Un sueño hecho relaidad. (567 visitas), click.

- Vías Pecuarias y patrimonio histórico (1), por Santiago Bayón (477 visitas), click.

- Trasmitir sabiduría y respeto a la naturaleza desde el conocimiento y la próximidad, en tributo al naturalista Joan Pellicer i Batalla, por Gustavo Ros Ivars (391 visitas), click.

- El pastoreo, un compromiso sincero con el paisaje de Picos de Europa, por Francisco González Díaz (366 visitas), click.

- El vigilante de la salud de nuestras playas Mediterráneas. Chorlitejo Patinegro, por Joaquín de Prada (300 visitas), click.

Y con la creación de nuevas secciones: Aves, Mis V-V o Colaboraciones son las más destacadas.

Gracias a todos, y por supuesto vamos a seguir comunicando para que el 2014 sea el año de la vida, la educación ambiental y de la acción en favor de la conservación y el desarrollo sostenible en nuestros espacios naturales y/o rurales.


FELIZ NAVIDAD'2014


miércoles, 18 de diciembre de 2013

Vias pecuarias y patrimonio histórico cultural - 2




El grupo pastoril se presenta como grupo diferenciado, bastante cerrado en sí mismo. La tendencia endogámica es muestra palpable de ello. De la organización socioeconómica del grupo pastoril, así como de las pautas que rigen su sistema productivo, derivan una serie de rasgos peculiares, manifiestos en las relaciones sociales, en las actuaciones consuetudinarias, en las creencias y comportamientos grupales. De su identidad colectiva como grupo cohesionado arranca su especificidad sociocultural. Los pastores son poseedores de un código cultu­ral propio cuyas claves procuramos presentar aquí.
Lo primero que se percibe es que el ganado constituye el centro básico de sus intereses. El pastoreo del ganado conforma toda una línea estilística de vivir, sentir y pensar. En el cen­tro de esa particular cosmovisión emerge el ganado como protagonista indiscutido, razón últi­ma que fundamenta la tipología vital de los pastores. Entre el pastor y su ganado surgen unas relaciones simbióticas. El pastor conoce a todas y cada una de las reses que integran su rebaño, sabe describirías “por pelos y señales”, les adjudica un nombre, humanizado casi siempre. Por su parte, el ganado reconoce y obedece a quien lo pastorea.
Es la pastoril una cultura ecológica fuertemente ligada al medio físico de la dehesa, don­de se desenvuelve la actividad pecuaria. Exhiben los ganaderos un conocimiento riguroso del relieve de la dehesa. Y de la flora y fauna, sobre la que desarrollan una visión interesada en función del beneficio o perjuicio que le proporciona. El tiempo no lo miden de forma convencional, sino que se rigen por los astros. Los cambios climáticos alcanzan un gran relieve en la mentalidad pastoril, pues en definitiva son los que determinan los movimientos por cañadas y cordeles,
El pastor adapta sus creencias religiosas a las necesidades de su medio ganadero. Tienen su propio devocionario pastoril, en el que están presentes nombres de santos vinculados a las fechas ritualizadas del calendario trashumante: San Juan, San Miguel, etc. Tampoco faltan ad­vocaciones protectoras del ganado (San Antón, San Antonio de Padua.), cristos y vírgenes famosos (Nuestra Señora de Guadalupe) o que ejercen patronazgo en lugares donde son oriundos los pastores. En su devocionario ocupan un lugar muy especial aquellas advocaciones que se relacionan con sus preocupaciones más hondas. Así, para protegerse del mal de la rabia canina, los pastores castellanos, leoneses y extremeños han recurrido a una devoción mariana, Nuestra Señora de Valdejimena, “abogada contra la rabia”, que tiene su santuario en tierras salmantinas, Horcajo Medianero.
Numerosas supersticiones invaden el mundo de las creencias pastoriles. De supersticio­sas se debe calificar la mayor parte de las prácticas curativas, basadas muchas de ellas en la cruz cristiana y su poder simbólico. Una cruz cristiana en la puerta del chozo protege de los malos espíritus. La llamada “piedra del rayo” salvaguarda en las tormentas. Y una cabra absolutamente negra se convierte en el totem de la piara.
