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lunes, 4 de marzo de 2024
Castillo de Corbera: Naturaleza y Cultura en Armonía
sábado, 2 de marzo de 2024
Hitos de la evolución
Los senderos de la Murta guardan conexión con las diferentes localidades que lindan con la sierra y con la continuidad montañosa, yendo desde Tavernes de la Valldigna, pasando por Corbera y por Alzira, llegando hasta Simat y conectando cadenas montañosas hasta Xàtiva. Durante las diferentes épocas a lo largo de la historia, estos han sido vitales para el desarrollo humano y, a veces, lugares de pérdida.
Los primeros indicios del uso de estos senderos se remontan a la época romana. La calzada romana de Saetabis a Valentia, que discurría por el paraje de La Murta, era una de las vías más importantes de la Hispania Romana. Esta calzada conectaba la ciudad de Saetabis (actual Xàtiva) con la capital de la provincia, Valentia (actual Valencia). También se conoce presencia de los Íberos, pues existen en la Sierra de Corbera vestigios de los Romanos y restos de una muralla Ibérica. El uso de la calzada romana por parte de los comerciantes y viajeros romanos contribuyó al desarrollo económico y cultural de la región. La calzada también facilitó la expansión del Imperio Romano por la Península Ibérica.
Además, en las cuevas de Alzira se hallaron restos de poblaciones prehistóricas Íberas y Romanas, encontrada una necrópolis en 2012 que datan de finales de la época romana.
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| Fotografía de la Sierra de Corbera, de FotosLuis |
Durante la dominación musulmana, los senderos se convirtieron en rutas de vital importancia para el comercio agrícola y ganadero. La Murta era un importante centro de producción de seda y cítricos, productos que se exportaban a través de estos caminos. Así siguieron durante la presencia de los jerónimos, siendo importantes puntos comerciales de montaña entre los diferentes pueblos que se conectaban.
En el siglo XIX, con la expansión de la agricultura y la industria, los senderos se adaptaron a las nuevas necesidades. Se construyeron nuevos caminos y se mejoraron los existentes para facilitar el transporte de mercancías y el acceso a los campos de cultivo.
Los senderos del paraje de La Murta fueron de gran valor estratégico por su ubicación entre las ciudades de Valencia y Xàtiva, siendo un escenario estratégico de la batalla de Alzira en Julio de 1938.
Los combatientes de ambos bandos utilizaron los senderos para desplazarse por el terreno y para atacar las posiciones enemigas. Los caminos también fueron utilizados por la población civil para huir de los combates y buscar refugio en las montañas.
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| Obra teatral que representa los muertos en Alzira durante la Guerra Civil |
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| Ofensiva de Levante. Conmemora.com |
En la actualidad, los senderos del paraje de La Murta han sido recuperados y acondicionados para el senderismo y el ciclismo. Estos caminos ofrecen a los visitantes la oportunidad de disfrutar de la belleza natural del paraje y de conocer su rica historia.
martes, 27 de febrero de 2024
jardin de santos
JARDIN DE SANTOS
Un Paraíso entre Montañas
La muralla
LA MURALLA

Esta muralla se encuentra en la entrada en la entrada del camino hacia el Jardin de Santos.
Se encontraban rodeando la población, en la parte alta.
Quedan pocos restos, casi todos en la zona Este del pueblo.
Tenían planta rectangular, con torres de planta cuadrada de trecho en trecho, con fábrica de tapial y mampostería. Estaban rematadas por almenas. Solo conserva uno de los portales, llamado el Portalet, totalmente integrado entre nuevas edificaciones. Se cubre con arco de medio punto y tiene forma de recodo. En la parte opuesta, encarados hacia el barranco quedan dos lienzos de tapial y mampostería, y los restos de una torre esquinera, la Noreste, llamada Torre Bernet. De dicha torre, solo queda el lienzo Oeste y los arranques del Sur y Norte, los demás se han perdido.
La formación de la villa de Penàguila tiene su origen en la carta puebla otorgada a los pobladores cristianos del término por Pedro III en 1278. Prescribía la instalación de un centenar de colonos, que debían construir sus casas “cerca del castillo
Sin embargo, estos pobladores no establecieron sus residencias en ese lugar, sino que se instalaron en las alquerías de su término, “separados del castillo de Penàguila”. Los consejeros del monarca consideraban perjudicial este hecho, por lo que Alfonso III ordenó, en 1286, que se hiciera la población “cerca de dicho castillo”, en el emplazamiento concreto que determinasen Rodrigo Ximénez de Luna, procurador real en el reino de Valencia, y Pelegrín de Bolas, alcaide del castillo.
