miércoles, 13 de diciembre de 2017

ALBORACHE TODO FUENTES Y PAISAJE


Alborache con el monte de la ceja al fondo foto de Miguel Angel Higon


Alborache es un municipio del interior de la c.valenciana situado en la hoya de Buñol,una preciosa comarca rodeada de sierras a unos 40 minutos de valencia que antiguamente era conocida también como la suiza valenciana. El municipio se encuentra en la margen derecha del río Buñol sobre un cerro rodeado por dos barrancos.Su nombre en árabe significa torreta que le viene por una torre islámica que fue importante en su época al estar muy cerca entonces de la frontera con Castilla,hoy en día de esta torre no queda nada.Las fiestas son en honor a san Jaime a finales de julio donde se celebran la noche de las paellas ,la tradicional corda,vaquillas con agua,verbenas.. .La superficie forestal es de 2753 ha,poblado en su mayoría de pino carrasco,romero,coscoja y carrasca, aunque ha sufrido varios incendios. El término es alargado y lo cruzan varios barrancos que desaguan en los ríos magro y Buñol o chico.La mayor altitud la encontramos al sur en el paraje de socaña en las estribaciones de la sierra de dos aguas,a lo largo del término podemos encontrar diferentes parajes pintorescos como el valle feliz, el lugar del milagro, el charco azul, la ceja,los chorros de baiba,las huertas de arriba y las de abajo...



Lugar del milagro foto propia


Alborache cuenta con un gran aprovechamiento de la fuerza del agua  sobre todo en torno al río Buñol donde se encuentran o encontraban, 7 de los 11 molinos documentados,estos están conectados mediante la ruta de los molinos pendiente de ser declarada paraje natural municipal .Algunos de los molinos eran harineros la gran mayoría funcionaban como fábricas de papel, uno de ellos, el molino de la luz, servía para abastecer de electricidad a los tres pueblos (Alborache,Yatova y Macastre) incluso otro para la elaboración de chocolate.
Azud en la ruta de los molinos foto propia


Dentro de su casco urbano podemos encontrar la casa del milagro,la iglesia de santiago apóstol,el barrio antiguo de las peñas,la fuente de san Jaime,la de la agricultura,la de los zorros ... y es que como dice el titulo en Alborache encontramos un sinfín de fuentes y manantiales de los que en su mayoría se recogen las aguas para regar las huertas que rodean al pueblo.

Calle de las peñas foto Miguel Angel Higon
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Fuente de la agricultura donde los agricultores daban de beber a sus animales


Además de Alborache en la hoya de Buñol encontramos multitud de sitios que visitar rodeados de naturaleza como la cueva del turche,la fuente de la umbría y las moratillas en buñol, la cueva de las palomas,el paraje de tabarla,el río mijares y el pantano de forata en Yatova,la fuente del bolot y el castillo de Macastre…
castillo de Macastre visto desde alborache foto propia

No os perdáis las próximas entradas donde descubriremos más a fondo diferentes lugares de alborache y sus alrededores

 


martes, 12 de diciembre de 2017

Tradición

La tradición de colmeneros, esta sumamente arraigada a este pueblo, el cual y según leyendas: “… un hombre manco se desplazó hasta los confines del río Esteras dedsde Saceruela en busca de nuevas tierras montuosas ricas en floraciones donde instalar sus colmenas”. La solana sobre la que se asienta hoy este pueblo en los límites de la provincia de Castilla la Mancha, fue de su gusto y no debió ser mala elección, pues es sabido desde siempre que “las mejores mieles de la Orden, provenían de la Hoz del Esteras”.

Hoy en día Valdemanco del Esteras sigue siendo un lugar donde las inmensas floraciones de especies salvajes forman en este valle uno de los rincones más saludables y bellos de la comarca, donde hombres y mujeres siguen manteniendo vivas las tradiciones tanto culinarias y artesanales como agrícolas y ganaderas.
Caldereta

El montuoso entorno del pueblo siempre ha estado ligado al aprovechamiento cinegético y sus habitantes son auténticos expertos culinarios a la hora de preparar la carne de caza. Son famosos platos como la caldereta de ciervo o las tapas de “guarrillo”. Platos extremadamente sencillos, debido a su carácter práctico (solian ser cocinados por los hombres en el campo, en plena campaña de aceituna) pero que consiguen sacar un sabor exquisito a las piezas de caza, que por supuesto también sirven para elaborar excelentes embutidos.

Ajoblanco extremeño
Cabe destacar un plato único que es tradición en Valdemanco comer en verano, aprovechando los productos de la huerta (otra vez el carácter práctico de la cocina tradicional, siempre ligada a los ciclos de la naturaleza). Hablo del “ajoblanco”, una especie de sopa fría elaborada con ajoaceite y agua a la que cada cual puede añadir lo que tenga en ese momento; melón, patata, melocotón, uva, pepino e incluso carne, y es que a este plato le va bien casi todo. La combinación agridulce de sabores y la versatilidad de combinaciones de este plato, cuya elaboración guardan con recelo los habitantes de Valdemanco, está a la altura de cualquier restaurante de alto prestigio.