El vocabulario pastoril es de una riqueza llamativa. Emplea centenares de términos que describen el ganado en atención al pelo, las formas de las ubres, de los cuernos, el temperamento de los animales, las enfermedades de vacas, ovejas y cabras. Otorgan un nombre a cada tipo de hierba y a cada accidente del relieve adehesado. Estas riquísimas terminologías em­pleadas por los pastores se caracterizan por la antigüedad de muchas de las voces. Los abun­dantes arcaísmos así lo corroboran.
Poseen los pastores una cultura material con sello propio, surgida y adaptada a sus necesidades. Un rasgo importante que la singulariza consiste en ser un producto condicionado por el entorno, del que obtienen la materia prima casi en exclusividad. Emplean materiales que se hallan copiosamente en las dehesas: piedras, troncos y palos, pajas, hierbas, etc. Con tan sen­cillos elementos naturales componen una cultura material original, de reproducción de mode­los tradicionales casi siempre.
Es legitimo referirse a una “arquitectura pastoril”, de primitivo diseño circular, lo que la emparenta con las culturas castreñas. La tendencia autárquica, en parte, de su sistema productivo les llevó a confeccionarse en otros tiempos sus propias ropas de pie a les, su impedita (zahones, colodras, morrales, abarcas, etc.).
Su cultura objetual ha originado toda una industria pastoril de carácter funcional y diseño utilitario. Tres son los materiales más empleados: madera, asta y hueso. Cucharas, cuencos, cayadas, flautas, castañuelas y un sin fin de objetos más han salido de los árboles cercanos a las majadas. Las astas del vacuno les han servido para confeccionar recipientes diversos, como liaros, polveras, cuernas y otras varias clases de colodras. Con los huesos de los animales preparan los punzones y las largas agujas para prender las mantas de agua.
En las colodras han exhibido su habilidad artística algunos pastores, adornándolas con incisiones a punta de lezna o navaja. Realizan sobre el asta o madera figuras y objetos de ingenuo esquematismo que tiene como referente, por lo general, la flora y fauna del entorno adehesado. Una expresión más de las hondas relaciones ecológicas que mantiene la cultura pastoril con el medio natural en el que se desarrolla.
En el ciclo festivo de invierno han quedado sedimentadas influencias de la cultura pasto­ril, protagonista indiscutible de muchos rituales que han prevalecido en distintas regiones, en los que el elemento animalizado está presente: botargas, zamarrones, máscaras precarnavales­cas, disfraces con pieles de cabra y ovejas, etc., esparcidos por este país que, dicen, tiene for­ma de piel de toro. Un utensilio ganadero el campanillo o cencerro, ha servido para diversos ritos festivos y de fecundidad. Pero también para sancionar el comportamiento moral de los miembros de las comunidades ganaderas a través de las “cencerradas”, que aun se practican en diversas poblaciones con aquellos viudos o viudas que contraen segundas nupcias.
Pero a esto hay que añadir que muchas vías pecuarias contienen bajo sus entrañas impor­tantes yacimientos arqueo - paleontológicos, y otras tantas, importantes tramos de Calzadas Romanas que han llegado a duras penas hasta nuestros días (como por ejemplo la existente la Cañada Real Leonesa Occidental en su subida al puerto del Pico), y por último, en los alrededores de muchas de ellas se agolpan elementos histórico - artísticos de interés (ermitas, casti­llos, monasterios, palacios, canales históricos, etc.).
Santiago Bayón Vera

domingo, 15 de diciembre de 2013

Formación Profesional Dual. El éxito marcado por la experiencia

Para la EFA “La Malvesía” poner en marcha este “novedoso” proyecto de Formación Profesional ha sido una puesta en valor de nuestro trabajo y un reconocimiento al trabajo que desde los años 70 viene realizando con los empresarios y agricultores que han promovido el desarrollo rural en el territorio valenciano.

