sábado, 11 de diciembre de 2021

Observatorio del Mas de Bunyol y Buitreman; toda una vida de dedicación.

 

Nos encontramos en la comarca del Matarraña, más concretamente en Valderrobres (Teruel), en la vertiente continental del Parque Natural de Els Ports. El Observatorio del Más de Buñol se encuentra en la falda de una montaña a apenas diez minutos de la población. Nos guía el propio dueño de la finca hasta la antigua masía reconstruida, ahora convertida en centro de interpretación y observación de buitres y aves rapaces.

Los inicios:

Jose Ramón Moregraga, más conocido en la zona como Buitreman, es un ejemplo de dedicación. Nacido en Beceite y tras muchos años trabajando como marino mercante, a convertido su pasión de niño en un alojamiento para los amantes de la naturaleza. Tanto es así que son muchos los interesados en conocer el observatorio, incluso desde El National Geographic, quienes curiosamente le otorgaron el apodo.

(imagen: http://www.valderrobres.es/)


El buitre leonado. (Gyps fuvus)

El buitre leonado de se trata de un ave que puede alcanzar los más de 2 metros de envergadura, es carroñero y experto planeador. A diario acuden entre 350-400 buitres a este muladar, muchos procedentes del Pirineo. España cuenta con el 90% de la población europea y cerca del 10% de la población mundial de buitre leonado, por lo que nuestro país tiene una gran responsabilidad en su conservación. Aragón cuenta con más de 50 muladares y se considera una de las comunidades más avanzadas en su conservación.

Desde el observatorio:

Vistas desde el observatorio.
(fotografía propia)
Desde el observatorio, puedes ver como cada mañana a las 9:15, se procede a darles de comer  restos de conejos del matadero de Valderrobres. Cuidando hasta el último detalle, se insiste en lo frágil que es este proceso, se necesita de extremo silencio de los visitantes, pues se trata de un ave muy asustadiza y cualquier situación que le haga desconfiar puede acabar en una estampida con muchos de los problemas que podría ocasionar como roturas de alas. Es un proceso minucioso y sobre todo debe ser sistemático pues cualquier cambio en la rutina de alimentación podría ocasionar que no volvieran a bajar a comer.

A día de hoy, el lugar está totalmente preparado para que los buitres puedan bajar a comer sin ningún peligro. Es debido a que el recinto del muladar está vallado y situado en una zona elevada que permite que los animales puedan remontar el vuelo sin problemas.





“Ala triste”, una conmovedora historia.

Mientras observamos comer a los buitres, Buitreman nos habla de su experiencia cuidando de un buitre malherido. “ Ala triste” así es como le llamó, fue un buitre joven que llego al observatorio con una de sus alas dañadas. Bien es sabido por José Ramón que la vida de este buitre estaba sentenciada, pues sabía que su recuperación sería muy difícil, incluso imposible, pues una rotura de ala es lo peor que podría pasarle a un animal de tal envergadura. José Ramón cuido de Ala Triste durante dos años, el animal se encontraba encerrado en un pequeño voladero en el que su movilidad quedaba reducida y donde Buitreman lo alimentaba todos los días.

Nos cuenta que tras el paso de los días no podía nada más que sentir pena por el animal, pues sabía que si no conseguía volar, estaba abocado a la muerte. José Ramón ante esta situación y dirigiéndose al pobre buitre dijo : “ sabes que.. si dejo que te lleven, te van a encerrar en una jaula y te van a llevar a Zaragoza y te dormirán y te incinerarán y allí estará tu fin,” Así que aquel día decidió soltarlo a ver qué pasaba y que si tenía que morir, que fuera en libertad. Lo soltó y tras 7 días de incertidumbre, cuando  ya lo daba por muerto y dejaba de lado sus esperanzas en ver reaparecer a su compañero Ala triste,¡ llego!. Lo vio bajar desde bien lejos, de forma torpe, con una de sus alas medio recogidas y aterrizado de manera forzosa entre los demás buitres. José Ramón nos cuenta esta historia emocionado y te involucra en su historia. Tras meses analizando su comportamiento se fijo en que Ala triste, una vez comía en el observatorio, empezaba a subir caminando por el camino cercano al observatorio y se dirigía a las zonas más altas, esperando hasta el próximo día para subir a alguno de os pinos y lanzarse en caída libre hasta el comedero. A día de hoy Ala triste sigue visitando el observatorio.

Otros datos de interés:

-Precio de la actividad: 15 € por persona

-Único horario de visita : 9:00 pm

-Duración de la visita : 2 horas (aprox)

-Página web: Mas de Bunyol



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