La tradición colmenera por desgracia hace siglos que se perdió, ella dio paso a la tradición agrícola y ganadera, las dos actividades más importantes de Valdemanco del Esteras. En cuanto a la tradición agrícola resulta especialmente interesante, porque el pueblo optó por el monocultivo, concretamente el cultivo de el olivo para la elaboración de aceite, el oro líquido. Bien sabian sus habitantes que el que tenía olivos tenia para dar de comer a sus hijos y así es como desde hace siglos han cuidado y trabajado sus olivares de forma sostenible, ecológica y fieles a las tradiciones para producir un aceite virgen extra de calidad superior. 
Olivas variedad manzanilla

Desde mi experiencia personal con este lugar, os invito a descubrir Valdemanco del Esteras y su maravilloso río, a descubrir estos lugares ocultos de nuestra geografía que están pendientes de un hilo mientras la atención se centra en los lugares donde, por desgracia a veces es demasiado tarde. Miremos con optimos a estos espacios como una oportunidad de conservar nuestro patrimonio. 


Disfrutar del agua y la naturaleza

A estas alturas ya conocéis un poco mejor este río desconocido y alguno de sus encantos, pero para que entendáis de verdad su excepcionalidad tengo que mostraros su valor más significativo; las tablas del río Esteras.

En las tablas, por haber poca pendiente, el río corre más extendido y plano de modo que casi no se nota su corriente, quedando esta suerte de piscinas naturales en las que algunos disfrutamos enormemente huyendo del sofocante calor estival que azota nuestra península.

Del río Esteras conozco todas, pues desde que tengo uso de razón he pasado las tardes de verano bañándome en sus mansas aguas. Una alternativa de ocio saludable, económica, divertida y muy enriquecedora que con el paso de los años me sigue llenando de satisfacción practicar.

A continuación os mostraré algunas fotografías de estas tablas, al menos las más interesantes y con mejores accesos:
La exuberante belleza paisajística, el carácter silvestre y virginal del entorno, la flora y fauna que lo colman todo… son muchos los rasgos y valores que hacen únicas las tablas del río Esteras. Ningún sonido ajeno a la naturaleza perturba la experiencia sensorial que gracias al aislamiento, la ausencia de barreras y elementos humanos te cautiva hasta un nivel casi espiritual. Mucha gente que ha tenido la oportunidad de sumergirse en sus frías aguas ha reportado incluso cualidades curativas y tonificantes, entonces os preguntares como pueden ser tan desconocidas y salvajes, porque nadie ha corrido la voz, porque no tienen una afluencia turística.

Son varios los factores que intervienen en la ecuación, empezando por los propios habitantes de Valdemanco del Esteras, que desde antaño han inculcado el miedo a las aguas del río a los niños de esta población. La leyenda de “el calderín” (una especie de remolino que arrastra a los incautos que se meten en el río hacia el fondo) se ha trasmitido de generación en generación a fin de no aumentar la ya de por si elevada tasa de mortalidad infantil con niños ahogados en el río Esteras, dándose el curioso caso que los propios habitantes de Valdemanco no utilizan el río que da nombre a su pueblo como actividad lúdica. Por otra parte el ayuntamiento ha preferido construir una piscina de dudosa legalidad, dada su situación en una zona ZEPA, pero que aporta muchos beneficios económicos y con la que los habitantes veraniegos, que huyen del mundanal ruido de sus pisos en Madrid y Barcelona están encantados, porque es más cómodo ir a la piscina y pedirse un mojito en el chiringuito que ir al río.
Por tanto, estamos ante un panorama un tanto paradójico. Gracias al abandono y la falta de interés por la población local, el ayuntamiento y las administraciones el río Esteras se ha mantenido conservado de una forma excepcional, manteniendo su carácter salvaje pero también queda totalmente desperdiciado tan inmenso valor a falta de un plan de conservación y gestión que promueva su uso de forma sostenible 


Antiguas culturas

Antaño muchos pueblos y tribus se han beneficiado de la posición geográfica del Río Esteras, de sus aguas permanentes con numerosos arroyos y fuentes para asentar sus poblaciones. Una de las civilizaciones más antiguas de las cuales aún se conservan restos arqueológicos en las dehesas colindantes a este tramo del rio es la tribu de los Carpetanos.

Los carpetanos, también denominados carpesios, fueron una de las tribus prerromanas que habitaban la península ibérica. Se incluyen dentro de los pueblos de filiación céltica o indoeuropea que poblaron el centro, norte y oeste peninsulares, ubicándose concretamente en la Meseta Sur, un área con sustrato mayoritariamente indoeuropeo. Su situación cerca de los territorios íberos posibilitó que recibieran influencias culturales de estos, lo que ha llevado a la historiografía a polémicas sobre su adscripción.

Representación artistica de una familia carpetana
Fueron un pueblo relativamente próspero que aprovechó las posibilidades agrícolas de su territorio y las oportunidades de comercio que ofrecía su situación geográfica. Con una estructura política descentralizada, se considera que no existieron grandes diferencias sociales en el seno de su sociedad, ya que no se han encontrado enterramientos suntuosos que lo indicasen ni tampoco son conocidas actuaciones suyas como mercenarios o razias de saqueo sobre sus vecinos, algo de lo que sí fueron protagonistas las capas más desfavorecidas de otras tribus prerromanas.

No dieron grandes líderes como Istolacio, Indíbil o Viriato, ni fueron protagonistas de sucesos como Numancia o Sagunto, siendo algo olvidados por la historiografía tradicional española. Pero sí que han permanecido hasta nuestros días los cimientos de sus antiguas construcciones, conocidas como castros.