En este primer trimestre nuestro proyecto de centro viene marcado por la toma de contacto con la realidad profesional, cientos de empresas e instituciones públicas de sanidad vegetal, protección de la naturaleza, trabajos forestales, comercialización agraria, jardinería, etc… han participado en un periodo de formación de aproximadamente 15 días en los que el 90% de alumnos a través de CONVENIO DE PRACTICAS han desarrollado una experiencia REAL en la empresa.


Hemos conseguido  explicar a los empresarios de las potencialidades de empleabilidad que el Decreto 73/2013 del Consell Valenciano por el que se regula la Formación Profesional Dual, a través de convenios becas o contratos totalmente bonificados como el contrato de formación y aprendizaje.

Así algunas empresas ya han firmado convenios con compensación económica para los alumnos:
-       Cooperativa de Alginet, S. Coop. V., en el departamento de control de calidad para un alumno de 1º de Agropecuarias.
-       Asociación “Per Ells” de Turís , en el vivero de producción de plantas para un alumno de 1º de Gestión Forestal.

Para nosotros el proyecto de la formación profesional dual es una apuesta firme y real marcado por la experiencia de más de 40 años de formación en alternancia.

Pero lo más importante es que tenemos que conseguir entender que estamos frente a un proyecto que necesita el compromiso  y el aliento de todos los actores de la sociedad en la que vivimos, los políticos tendrán que además de legislar el escenario normativo de aplicación apoyar en cuando se pueda a las empresas, candidatos y centros comprometidos en la formación, los alumnos y jóvenes deberán ser conscientes de su vocación profesional y apostar con TODOS sus recursos por esta formación de futuro, las empresas deberán apostar por sus futuros trabajadores bien formados y lo harán desde la formación en la propia empresa, y los centros de formación deberán aprender a flexibilizar sus jornadas lectivas en el aula con experiencias reales en las empresas y con un ayudante de lujo en el proceso educativo, el instructor de prácticas.

En el caso de los centros como la Malvesía estas experiencias deben servir a los alumnos a conocer las grandes potencialidades de empleo que por sí tiene el medio natural y rural, fomentando el autoempleo y el emprendimiento.

Federico Llorca Navasquillo

sábado, 14 de diciembre de 2013

Vias pecuarias y patrimonio historico cultural - 1





La vía pecuaria en sí, es un elemento cultural de primera magnitud, ya que la carga histó­rica que posee es grande. Se trata, como es sabido, de centenarios caminos que han pervivido a muy distintas circunstancias históricas y que coinciden, en no pocas ocasiones, con el traza­do de importantes ejes viarios prerromanos y romano - visigóticos. Existen incluso, estudios que sostienen la existencia del fenómeno de la trashumancia en períodos protohistóricos.
Además de este valor histórico intrínseco, en ocasiones, los elementos constitutivos de la vía pecuaria, o bien sobre los que se creó ésta, incrementan de forma notable su valor.
Abrevaderos, puentes, chozos de pastores, descansaderos, majadas, puertos reales, mojo­nes, ermitas mesteñas, casas de esquileo, lavaderos de lana, etc., son elementos complementa­rios al Sistema de Vías Pecuarias que no deben perderse, y que enriquecen a estos caminos. Asimismo, ligado a este sistema se ha desarrollado una rica cultura pastoril que comprende, desde un lenguaje propio o una gastronomía característica, hasta unas formas de vida y tradiciones artesanales propias, que constituyen una parte importante de nuestro acervo cultural a conservar.
Por cañadas y cordeles no sólo viajan animales y personas, sino que les acompaña todo un sistema de cultura propia, en movimiento permanente, capaz de unificar y difundir sus ca­racterísticas entre zonas alejadas entre sí del territorio hispano. Hemos de subrayar el impor­tante papel que han cumplido las vías pecuarias como arterias por donde han fluido tradiciones, costumbres, formas de habla, canciones, bailes y otras manifestaciones folclóricas que han ido y venido de unas regiones a otras, teniendo como portadores a los ganaderos tras­humantes.
La trashumancia ha contribuido de manera fundamental a modelar las formas de vida y cultura de muchas comunidades españolas, especialmente las de aquellas que se han encontra­do fuertemente vinculadas al fenómeno de las migraciones pecuarias, bien como tierras de re­cepción de rebaños (Extremadura, La Mancha o Andalucía), bien como pueblos de probada vocación cañariega, como los serranos de La Rioja, León o Castilla.
Ciertas uniformidades en el campo de la cultura no deben considerarse como simples coincidencias casuales, sino como el fruto de una secular historia de intercambios socioculturales habidos entre las comunidades pastoriles. En las dehesas de invernada conviven durante seis o más meses al año, ganaderos de las más variadas procedencias geográficas.
De este trato prolongado han surgido unas relaciones profundas y afectivas que facilita­ban la intercomunicación abierta entre formas de vida y cultura diferentes, pero en contacto, que acaban influyéndose mutuamente, compenetrándose y amalgamándose de tal modo que se ha perdido la noción de su origen inicial.
La relativa homogeneidad del estilo de vida pastoril ha borrado los perfiles genuinos de muchas formas de cultura compartidas por las regiones ganaderas. Una misma canción de temática pastoril puede escucharse, con ligerísimas variantes locales, en puntos muy distantes de la Península, sin que pueda, en ocasiones, dilucidarse su primitivo origen cántabro, extremeño, astur, leonés, riojano o soriano.
La pastoril es una cultura con señas de identidad propias, conservadas hasta el presente. El grupo pastoril ha sido el transmisor de una cultura milenaria que se remonta al Paleolítico en algunos aspectos. Una cultura, la pastoril, que se halla en la raíz de la idiosincrasia de mu­chos pueblos hispanos, a pesar de que apenas se perciba hoy el primitivo origen ganadero de muchas tradiciones y manifestaciones folclóricas por haber sido asumidas tan tempranamente por el acervo cultural de muchas de esas comunidades regionales.
Santiago Bayón Vera

