domingo, 2 de diciembre de 2018

TOLVAS, CARGADERO Y TELEFÉRICO


El mineral extraído en la Mina de la Jayona era trasportado hasta la fundición de Fuente del Arco gracias al esfuerzo de caballería menor, aproximadamente 7 km. En este lugar se realizaba el primer tratamiento antes de ser transportado por ferrocarril de vía estrecha hasta la fundición de Peñarroya (Córdoba).
Este medio de transporte animal pudo ser sustituido a partir de 1905 gracias a la construcción de un teleférico, cuya finalidad era la de atravesar las sierras cargando con el hierro extraído por los mineros.
Según extractos del «Informe descriptivo sobre el estado actual de la antigua obra de un teleférico minero» de J. Ignacio Jiménez (2018) este era un «cable aéreo como solución para cubrir largas distancias y fuertes desniveles topográficos […] El funcionamiento del cable aéreo consistía en adaptar a la configuración del terreno un sistema basado en caballetes que se alineaban para posibilitar una trayectoria rectilínea, uniendo así los cables de los que colgaban los baldes […] Este sistema de cable fijo sujetaba los baldes, un segundo cable sin fin cogido por mordaza a la cubeta los desplazaba gracias a una fuerza motriz llegada desde las máquinas de vapor instaladas en los extremos».  
Hoy apenas quedan vestigios con los que poder imaginar el avance económico que propició esta obra de ingeniería, sus características y su funcionamiento.
Este avance supuso tener que realizar una serie de construcciones o «tolvas» en las que se depositaría el mineral a la espera de ser cargado, pasarían a través de unos orificios y de ahí tendrían acceso a la sala de carga, por donde pasaban los diferentes baldes del teleférico.