En las dehesas colindantes al cauce del río Esteras se encuentran ocultos entre las encinas, lo que en su tiempo seguramente fueron castros carpetanos; un poblado fortificado que se empezó a habitar desde el siglo VI a. C., carente de calles que formen ángulos rectos y llenos de construcciones de planta casi siempre circular. Las casas más antiguas eran mayormente de paja-barro y las más recientes de mampostería. El techo era de ramaje y barro y después de varas largas. Fundamentalmente, eran estancias únicas. Se sitúan en lugares protegidos naturalmente (alturas, revueltas de ríos, pequeñas penínsulas), cerca de fuentes y terrenos cultivables y en el límite entre estos y zonas más altas de pastoreo.
Cimientos de un posible asentamiento carpetano
De esos antiquísimos castros prerromanos solo quedan las bases de piedra que conforman circunferencias de distintos diámetros y algunas inscripciones. Estas piedras nos cuentan más de lo que parece, nos hablan de como el ser humano, con su inteligencia desde hace miles de años ha sabido aprovechar los espacios naturales excepcionales y asentar sus poblaciones cerca del agua, de la vida, respetando su entorno y preservandolo para que las generaciones futuras puedan seguir beneficiándose de él.

Actualmente no se han hecho las investigaciones y excavaciones que se esperaria en este tipo de vestigios arquitectónicos, pero por suerte los habitantes de Valdemanco del Esteras han respetado estas construcciones antiquísimas que podrían ser restauradas fácilmente para su conservación y uso a modo de museo

ENLACES RELACIONADOS:

1-Un afluente de recuerdos

2-Descubriendo el Río Esteras

3-Los molinos

4-Antiguas culturas

5-Disfrutar del agua y la naturaleza

6-Tradición

Los molinos

Valdemanco conserva su historia en armonía con el entorno natural. El arroyo o garganta del Río Frío acoge en sus márgenes una veintena de molinos harineros.

Pese a contar con tan sólo 11 km de longitud, la corriente de Riofrío a su paso por el término municipal de Valdemanco del Esteras (Ciudad Real) constituye la segunda zona de mayor concentración de molinos hidráulicos harineros en el territorio de la Orden de Calatrava desde época medieval, después del tramo del río Guadiana comprendido entre Villarrubia de los Ojos y el Puente de Alarcos.

El poblamiento y las actividades económicas en la comarca del Esteras han estado íntimamente relacionados, a lo largo de la historia, con la existencia de un suministro de agua continuo y abundante. Como signo de esta relación, junto al cauce del arroyo se pueden encontrar todavía restos de diversa entidad correspondientes a un singular conjunto de molinos hidráulicos harineros de origen medieval, algunos de los cuales han continuado en uso hasta bien entrado el siglo XX.

Foto por Miguel Méndez-Cabeza
En la actualidad se conservan restos de quince molinos hidráulicos harineros en la corriente de Riofrío, más otros dos situados ya sobre el río Esteras, aunque inmediatamente aguas abajo de la desembocadura de Riofrío, y claramente integrados en el complejo hidráulico anterior.

Aquí el enlace al inventario de los molinos elaborado durante el primer semestre de 2005 por la empresa NRT Arqueólogos, S.L, bajo la dirección de Manuel Retuerce Velasco y Miguel Ángel Hervás Herrera.


Foto por Miguel Méndez-Cabeza
Por desgracia, pese a su gran valor arquitectónico, cultural y tecnológico, todos los molinos se encuentran en mal estado y, aunque la mayoría de ellos pueden restaurarse con poco esfuerzo no se ha hecho absolutamente nada en materia de conservación, ni por parte de los habitantes de Valdemanco del Esteras ni por parte de las administraciones municipales y la comunidad de Castilla La Mancha.

Los molinos, además de formar parte del imaginario colectivo gracias a las aventuras de un archifamoso hidalgo, son magníficas muestras de lo que se conoce como arqueología industrial. También son símbolos poderosos, imponentes, de nuestro pasado (no tan lejano) de nuestra unión con el agua, con la naturaleza.

Me entristece mucho ver cómo estas construcciones van deteriorándose con el paso de los años, que los nietos de los que molieron la harina en sus piedras no se sientan responsables de la conservación de su patrimonio. Me entristece y no lo entiendo, no entiendo que le demos más valor a un aparato electrónico que dejará de funcionar en un par de años (eso si no nos compramos uno más nuevo, más rápido y más grande antes). Es triste que este país esté perdiendo su memoria. No es culpa de nadie y a la vez todos somos un poco culpables, hay que aceptar esta realidad y tomar conciencia del inefable valor cultural que esconden nuestras tierras para trabajar unidos en la restauración y conservación de nuestra memoria arqueológica, cultural e histórica.


Descubriendo el Río Esteras

Adentrémonos pues en el cauce del Río Esteras. Empezaremos descubriendo lo que está escondido a simple vista; la increíble calidad de sus paisajes vírgenes y la fauna y flora que los pueblan.

En las riberas del río sobresalen las fresnedas junto a tamujares, sauces, espinos albares...

Entre la fauna existente cabe mencionar la nutria, galápagos, garzas reales, garcillas, martín pescador, barbos, cachuelos... El entorno del río sobresale por el característico monte mediterráneo de la zona con encinas centenarias en sus dehesas.