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Otoño en El Estrecho de Gibraltar: ¿fin de la migración?

Cuando el día se va haciendo más corto, cuando las lluvias comienzan a hacer acto de presencia y cuando el marrón de los campos se va transformando en el verde de la otoñada, la mayoría de las aves migratorias han realizado ya su viaje hacia el continente africano, pero: ¿ha finalizado ya la migración?.
Durante esta época del año acontecen en El Estrecho de Gibraltar varios procesos que indican que aunque el periodo otoñal entre en su recta final, las aves no dejan de ir y venir usando este lugar como nexo de unión entre los dos continentes y entre el Mediterráneo y el Atlántico.


Durante el otoño,  y quizá como fenómeno más destacables por la espectacularidad que supone observarlos, enormes bandos de cientos e incluso de miles de ejemplares de buitre leonado (Gyps fulvus) ciclean al unísono en corrientes de aire ascendente con la intención de tomar altura para poder cruzar hacia el continente africano. Este comportamiento, que hasta hace bien poco era desconocido por muchos ornitólogos,  tiene lugar entre los meses de octubre y diciembre y consiste en la migración que realizan anualmente gran parte de los juveniles de buitre leonado (Gyps fulvus) que han nacido ese mismo año en España, Portugal y Francia y cuyo principal fin es alimentarse de las grandes carroñas del Sahel africano.
Buitres leonados (Gyps fulvus) descansando en migración, Tarifa. Manuel Morales ©
Durante este periodo se pueden observan también a los escasos buitres negros (Aegypius monachus) acompañando a los bandos de buitres leonados (Gyps fulvus) en su viaje. Además es una excelente época para localizar algún ejemplar de buitre de rupell o buitre moteado (Gyps rueppellii) que aunque es una especie africana, durante los últimos años no resulta extraño observarlo alimentándose en alguna carroña o mezclado entre un bando de buitres leonados (Gyps fulvus).

