viernes, 4 de enero de 2019

TIERRA DE SANTUARIOS

En el mismo centro de Penyagolosa se ubica el santuario de Sant Joan de Penyagolosa, punto de encuentro de numerosas peregrinaciones, como un rito esotérico de profundas y ancestrales raíces. pero no sólo es Sant Joan, en sus alrededores podemos encontrar otros lugares como el Santuario de La Estrella, la ermita de Sant Bertomeu de Boí o la ermita fortificada de Sant Miquel de les Torrocelles, punto de paso para los peregrinos de Les Useres.

Sant Joan de Penyagolosa


        En la actualidad el monasterio de Sant Joan es un conjunto de edificaciones bastante transformadas destinadas a dar cobijo y comida a peregrinos y viajeros, por lo que sigue funcionando como hospedería. 
En la iglesia, de una sola nave y de estilo neoclásico se conservan unos interesantes frescos que representan escenas de la vida de San Juan Bautista.
Situado en el centro de una hondonada, cercado de montañas cubiertas de espesos bosques donde confluyen varios barrancos, se encuentra el mítico Monasterio de Sant Joan de Penyagolosa construido sobre un antiguo convento de cenobitas del Siglo XV. La obra actual data del año 1706. Es el santuario más alto de la comunidad a 1292m. 


         El lugar, como todos los destinados al culto tiene una fuerza espiritual del entorno donde se asienta. Ritos ancestrales, lugares esotéricos, ya los celtas y los iberos construían sus santuarios cerca de los manantiales, en la confluencia de barrancos, junto a cuevas o en los alto de montañas que consideraban sagradas. Las fuerzas, entonces incomprensibles de la naturaleza como la lluvia, la luna, el trueno... eran manifestaciones de sus dioses, condicionando la especial ubicación de sus lugares de culto donde se ofrecían ofrendas para apaciguarlos o en señal de agradecimiento. La religión cristiana hereda todos estos principios, aprovechando los antiguos santuarios para convertirlos a su fe, unificándolos bajo un solo dios. El monasterio de Sant Joan responde con su ubicación a todas esras connotaciones mágico-religiosas.

         El santuario es un conjunto de edificaciones, bastante transformadas, destinadas a dar cobijo y comida a los peregrinos. Construidas alrededor de una gran plaza central, rodeada de pórticos que originalmente sirvieron para romerías, tapiándose con posterioridad para ampliar la hospedería.
         Una puerta con arco de medio punto comunica la plaza con el patio interior que tiene varias arcadas de pretensiones góticas, dando paso a la Iglesia a través de una puerta lateral. También resto de dependencias como la antigua hospedería, el comedor y la cocina se comunican con el patio.
         La Iglesia, neoclásica de una sola nave, espaciosa pero sencilla está decorada con frescos escenificando la vida de San Juan Bautista. El altar, de un barroquismo exagerado y tallado en madera, posee un templete donde se venera la imagen del santo.
         La sacristía está repleta de toda clase de ofrendas y exvotos, depositados allí en gran desorden por los peregrinos.
         En 1653 el Papa Inocencio X creó la cofradía de San Juan para la conservación bastante aceptable aunque necesitado de una restauración que, parece que en parte, ya se ha acometido.

La Ermita de Sant Bertomeu de Boi 

         La ermita de Sant Bertomeu se encuentra en el antiguo camino de Culla, a los pies del castillo de Boi, dominando el profundo cañón del rio Montlleó en el término municipal de Vistabella del Maestrat.


Imagen: Pueblos y Lugares de Castellon

         Visitar Sant Bertomeu es ''caminar vers el passat recent, vore els darrers massos habitats, els bancals en etern guaret, els assagadors y casetes bastides de pedra seca, en definitiva un mon rural en vies d'extinció'' (Jordi Alvir)
         La ermita es lo que queda de la antigua población de Boí, actualmente desaparecida y que perteneció a la Orden de Montesa.
         La soledad del lugar nos hace pensar en el asombroso legado cultural que esconden todavía nuestros más recónditos parajes.