Está declarado como zona LIC (Lugar de Interés Comunitario) y ZEPA dentro de la Red Natura 2000, como todos los afluentes del Guadiana, fundamentalmente por su vegetación ribereña, en la que destacan antiguas fresnedas. Además, el río es un oasis para la fauna, destacando la presencia de una gran variedad de peces (barbos, cachuelos…) y de otras especies amenazadas como la esquiva cigüeña negra y la nutria.

Aquí puede observarse un bosque de ribera, más concretamente un bosque de fresnos centenarios e incluso algún ejemplar milenario. Esta especie puebla casi la totalidad del cauce, pero en este transecto se congregan formando un bosque semicerrado, creando un aura mística. Con poco esfuerzo puedes transportarte con la imaginación a otra época, hace cientos de años, cuando las caballerías atravesaban esta antigua ruta comercial que unía a Valdemanco y Agudo con Almadén.

La tierra bien retenida por las intrincadas raíces de los fresnos está siempre verde gracias a la sombra y el húmedo microclima que crean sus espesas copas, lugar idóneo para que la fauna de este lugar se resguarde del sol en verano y sacie su sed en las aguas mansas.

Recuerdo una tarde en el río, de pequeño, cuando se ponía el sol y regresamos a través de la fresneda de camino al coche, las retorcidas ramas de los fresnos con la oscuridad se tornaron en monstruos terribles. Pero sobretodo recuerdo a mi padre señalando hacia ellas y susurrando: “-¡Mira un abejaruco!” “-¿Ves ese pajarillo azul y naranja? Es un mastín pescador…”. Me fascinaba aquello, mi padre me parecía la persona mas sabia del mundo, conocía el nombre de todos aquellos seres que revoloteaban asustadizos por encima de mi cabeza. Así fue como mi subconsciente retuvo todo lo que veía y oía, como fui poniéndole nombre a las cosas, a darles valor y a apreciarlas, como si todos esos elementos de la naturaleza fueran mis amigos o una familia que me acogía en su casa que era el Río Esteras.


Un afluente de recuerdos y experiencias


El río Guadiana es el cuarto río más largo de la península ibérica con 744 km y el cuarto más caudaloso, transcurriendo por dos países, España y Portugal. Recorre la submeseta Sur en dirección este-oeste, a la altura de la ciudad española de Badajoz toma rumbo sur, que mantiene hasta su desembocadura en el océano Atlántico.

Debe su nombre al paso continuo de civilizaciones por el suelo de la Península Ibérica. Para los romanos era el río Ana (Flumen Anas 'río de los patos') y su cuenca se encuentra protegida legalmente en una superficie de 33.741 km². Los espacios naturales más relevantes son los parques nacionales de las Tablas de Daimiel y Cabañeros (ambos en Castilla-La Mancha) situados en la cuenca española.

Asimismo, la cuenca del río integra tres parques naturales de gran interés medioambiental, igualmente localizados en España: el de las Lagunas de Ruidera (Castilla-La Mancha), el de Cornalvo (Extremadura) y el de Aracena y Picos de Aroche (Andalucía). Hay que añadir, además, el Paraje Natural de las Marismas de Isla Cristina, en la provincia española de Huelva, y la Reserva Natural de Sapal de Castro Marim, en el distrito portugués de Faro.

Por desgracia, la mayoria de estos espacios protegidos se encuentran en un lamentable estado de conservación. A pesar de los esfuerdos de administraciones por recuperar el buen estado del cauce, algunos autores no dudan el categorizar el desastre hidrológico de la cuenca alta del Guadiana como el más grave de Europa Occidental en materia de aguas dulces. Por citar un ejemplo de esa destrucción generalizada, el Parque nacional de las Tablas de Daimiel se alimenta casi en su totalidad con agua del río Tajo y ha habido diferentes proyectos para trasvasar agua de su afluente el río Bullaque.

Se ha hablado y escrito mucho de todos los lugares que he citado, se ha puesto mucho empeño en revalorizar y rescatar todos estos espacios protegidos. Por eso, después de una larga deliberación he decidido focalizar el desarrollo del siguiente trabajo en acercarme a lo desconocido, a fin de descubrir al mundo los rincones ocultos del cauce del Guadiana, en desvelar un lugar en el que la destrucción ambiental todavía no ha llegado. Más vale prevenir que curar, y más aún en materia de medioambiente, donde curar requiere de una inversión de tiempo y dinero enorme en pos de una lenta y sufrida recuperación sin garantías de supervivencia.

Resulta que mi padre nació en Valdemanco del Esteras, un pueblo muy pequeño situado en la frontera entre Castilla-La Mancha y Badajoz, lo que me ofreció desde pequeño la oportunidad maravillosa de alternar mi rutina diaria en la ciudad con vacaciones en el campo, en un entorno totalmente rural y muy ligado a la naturaleza, a la trashumancia y al cultivo de olivares. Muchos son los recuerdos que guardo de aquella infancia feliz y despreocupada en Valdemanco del Esteras, pero sin duda alguna lo que más me llenaba de gozo era ir con mis padres y amigos a pasar el dia en la ribera del río que da nombre al pueblo.

