La energía hidroeléctrica es una fuente renovable que proviene del aprovechamiento de energía que produce el flujo de agua. La historia de la producción de electricidad en Uña se remonta a comienzos del siglo XX. Para ello, en un inicio se proyectó la presa de la Toba, cuya misión era regular el caudal del Júcar y arroyos aledaños. Además, desde allí se levantó un canal para alimentar la Laguna de Uña y se acondicionó ésta para recibir el nuevo aporte de agua.
Posteriormente, se construyó otro canal, de unos 20 Km aguas debajo de la Laguna de Uña, siguiendo el cañón natural del río Júcar. Éste tenía la misión de conducir el agua hasta un depósito en la cabecera de la Central Hidroeléctrica de Castilla o “El Salto”, en Villalba de la Sierra, para desde allí bajar por gravedad y producir electricidad. La obra, junto con la instalación de “El Salto”, fue tal hito en aquella época que vino a inaugurarla el rey Alfonso XIII.
Canal a su salida de Uña en la actualidad. Fuente: propia
Para llevar a cabo esta infraestructura, se adosó el canal a las imponentes paredes de roca de este desfiladero, atravesando los salientes de roca mediante túneles y salvando los valles y arroyos a través de puentes. Y entre todos ellos destaca especialmente el del sifón de Royo Frío. Esta construcción consta de dos partes: la primera, compuesta por pilares y arcos de piedra caliza, reciben los tubos de agua que forman el sifón; la segunda se levanta sobre ésta y está compuesta por unos finos pilares de acero roblonado que sujetan un paso peatonal. Una obra faraónica que exigió emplear muchas manos y animales de carga en aquellas fechas.
Sifón de Royo Frío y su curioso parecido con el Puente de San Pablo. Fuente: propia
Este canal, aunque no está marcado oficialmente como sendero, es un itinerario practicable e incita a un gran número de personas a andarlo para admirar las espectaculares vistas. La ruta es sensiblemente llana y discurre por una plataforma de hormigón protegida por una barandilla. Aunque el recorrido no está señalado, no tiene mucha pérdida y, además, está “muy andada”: tan solo hay que dejar esta pista para remontar algún túnel cerrado. Hay que tener en cuenta que el recorrido es lineal y no hay agua (más allá de la que circula por el canal, no tratada), por lo que es aconsejable cargar bien las cantimploras y llevar dos coches (aparcar uno en la salida y otro en la llegada) si no se quiere volver por el mismo itinerario.
Pese a que estas infraestructuras modificaron los cauces naturales de los cursos fluviales de la zona (con el consecuente daño y alteración del ecosistema acuático), ofrecen posibilidades para el desarrollo rural mediante la promoción del ocio y el turismo activo. Así, en el Embalse de la Toba está permitido el baño durante todo el año, por lo que es habitual encontrar numerosos visitantes en verano. Además, en sus aguas tranquilas se practica piragüismo y Kayak. Y cerca, en Villalba de la Sierra, se puede practicar barranquismo o subir por una vía Ferrata hasta el mismísimo Mirador del Ventano del Diablo.
El agua ejerce un poder ineludible de atracción, una llamada natural a la que todos respondemos tentados de un modo u otro. Ya de lejos, el sonido de su corriente nos invita a acercarnos, a descubrir la fuente que reclama nuestros instintos primordiales. Es inevitable, donde el agua es anfitriona, la vida es huésped. Sacia nuestra sed, limpia nuestra piel y donde se encuentra reunida nos obsequia con la posibilidad de adentrarnos en ella. Un baño, un chapuzón, sumergirnos y flotar suspendidos, libres de cualquier tribulación, mecidos bajo su amparo de cristal.
Nadando en el Pou de la Reixa. Foto: Amics i amigues del Pou Clar.
Frío, tan odiado y tan amado, en invierno y en verano. Pues aquí en el Pou Clar, darse un baño en julio o mayo, es tan frío como en fin de año. Es por eso que aunque nieve, aún verás que alguien se adentre. Por qué el agua de manantial, refresca siempre por igual. Esto lo aprovechan deportistas y no deportistas, que encuentran virtudes fisiológicas muy beneficiosas. Vienen niños a jugar, dando saltos desde lo alto o nadando, nada más. Los mayores también van, que aunque tantos saltos ya no dan, si que acuden a meditar. Pero al margen de la edad, vayan o vengan a mirar, muchos buscan en realidad remojarse en el Pou Clar.
Joven saltando al agua del Pou de la Reixa. Foto: Joan Castillo.
Si que es cierto que en verano, a más gente verás llegar, aunque durante el resto del año a muchos encontrarás. En los meses de calor, las visitas buscan refrescarse, pero el regalo de un buen baño nos lo ofrece todo el año. Haz la prueba, ven sudando y seguro te vas a tirar. Luego asómate anocheciendo y su magia verás brillar, reflejando la luna en su manto y seguro pensar en nadar te hará despertar y soñar.
Pou Clar en verano de 2020. Foto: elperiodic.com
Creerás que al paraje la fama le viene de nuevo, que las redes lo han expuesto y se abusa con excesos. En pleno agosto, verás que es famoso, que familias y familias lo anhelan visitar. Pues te digo que, si bien es cierto, hace ya medio siglo que se suele abarrotar. Creeme, que en los sesenta ya subían en bus al Pou Clar, que accedían a pie por la senda o aparcaban al llegar.
Pou Clar en la decada de los 60. Foto: Juanma PG.
Bus que subía al paraje en los 60. Foto: Amics i amigues del Pou Clar.
A mediados del treintaitrés, hace ya casi cien años, publicado en "La Paz Cristiana", se denuncian las andanzas de nudistas forasteros:
"Del sonrojo que les causa ver empeñada la nitidez del cielo de esta Ciudad de la Purísima con el negro manchón de la colonia naturo-nudista bisexual que toma los domingos por asalto el Pou Clar con escándalo de los incautos que se aventuran por paraje tan típicamente onteniense"
Y es que claro, parece que el paraíso invita, y el encuentro como mínimo, inquietud suscita. Si a ti te ruboriza, seguro que esto te tranquiliza, pues seis años más tarde se publica un edicto que explicita:
"En vista de las innumerables denuncias que han llegado a alcaldía relativas a los constantes ataques a la moral y decencia públicas que se cometen por los que, en forma indecorosa acuden a bañarse en distintos puntos del río Clariano, se conviene tomar enérgicas medidas en evitación de tales actos intolerables e incompatibles con el espíritu y las normas moralizadoras de la España Nacional, por lo que se publicarán bandos advirtiendo a los bañistas la obligación de vestir trajes decorosos”
Es querido, de eso no hay duda, pues amigos y amigas lo cuidan asociándose en su nombre. Se reúnen en concilio y atesoran sus pasajes, haciendo honrosas memorias de este preciado paraje. Entre archivos y registros, comparten historias de éxitos, algunas de aquellos años setenta. Como el caso de un amante, enamorado del Pou Clar, que originario del levante llevó su gloria a un glaciar. Hablamos de Hèctor Verdú, alcoyano de nacimiento y aventurero de renombre, que a Ontinyent enorgullece con gestas de bautismo. De expedición al Ártico, coronó la gran isla de hielo, Groenlandia, donde gracias a él una cima es llamada Puig Ontinyent.
Hèctor Verdú en Groenlandia en 1970. Foto: Amics i amigues del Pou Clar.
Y si aún dudas de cuán fría está el agua del Pou Clar, atiende: Verdú en Groenlandia puso su nombre a un glaciar.
Hèctor Verdú acompañado en el Pou Clar nevado. Foto: Juanma PG.