Durante estas fechas, tiene lugar también en el Estrecho de Gibraltar la denominada migración presahariana. Ya finalizado el trasiego de aquellas especies que viajan por debajo del Sáhara, es decir, las transaharianas, el tránsito de aves continúa ya que a consecuencia de la bajada de temperatura y a la escasez en cuanto a la disponibilidad de alimento, muchas de estas especies que se han reproducido en el continente europeo, tienen que migrar hacia nuestras latitudes o hasta el norte del continente africano. Entre ellas, es muy notable por sus característicos cantos al migrar durante la noche, la entrada de los zorzales comunes (Turdus philomelos) y alirrojos (Turdus iliacus). Además esta llegada de aves de zonas más septentrionales, es muy perceptible también en familias como en la de los fringílidos que forman grandes bandos mixtos y en la de los motacílidos con la llegada de las lavanderas blancas (Motacilla alba) y las bisbitas comunes o pratenses (Anthus pratensis). Esta presencia de invernantes se va haciendo cada vez más conspicua con la aparición de aves como el esmerejón (Falco columbarius), el aguilucho pálido (Circus cyaneus), la lechuza o búho campestre (Asio flammeus), la avefrías europea (Vanellus vanellus) o el omnipresente colirrojo tizón (phoenicurus ochruros), pero es sin duda durante este periodo cuando aparece una de las aves más espectaculares de las que surcan nuestros cielos en El Estrecho. Con su característica llamada a modo de trompeteo y con sus enormes siluetas, van llegando las grullas (Grus grus) a la antigua laguna de la Janda procedentes de países tan lejanos como Finlandia, Polonia y Suecia entre otros (datos propios obtenidos mediante lecturas de anillas).
Grullas (Grus grus) sobrevolando la laguna de la Janda, Tarifa. Manuel Morales  ©   
Aunque los diferentes ecosistemas que existen en la antigua laguna de la Janda y la campiña tarifeña (arrozal, cereal, zonas de ganadería extensiva, acebuchal…) son de especial interés para las aves invernantes, sin duda alguna, su riqueza en cuanto a caza menor con especies autóctonas como la liebre (Lepus granatensis), la perdiz roja (Alectoris rufa) y sobretodo el abundante conejo (Oryctolagus cuniculus) e introducidas como el faisán (Phasianus colchicus), convierten a este territorio en un lugar de vital importancia para la dispersión juvenil de las grandes águilas ibéricas. Ejemplares juveniles e inmaduros de especies como el águila perdicera (Aquila fasciata), águila imperial ibérica (Aquila adalberti) y la escasa águila real (Aquila chrysaetos), visitan durante este periodo la laguna de la Janda y sus aledaños y por lo tanto no resulta extraño observar a estas joyas de la avifauna ibérica en uno de sus lances de caza.
Águila real (Aquila chrysaetos) en la campiña de Tarifa. Manuel Morales ©
Como si de una autopista se tratara, el paso natural a través del Estrecho de Gibraltar no cierra sus puertas y cuando algunas aves aún no han finalizado su viaje de ida hacia África, a otras se les despierta la llamada de la reproducción y comienzan ya su viaje de vuelta. Este es el caso de la cigüeña blanca (Ciconia ciconia), la cual por estas tempranas fechas se puede observar ya en pequeños bandos entrando por el valle de la luz o por otras zonas como el valle que forman la Sierra de Fates y la de la Plata. 
Bando de cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) en Cazalla, Tarifa. Manuel Morales ©
Como habéis podido comprobar con los diferentes fenómenos migratorios que están aconteciendo ahora mismo en El Estrecho, las aves como animales libres que son, no dejan de ir y venir de un lugar a otro en función de sus requerimientos ambientales. Es por tanto el Estrecho de Gibraltar uno de los mejores lugares del mundo para comprobarlo y en donde se puede disfrutar durante gran parte del año de uno de los acontecimientos más espectaculares de los que existen en la naturaleza como es el caso de la migración de las aves.

domingo, 1 de diciembre de 2013

EL ZORZAL DE BURELA


Jose Carlos de la Fuente desde su perfil de Facebook, nos acerca a una de las especies más tradicionales del invierno en España, el zorzal común (Turdus Philomelos) y el zorzal real (Turdus pilaris).