Las calurosas tardes de verano pasaban muy deprisa en las numerosas tablas del río Esteras, cargando mi mente de recuerdos, aromas, sabores, experiencias, sonidos… todas la paleta sensitiva que puede ofrecer la naturaleza allí se desplegaba ante mí en su estado más puro. Allí no solo aprendí a nadar, a jugar, a divertirme… también aprendí a apreciar a los animales, las plantas, el agua, el monte y en general toda la naturaleza.

A día de hoy sus aguas me transportan a esos años de felicidad infinita y me siguen descubriendo el valor incalculable de la naturaleza y sus secretos. Por eso quiero compartir con vosotros algo que para mí es muy importante, algo que alberga un potencial medioambiental y lúdico increíble pero que paradójicamente puede desaparecer antes de tener el reconocimiento que merece.


ENLACES RELACIONADOS:

1-Un afluente de recuerdos

2-Descubriendo el Río Esteras

3-Los molinos

4-Antiguas culturas

5-Disfrutar del agua y la naturaleza

6-Tradición

lunes, 11 de diciembre de 2017

VIDAS PASADAS Y MISTERIOS EN LA ARQUITECTURA



En esta entrada vamos a ver algunos ejemplos del patrimonio cultural de la zona ya que para una completa visita del Parque Natural no basta solamente con la parte natural, también es valiosísima una mirada más amplia que abarque lo cultural, aspecto siempre interconectado al medio natural.

Existentes numerosos cortijos que mantienen sus características constructivas más puras, así como molinos harineros, norias, etc. pero son tres los más importantes exponentes artístico-culturales que merecen la pena ser conocidos, la aldea de San Calixto, El seminario de Santa María de los Ángeles, y el Palacio de Moratalla.


SAN CALIXTO

Esta aldea data de 1828, al principio contaba con 4 calles, 32 casas y 150 habitantes, tenía su propio ayuntamiento, una cárcel, posada y horno. Fue el destino elegido por el rey Balduino y la reina Fabiola para pasa su luna de miel.
A día de hoy en San Calixto se encuentra un convento de Carmelitas Descalzas de Nuestra Señora de la Sierra.
Las monjas que allí viven realizan manualidades que venden al público como telares, bandejas, bolsos, etc.
El conjunto urbanístico actual tiene valores arquitectónicos en el citado convento, el Palacio del Marqués de Salinas y la Iglesia de Nuestra Señora de la Sierra.

Ubicación de la aldea de San Calixto.


Entrada a los jardines de San Calixto. Foto propia.


Detalle. Foto propia.


Leyenda en azulejo sobre el Rey Balduino I y la Reina Fabiola de Bélgica. Foto propia.


Foto propia.


Iglesia. Foto propia.


Foto propia.


Entrada al convento de Carmelitas Descalzas.



SEMINARIO DE SANTA MARÍA DE LOS ÁNGELES


Ubicado en uno de los enclaves más bellos de la Sierra de Hornachuelos, primero fue un convento que se remonta al año 1490 y posteriormente seminario diocesano, estando abandonado desde el año 1971. El seminario sufrió tres incendios por lo que fue objeto de varias reformas, siendo un conjunto imponente formado por cinco edificios enormes de 5, 7, 8 y 9 plantas donde parte del mobiliario sigue a día de hoy, y con tres patios comunes dos de ellos con piscina.


Vista general del seminario. Foto extraída de la web enigmaps.



Las mejores y más famosas vistas del seminario se obtienen recorriendo el sendero del Bembézar el cual se toma justo el la presa de derivación de dicho río, aunque desde dicho sendero no llegaremos directamente al mismo seminario, sino que se quedará en la otra orilla del río presidiendo su estampa la ladera de vertiente del Bembézar. En este lugar el poeta cordobés Ángel de Saavedra, Duque de Rivas, situó parte de las escenas de su obra “Don Álvaro o la fuerza del sino” supuestamente basada en la historia real, existiendo el peñón llamado “el salto del fraile” a unos 200 metros del seminario, desde donde se supone que se suicidó el fraile.

Bembézar visto desde el Seminario.


El seminario siempre ha estado rodeado de misterio, se cuenta que se han podido ver ciertas apariciones y ruidos extraños, además de las varias leyendas entorno al mismo, como la maldición de que si alguien compraba o reformaba el monasterio llovería fuego sobre la montaña. Como el lugar está rodeado de cuevas también existen leyendas como la de la “Mujer Penitente”, que pasó diez años recluida en una cueva para redimir sus pecados y murió en la cueva, ubicada justo debajo del monasterio y cuyo espectro se dice que ha sido visto por muchos senderistas. También la leyenda de Antonio Roldán de Pozoblanco cuyo espectro se aparecía pidiendo que se enterraran sus huesos hasta que un pastor los encontró y les dio sepultura, no volviendo a aparecerse más.

Foto propia.


Entrada del seminario. Foto propia.


Foto propia.


Es tan famoso el halo de misterio que lo envuelve que en 2012 Iker Jiménez con su equipo del programa de fenómenos paranormales se desplazaron hasta el seminario, consiguiendo grabar lo que se supone que son psicofonías.

Patio interior fotografiado desde la puerta de entrada. Foto propia.


Cocina. Foto extraída de la web enigmaps.


Foto extraída de la wen enigmaps.


Foto extraída de la web enigmpas.



