viernes, 3 de febrero de 2017

Fauna y flora del Parque Natural de Corrubedo

En cuanto a la fauna, en el parque existen 10 especies de anfibios, que vienen a ser el 70% de las de Galicia. Entre ellos el escasísimo sapo de esporas, la rana verde o el sapiño pinto. En cuanto a los reptiles hay unas 14 especies que van desde las cobras de collar a la víbora de Seoane, endémica en Galicia, pasando por el lagarto de las silveiras o la salamandra.

Los censos de aves acuáticas invernantes efectuados en los últimos años proporcionan una media de 2.300 individuos reunidos en más de 35 especies. Algunas tan escasas como el chorlitejo patinegro (“píllara das dunas”) que llega en primavera para anidar entre los montes de arena, siendo unas de las especies más beneficiadas por la protección oficial de la zona, y contando Corrubedo probablemente con la mejor población de esta pequeña limícola de toda Galicia. Éstas conviven en la playa y en las llanuras de fango con chorlitos, andarríos, ostreros, zarapitos y agujas. Especies acuáticas como ánades, porrones, fochas, garzas, cercetas y somormujos también habitan este parque. Además es frecuente observar aves marinas de paso como cormoranes, alcatraces y negrones.


Píllara das dunas. Fotogarafía da Saociedade Galega da Historia Natural


En cuanto a los mamíferos, las especies más destacadas son las nutrias, que habitan en las partes altas de la marisma. También los zorros tienen un buen número de madrigueras en el parque. Además hay ratas de agua y erizos.


Nutria en la laguna. Fotografía de www.galiciaunica.com


Flora
 
Podemos encontrar hasta 247 clases de vegetales, muchos de los cuales están perfectamente adaptados a la aridez e inestabilidad del terreno arenoso como el “silybum marianum” (cardo mariano). La especie acuática más representativa es el “Arundo donax”  (carrizo o caña común). 


Carrizo. Fotografía propia

Otros vegetales son endémicos del noroeste peninsular y alguno de ellos  están en peligro de extinción, como el “scirpus pungens” (escirpo pinchudo) o la “linaria arenaria” (paxariños).

Un rápido resumen de los hábitats más característicos que conforman el litoral podría ser diferenciar por un lado, las plantas que colonizan la arena, psamófilas y, por otro lado, las plantas que habitan los humedales, higrófila.

Cabe destacar que tanto en los arenales como en las zonas húmedas existen grandes variaciones en los factores ecológicos que limitan o favorecen determinadas especies. En las dunas existen unas líneas de vegetación que dependen de la cantidad acumulada de arena, así como de la salinidad y la acción del viento.

  •  La primera línea de vegetación, más cercana al océano, se encuentra con una fuerte intensidad del viento, así como una elevada salinidad. Además, es un lugar donde se depositan numerosos restos orgánicos traídos por las mareas. 
  • La segunda línea está menos afectada por la salinidad, pero continúa siendo elevada. La acumulación de arena es mayor en esta zona por lo que la planta debe desarrollar su sistema radicular mucho más para acceder a las capas húmedas. En esta zona ya no hay tantos restos orgánicos.
  • En la tercera línea, la capa de arena es todavía mayor, por lo que le afecta la salinidad, el viento, la falta de materia orgánica y es complicado para las plantas acceder al agua.
  • La última línea la forma ya la duna fija. Aquí disminuyen el viento y la salinidad, hay abundantes restos orgánicos que enriquecen el suelo, lo que repercute en que un mayor número de especies son capaces de colonizar el suelo.


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