El campo se llena en otoño e invierno de millones de zorzales procedentes de Escandinavia, Inglaterra y Centroeuropa. Depredadores de frutos otoñales de vivos colores, se observan los bandos de zorzales reales aprovechando y defendiendo los hermosos acebos de los que toman posesión. Se incrementan las observaciones de yunques, las piedras sobre las que los zorzales comunes cascan los caracoles que consumen. Un sábado a mediodía, volviendo a mi hogar gallego, me encontré el recibimiento de este zorzal común, fuera de su hábitat habitual. Si no fuera porque era principios de diciembre, hubiera pensado que aquel pájaro esperaba un despiste para colarse en el nido con la ceba en el pico. Aún quedaba muy lejos la primavera, y no he dejado de preguntarme que pulsión instintiva empujaba a este pájaro invernante a comportarse con la precaución de no delatar a sus polluelos pelones. Quizá, un ambiente tan hostil como el mismo casco urbano de Burela, fue el estímulo que desencadenó el comportamiento de no desvelar la ubicación un nido que no existía.

La sección aves es una sección a cualquier tipo de aportación relacionada con el mundo de los pájaros, por cierto, todo un mundo.

viernes, 29 de noviembre de 2013

ESPACIO PROTEGIDO, UN PLUS PARA EL TERRITORIO

Hasta no hace mucho tiempo, cuando la administración decidía proteger un espacio natural, los habitantes del entorno se llevaban las manos a la cabeza. Para ellos sólo les suponía restricciones o cambios en sus formas de proceder al explotar los recursos naturales del territorio.
Sin embargo, esta visión se va transformando poco a poco. Además del efecto positivo ambiental, que supone la protección, estos lugares aportan beneficios para la salud y constituyen una nueva fuente de empleo. Esto último, está llevando a cambiar la forma de entenderlos, no podemos olvidar que están ligados a medios rurales, donde las posibilidades de empleo son limitadas.
Para que funcionen como buenos elementos dinamizadores del entorno, hay que potenciar todos los sectores que se dan en el medio rural. Es necesario seguir apoyando actividades como la agricultura o la ganadería, para que funcionen de forma compatible con la conservación del medio natural. Pero, al mismo tiempo, se les tiene que ofrecer alternativas compatibles con la conservación, que contrarresten las restricciones y les permitan tener una buena calidad de vida.
Explotación ganadera de una dehesa
La protección del espacio, independientemente de la categoría que se le dé, es algo similar a una marca de calidad que atrae a visitantes, por ello se les considera como un motor del turismo de la zona. El aumento en el volumen de turistas, crea una necesidad que ante no existía, o que se manifestaba de forma leve. En los últimos años, hemos visto cómo han ido aumentando el número de plazas de alojamiento, los locales tradicionales dedicados a la restauración, negocios para la comercialización de productos artesanales o empresas ligadas al turismo activo y de naturaleza.
Costa Dulce de Orellana

El primer paso, ha sido el dar a conocer a los habitantes del entorno el valor de lo que tienen. Así es más fácil implicarlos en su conservación y que se conviertan en parte activa del desarrollo. En segundo lugar, hay que darse a conocer  a los demás, promocionándose en ferias y eventos, tanto a nivel nacional como internacional. Para conseguir este objetivo, han sido decisivas las labores de comunicación y divulgación que se hacen desde la administración relacionada con el propio espacio, u otras que trabajan en el ámbito del desarrollo rural de estos territorios.
El turismo es una actividad con una marcada estacionalidad, que se ha visto reducida con la puesta en marcha de los programas y estrategias de desarrollo específicos, que ha permitido planificar de forma adecuada la oferta a la demanda de la sociedad. En esta labor de divulgación ha sido muy importante el potencial de las nuevas tecnologías (webs oficiales, portales turísticos o redes sociales), que permiten mantener informado, de forma más actual, al visitante.


Ante este panorama de bondades y posibilidades, no podemos olvidar el fin principal de conservación. Si hoy tenemos algo merecedor de protección, es porque antes lo hemos guardado, por tanto, su explotación siempre tiene que ser de forma sostenible, en caso contrario no tardaríamos en destruirlo.

Maria José Moreno  Gutiérrez