EL PALACIO DE MORATALLA

Realmente no se encuentra dentro del Parque Natural, pero está casi en sus límites sur, y es prácticamente las puertas de la carretera que nos llevará desde la A-431 hasta los comienzos del Parque, debido a su gran belleza es un lugar digno de visita.

El palacio de Moratalla cuenta con más de 20 hectáreas de terreno, su origen se remonta al siglo XII con la construcción de un castillo, en elsiglo XIII tras la conquista por Fernando III pasa a manos cristianas perteneciendo a la nobleza, siendo lugar ocasional de hospedaje de Alfonso XII y Alfonso XIII para realizar monterías en la zona.

En 1908 y siendo propiedad del Marqués de Viana se inaugura en él el primer campo de polo de España.

Campo de juego de polo. Imagen extraída de la web rinconesdelvalle.


Sus jardines son famosos por su gran belleza, ocupando una extensión de 8 hectáreas, inspirado en el jardín del Palacio de Versalles (de hecho también se le conoce popularmente como el Versalles cordobés) fue diseñado por el arquitecto paisajista francés Jean Claude Nicolás Forestier, quien también diseñó el Parque de María Luisa de Sevilla o la urbanización de Monjuic en Barcelona. Los jardines cuentan con senderos, cursos de agua, esculturas y varias fuentes. Fue declarado como Jardín Artístico por el Real Decreto de 23 de mayo de 1983.

Verja de entrada al Palacio de Moratalla. Foto propia.

Detalle del escudo que preside la verja. Foto propia.
 
Detalle de ino de los jabalíes ubicados en los pilares laterales. Foto propia.

  
Foto propia.

Foto extraída de la web escapadarural.

Foto extraída de la web jardinessinfronteras.

Foto extraída de la web mitbaby

Foto extraída de la web flickr

Foto extraída de la web cordopolis.

Foto extraída de la web cordopolis.

Foto extraída de la web palaciodemoratalla.

LOS SENDEROS, RECORRIDOS DE VIDA



El hecho de que buena parte de la superficie de este Parque Natural se haya dedicado a la caza mayor ha contribuido a la conservación de los valores ambientales actuales, ya que la gran abundancia de fincas privadas a las cuales no se puede acceder ha reducido el uso público del monte pero a su vez lo ha preservado del deterioro. El Parque Natural Sierra de Hornachuelos no es de los más enfocados al uso público por el motivo antes citado, no obstante esto no impide que el Parque disponga de zonas de uso público, así como una muy buena red de senderos, los cuales algunos de ellos se entrelazan pudiendo realizar rutas combinadas o enlazadas para ampliar el recorrido, lo cual da mucho juego a la hora de realizar buenas rutas de senderismo, siento esta actividad junto al ciclismo dos de las que tienen un uso mayoritario por parte de los visitantes.

Punto de unión del "Sendero del Guadalora" y el "Sendero de Las Herrerías". Foto propia.




También existen paseos y rutas ornitológicas, donde los trazados nos llevarán por zonas de fácil observación de pájaros variados e incluso grandes rapaces.


Ruta ornitológica. Foto propia.




Como mencionábamos anteriormente, el Parque tiene una gran cantidad de fincas privadas que condicionan el espacio disponible, en este mapa podemos observar los nombres de algunas de las más importantes:

Fincas privadas. Foto propia.



El Parque Natural Sierra de Hornachuelos da unas recomendaciones y consejos de buenas prácticas a los senderistas que lo visiten para una correcta conservación del entorno y un mejor disfrute de su uso, siendo los siguientes:


-Siga siempre las recomendaciones de los Agentes de Medio Ambiente.


-Deposite los residuos en los recipientes habilitados para ello. Espere a encontrarlos si no están a mano.


-Discurra siempre por el sendero marcado.


-Observe el paisaje, la flora y fauna. Para recordarla, fotografíela.

-No se permite la captura de animales.

-No se permite la recolección de plantas.

-Recuerdo que el ruido es una forma más de contaminación.

-Respete la señalización en todo momento.

-Respete los bienes y propiedades privadas.

-No se permite encender fuego.





Cuando accedemos desde la A-3151 a la zona del centro de visitantes “Huerta del Rey” que es la zona de inicio de la mayoría de los senderos, nos encontramos con el área recreativa con el mismo nombre, dicho lugar también sirve como punto de reunión previo al inicio de senderos, y a su vez como punto de descanso final.


Acceso a la zona dese la A-3151. Foto propia.

Foto propia.

Foto propia.


Cartel informativo. Foto propia.


Foto propia.


Foto propia.


Foto propia.


Foto propia.


Foto propia.


Atravesando el área recreativa llegamos a una senda la cual gira hacia la izquierda pasando por un puente sobre el “Arroyo de la Rabilarga”, que nos lleva directamente al centro de visitantes donde giraremos hacia la derecha para comenzar la zona común de varios senderos.


Puente sobre el "Arroyo Rabilarga". Foto propia.




SENDERO DE LAS HERRERÍAS

Inicio y final: Centro de visitantes “Huerta del Rey”
Recorrido: Circular de 4´8 km.
Dificultad: Baja



Inicio del Sendero. Foto propia.


Foto propia.


Foto propia.



Este sendero nos mostrará a lo largo de su recorrido numerosas caleras (lugares donde se elaboraba cal a partir de piedras calizas), las cuales constituyen expresiones de modos de vida pasados. Pasaremos por la zona recreativa “Fuente del Valle” la cual es un abrevadero-descansadero de la vía pecuaria “Cordel de las Herrerías”, donde se ubican la fuente de agua del mismo nombre y la ermita de San Abundio, patrón de Hornachuelos.