La Ermita de Sant Miquel de les Torrecelles

         El último viernes de abril, con el inicio de la peregrinación de les Useres, la ermita de Sant Miquel de Torrecelles recobra todo su sentido medieval. Tras la oración y el Regina Coeli, los peregrinos escuchan una misa rezada y descansan junto al muro exterior de la ermita. La comida tiene lugar en el mismo recinto, bajo los porches y, al acabar, se vuelven a cantar letanías que poco a poco se van alejando a medida que los peregrinos continúan hacia Sant Joan. 
         
         La sobria ermita de Sant Miquel de Torrecelles cumple desde hace siglos la misión de dar cobijo, descanso y comida a los peregrinos. Sus orígenes se remontan al siglo XIII y parece ser que les Torrecelles fue un castro fronterizo y un poblado fortificado de cuyas construcciones apenas quedan restos. 
         El topónimo Torrecelles aparece por primera vez en 1383 como un lugar habitado en los tratados de Benedicto XIII. Del antiguo conjunto medieval se conservan las murallas aunque inconexas y los dos arcos góticos por los que se accede al patio de armas. Sobre uno de los que queda todavía en pie la torre alta. Los porches son de finales del siglo XVII y la ermita, construida en el exterior de las murallas tiene restos de una portada románica.
         
         Fue remodelada entre los años 1740 y 1750. En su interior se conservaba un bello retablo que desapareció durante la guerra civil, al igual que una escultura policromada muy antigua de Sant Miquel. Fue la residencia de los señores de l'Acalaten y la ermita estuvo habitada por una religiosa hasta el año 1982.

El Santuario de la Virgen de la Estrella

         Santuario de la Estrella, aunque la Estrella pertenece a Mosqueruela, municipio de Teruel, donde le dicen ''La Villeta''; está muy ligada en Vistabella del Maestrazgo, puesto que forma parte espiritual de la montaña sagrada de los valencianos, Penyagolosa. La Estrella y Sant Joan de Penyagolosa se pueden unir mediante una línea imaginaria que atraviesa el Pla de Vistabella. Los orígenes de la Estrella se remontan en el siglo XIV y se relacionan con el Castillo del Mallo: después de su desmantelamiento se puebla una pequeña aldea en el margen izquierdo del río Montlleó. La finalidad del poblado parece ser el cultivo de viña. El culto mariano que se desarrolló a la Estrella durante el siglo XVII se refleja en varios hechos. En 1647 el Papa Inocencio X concede indulgencias a la Cofradía de la Estrella. El 1673 padre Domingo Monforte instituye una capellania laical a la Estrella. 
Imagen: www.virgendelaestrellamosqueruela.com

         Los peregrinajes empiezan a desarrollarse. Desde el 1720 hasta 1731 se produce la reconstrucción del santuario y también se construyó un albergue: la casa Vieja. El 1738 la villa construye una nueva hostelería, la casa Nueva, que justo al santuario completa la plaza de la Villeta. La Iglesia actual tiene una planta de tres naves. La nave principal se cubre con vueltas de cañón con lunetos mientras que las laterales lo hacen con casquetes esféricos. Se han perdido la mayoría de los retablos, pero se conservan restos del programa pictórico de iconografía mariana. El santuario presenta tendencias levantinas y unas características propias de la arquitectura de la primera mitad del siglo XVIII a la zona. A la banda derecha del santuario se conservan restos de algunas viviendas, desaparecidas en 1883, debido a una lluvia torrencial que arrastró piedras y todo lo que encontró a su paso. En este fatídico suceso desaparecieron 17 casas y murieron 26 personas. 
         
         Anteriormente eran dos las romerías que se efectuaban al santuario de la Estrella, uno de ellos se hacía el primer domingo de mayo y es el único que se mantiene, aunque ahora ha pasado del primer domingo al último. La otra romería era la de San Martín o del Patrocinio de la Virgen, que se hacía el mes de noviembre. Esta peregrinación se consideraba como la fiesta patronal de la Villeta, pero también era compartida por los de Mosqueruela y significaba el fin del ciclo de la recogida de la uva.

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