domingo, 7 de marzo de 2021

Momentos de evasión y descanso

Y para finalizar, solo cabe mencionar a aquella gente que no acude a un espacio verde para practicar ninguna actividad o deporte, sino sencillamente para desconectar del mundo, para evadirse y estar un rato tranquila rodeada de naturaleza; lejos del mundanal ruido de las ciudades y toda la contaminación que les rodea. Para esta gente que desea leer tranquilamente un libro bajo una encina, comer a solas o acompañado sobre una mesa o relajarse contemplando el paisaje respirando aire puro, nuestro paraje tiene multitud de lugares donde pararse a descansar contemplando unas vistas espectaculares. Vistas donde no solo se observa al fondo de la ladera nuestro municipio, sino muchos municipios vecinos y todos los campos predominantemente de olivos que los rodean.

El primero de estos lugares, es el mirador de “El Piquet”, donde como he comentado en mi primera entrada, son pocas horas o días donde uno no ve a alguien sentado o que ha subido hasta alcanzar la cruz que lo corona.

Por su parte, el segundo son las ruinas del anterior “Castillo de la Encomienda” citado, donde además de gozar también de unas buenas vistas, disponemos de un merendero formado por unas mesas de madera, hay varios paneles informativos y la representación real y a escala de cómo era una casa ibera.





Y llegados a este punto, espero que os haya entusiasmado este “pedacito” de la Sierra de Enguera y os animéis algún día a visitarlo siempre siendo respetuosos con este medio que tanto nos aporta. Me despido diciendo que pese a ser algo neófito en la materia, he recordado al escribir estas entradas muchas cosas que había olvidado y a su vez, he descubierto nuevas cosas que yo mismo desconocía.

¡Ah! Y si os va el rollo gótico, gustáis de pasear por los cementerios o como decía Groucho Marx sois una lechuza profesional, no olvidéis en las superlunas de verano subir pasado el ocaso a contemplar su salida en las ruinas del castillo. ¡Se ve espectacular!

*Aviso a navegantes: No os estremezcáis con el rasgado graznido de la urraca o el ululato del búho, ya que solo son los amigos que nos acompañan en la noche. En cambio, si antes de subir veis un coche haciendo largas intermitentemente, abstenerse de subir ¡pueden ser drogadictos comunicándose con morse!


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