Entrada al área recreativa "Fuente del Valle". Foto propia.


Foto propia.


Foto propia.


Foto propia.


Ermita de San Abundio. Foto propia.


Foto propia.


Foto propia.


Foto propia.


Foto propia.




Tras el área recreativa se toma hacia la derecha siguiendo por una dehesa de alcornoques de unas 300 hectáreas de superficie, para ir volviendo circularmente al punto de inicio de la ruta.


SENDERO DEL GUADALORA

Inicio: Centro de visitantes “Huerta del Rey”
Final: “Pasada de Algeciras”
Recorrido: Lineal de 7 km.
Dificultad: Media
Observaciones: Cerrado de junio a septiembre por peligro de incendio, para recorrerlo el resto del año es necesaria autorización de la Consejería de Medio Ambiente.


Este sendero nos presenta pequeños escaparates de diferentes ecosistemas y tipos de bosque, pudiendo recorrer parte de la ribera del río Guadalora y su bosque de galería. También discurre por zonas de monte mediterráneo y algunos enclaves agrícolas.

El primer tramo de este sendero es el mismo que en el “Sendero de Las Herrerías”, es decir que en este primer tramo se solapan dos senderos prácticamente hasta que llegamos al área recreativa “Fuente del Valle”. Pasando dicho lugar giramos a la izquierda por el “Camino de Torralba” para ir aproximándonos al Guadalora, una vez en el valle la ruta discurre teniendo siempre presente el bosque de ribera, con característicos alisos considerados de las mejores alisedas de la provincia de Córdoba, acompañados por olmos centenarios, frenos, quejigos, etc.

Inicio del tramo común del "Sendero del Guadalora" y el "Sendero de las Herrerías". Foto propia.



En la parte inicial de este tramo está el “Molino de la Paloma”, cerca del descansadero-abrevadero de la “Vega del Negro”, en la colada del mismo nombre. Sin dejar el Guadalora llegaremos al paraje denominado “Pasada de Algeciras” lugar finaliza nuestro paseo.

En este mismo paraje pero accediendo a él desde otra dirección, es también donde termina el “Sendero del Águila”, por lo que si enlazamos el paseo con este sendero conseguiremos una ruta circular hasta el punto del cual partimos (el centro de visitantes “Huerta del Rey”), ampliando de este modo el recorrido hasta los 19 km totales, 7 km “Sendero del Guadalora” + 12 km del “Sendero del Águila”.


SENDERO DEL ÁGUILA

Inicio: Centro de visitantes “Huerta del Rey”
Final: “Pasada de Algeciras”
Recorrido: Lineal de 12 km.
Dificultad: Media

El “Sendero del Águila” comienza también con un primer tramo corto donde se solapan tres senderos, el “Sendero de Las Herrerías”, el “Sendero del Guadalora” y el “Sendero del Águila”. Discurriremos por la falda sur de la sierra quedando a la derecha el bosque mediterráneo y a la izquierda los regadíos del Bembézar, tras varias subidas y bajadas llegamos a la “Fuente del Puerco” donde en sus proximidades se puede apreciar una calera.

Seguimos por el margen izquierdo del Guadalora hasta finalizar también en el paraje “Pasada de Algeciras”, pudiéndose enlazar como ya hemos comentado con el “Sendero del Guadalora” y a su vez con el “Sendero de Las Herrerías”, donde llegamos al mismo podemos elegir si regresar al centro de visitantes por el trazado de ida o por el trazado de vuelta del “Sendero de Las Herrerías”  para hacer así una ruta más extensa.

Foto propia.




SENDERO BOTÁNICO

Inicio y final: Centro de visitantes “Huerta del Rey”
Recorrido: Circular de 1´5 km.
Dificultad: Baja





Saliendo del Centro de Visitantes hacia la izquierda a unos 400 metros nos encontraremos la señal que marca el inicio del Sendero Botánico, comienza descendiendo en zig-zag por un tramo de dehesa de alcornocal, con jaras, coscojas y lentiscos, el segundo tramo pasa por un olivar abandonado donde han aparecido con el paso del tiempo alcornoques y especies típicas del monte mediterráneo.

Foto propia.


Foto propia.


Foto propia.



Como ya explicábamos anteriormente los senderos tienen puntos de intersección que permiten enlazar diferentes rutas, combinarlos y ampliarlos, este es uno de ellos:


Punto direccional de senderos. Foto propia.


Foto propia.

Foto propia.


Foto propia.



Foto propia.


¡Hola!



Hacia la mitad del recorrido llegaremos a un hermoso mirador, el mirador “Huerta del Rey”, que nos ofrecerá unas bellas vistas de la sierra, del pueblo de Hornachuelos al fondo y de la carretera A-3151 (carretera de acceso a este lugar).


Foto propia.


Mirador. Foto propia.


Foto propia.


Vistas desde al mirador con Hornachuelos al fondo. Foto propia.


Vistas desde el mirador. Foto propia.



Durante el recorrido se pueden ir observando algunas especies vegetales con cartel identificativo de las mismas.

Foto propia.


Foto propia.


Una vez pasado el mirador comienza el descenso que nos llevará hasta la calera denominada también “Huerta del Rey”, donde podemos observar su estructura y un cartel informativo sobre su antiguo uso.

Foto propia.


Foto propia.


Foto propia.


Foto propia.


Foto propia.



Foto propia.



Calera. Foto propia.


Foto propia.


Pasada la calera afrontamos ya el último tramo descendente el cual nos llevará justo al lado del centro de visitantes “Huerta del Rey”.


Foto propia.



Foto propia.



Foto propia.


Foto propia.

Centro de visitantes.



SENDERO DE LA RABILARGA

Inicio y final: Centro de visitantes “Huerta del Rey”
Recorrido: Circular de 1´7 km.
Dificultad: Baja

Es un sendero de muy baja dificultad debido a su suave trazado y a su corta extensión, muy adecuado para personas mayores y para tener un primer acercamiento al senderismo o al Parque Natural, es un recorrido circular en un tramo del “Arroyo de la Rabilarga”, dicho arroyo recorre menos de diez kilómetros antes de llegar al embalse de derivación del Bembézar, aún así posee un considerable caudal y es responsable del profundo surco que ciñe el pueblo de Hornachuelos por su cara norte, el cual contribuyó a su fortificación en tiempos pasados.

El pájaro que da nombre al arroyo y al sendero, el rabilargo, es un córvido que muestra ciertas rarezas, como por ejemplo su peculiar distribución ya que solamente se puede encontrar en el cuadrante sur occidental de la Península Ibérica y en el nordeste de Asia, por una parte se piensa que ambas poblaciones fueron separadas debido a las glaciaciones, aunque también se cree que en este hecho intervino el hombre en algún momento tiempo atrás.

Es un pájaro sedentario y gregario que forma grupos de gran tamaño donde todos los miembros se pueden ocupar de la alimentación y crianza de las crías, las cuales pueden ser alimentadas además de por sus progenitores por otros miembros de la colonia, demostrando un gran instinto cooperativo, siendo ésta otra de las rarezas anteriormente comentadas.

Rabilargo. Foto extraída de la web fotonatura.



Este sendero tiene la ventaja de poder transitar en tan corto recorrido por varios ecosistemas representativos del Parque Natural pudiendo observar especialmente las diferencias entre el bosque mediterráneo y el bosque de ribera.



El primer tramo transita por el margen derecho del arroyo cruzando por un puentecillo de madera cerca del “Puente del Oro”, y se vuelve por un recorrido paralelo al anterior pero esta vez por el margen izquierdo del arroyo.


Foto propia.


¡Hola!


Cartel informativo sobre el sendero. Foto propia.




Foto propia.


Mesas en el recorrido del sendero. Foto propia.


Foto propia.


Foto propia.


Carteles indicadores. Foto propia.



Foto propia.



Foto propia.


Es de para obligatoria parada una centenaria encina llamada “Encina de los Arrieros”, denominada de esa forma por ser lugar donde los arrieros ataban sus monturas en los descansos del trabajo, siendo también punto de encuentro de estos trabajadores. 

Foto propia.


"Encina de los Arrieros". Foto propia.


Cartel informativo de la encina. Foto propia.



Foto propia.

Foto propia.



Junto a la “Encina de los Arrieros” hay dos asientos de hierro con un diseño algo moderno, ya que su “acolchado” es una lámina de corcho de los típicos alcornoques de la zona, una forma muy sutil de combinar lo moderno y lo tradicional.

Asiento con lámina de corcho. Foto propia.



Antes de finalizar el trayecto habrá que pasar por un puente de madera, en este último tramo atravesaremos una pequeña dehesa mixta de encinas y alcornoques, con algunos arbustos y varios palmitos (el palmito es la única palmera que se distribuye de forma natural en Europa).

Foto propia.


Foto propia.


Foto propia.


Punto donde finaliza el "Sendero de la Rabilarga" y el "Sendero de las Herrerías"




SENDERO DEL BEMBÉZAR

Inicio: Presa de derivación del Bembézar
Final: Presa del Bembézar
Recorrido: Lineal de 12 km.
Dificultad: Media
Observaciones: Cerrado de diciembre a agosto para la conservación de especies protegidas, para transitarlo el resto del año es necesaria autorización de la Consejería de Medio Ambiente.

Cartel informativo del sendero. Foto propia.


Información sobre las temporadas de visita abierta del sendero. Foto propia.



Todo el recorrido discurre por la orilla del embalse del río Bembézar, el cual va encajonado en el valle, existiendo fuertes pendientes y roquedos.
En su recorrido es frecuente poder ver buitre leonado y buitre negro en vuelo, así como ciervos o jabalíes.

Otro de los atractivos de este sendero es la imponente observación que se puede hacer del seminario de Nuestra Señora de los Ángeles, el cual queda en la orilla contraria en la zona alta del valle.

El sendero termina cerca de la presa del embalse del Bembézar, tras haber pasado por preciosas zonas de encinares y alcornocales, en ocasiones con un importante sotobosque mediterráneo.

Inicio del sendero. Foto propia.


Foto propia.


Foto propia.


Vista de la presa desde el sendero. Foto propia.

 
Foto propia.


Vista del sendero desde el Seminario de Santa María de los Ángales. Foto propia.


Vista del sendero desde el Seminario de Santa María de los Ángeles. Foto propia.