Un hecho traumático impulsó la edificación de la muralla de la villa de Penáguila. En septiembre de 1304 la compañía de jinetes magrebíes capitaneada por al-Abbas, procedente de Granada, llevó a cabo una correría por el sur del reino de Valencia, en el transcurso de la cual atacó Alcoi y entró en Cocentaina, quemando y destruyendo en parte esta villa. Penàguila también padeció el asalto musulmán. Por este motivo, “en consideración a los daños sufridos a causa de la incursión de los jinetes”, en el mes de noviembre, el rey Jaime II concedió a los habitantes del lugar exenciones fiscales con una duración de diez años “para favorecer la construcción de los muros y fosos
La muralla fue objeto de reformas y reparaciones en las décadas posteriores a su finalización. Cabe tener en cuenta que Penàguila se vio directamente afectada por vicisitudes tan serias como las guerras de la Unión (1347-49) y la de los Dos Pedros. Todavía en el año 1437, los representantes de la villa de Penàguila en las cortes del reino de Valencia podían presumir de que “tenía buen muro y estaba bien amurallada, y los vecinos de la misma y de su término, en tiempo de guerra, pueden recogerse en ella y tienen la capacidad de defenderla, custodiarla y guardarla”
El recinto se conserva en su mayor parte, aunque embebido entre las edificaciones del casco urbano actual. En junio de 2001, el conjunto de los restos conservados de las murallas y elementos defensivos de la Penáguila medieval fueron declarados como Bien de Interés Cultural
Entrada principal
viernes, 17 de febrero de 2023
7. GASTRONOMÍA Y TRADICIONES
Entrada 7 – Gastronomía y tradiciones.
La ciudad de Ontinyent se encuentra en la comarca de la Vall de Albaida, enclavada en el centro de la parte mas occidental, rodeada de tierras de cultivo y a orillas del rio Clariano. Aunque lo mas conocido de este lugar sean sus famosas fiestas de Moros y Cristianos, su paraje natural y rural tiene mucho que ofrecer.
Desde principios del siglo pasado la población fue paulatinamente dejando atrás su carácter agrario para convertirse en una ciudad fuertemente industrializada, donde la manufactura del textil se convirtió en el sector predominante, transformándose en una de las ciudades mas importantes en cuanto a este tipo de industria se refiere.
La ocupación de estas tierras se remonta a la Prehistoria, existen yacimientos del Neolítico, de la Edad del bronce, restos iberos y vestigios agrícolas de la ocupación romana. El centro de su núcleo urbano lo forma en barrio medieval de La Vila, un conjunto de estrechas calles y casas antiguamente rodeadas por una muralla, donde destaca su imponente torre-campanario, el mas alto y con mayor numero de campanas de la Comunidad Valenciana.
Ilustración 13. Imagen de la ciudad en la nevada de 2019.
El barrio de La Vila fue declarado conjunto Histórico-artístico allá por los años sesenta y dentro de el, podemos encontrar algunos de los edificios mas emblemáticos de la ciudad como el Palau de los Condes de Torrefiel, la Casa del Consell, El Palau de la Vila, La Iglesia Arciprestal de Santa María o el Pont Vell.
La gastronomía forma una parte muy importante de la peculiaridad de este territorio, destacando algunos platos tradicionales como puede ser la cazuela de arroz al horno, la coca de feria, la de pimiento y tomate o alimentos típicos de la tierra como el melón de oro, los embutidos de Ontinyent, o aceites y vinos producidos en sus bodegas y almazaras. Los dulces tradicionales también forman parte de esta selección de productos autóctonos que se pueden degustar en nuestro municipio.
Las fiestas mas conocidas y llamativas de la ciudad son las de Moros y Cristianos, que se celebran la tercera semana del mes de agosto en honor al Santísimo Cristo de la Agonía y que desde 1860 se representan rememorando la conquista cristiana de la villa a las tropas musulmanas. Durante esta semana la población se llena de gentes venidas de todos los rincones de nuestra geografía, incluso de otros países, de música, de colorido y de un gran sentimiento por parte de todos aquellos que participan en ella. El acto mas significativo, mas multitudinario y de mayor espectacularidad es la Entrada Mora y Cristiana. Las comparsas que conforman los ejércitos moro y cristiano desfilan acompañados por las bandas de música, ballets, animales o carrozas, que con sus imponentes indumentarias de época, conforman un espectáculo que provoca la admiración y el divertimento de los asistentes.
martes, 7 de febrero de 2023
LEYENDAS DE OLOCAU " EL PUNTAL DELS LLOPS "
De todo el yacimiento, destaca la gran torre del Puntal dels Llops, que se ubica junto a la puerta de entrada al recinto, que coincide con la parte más elevada del asentamiento.
Su localización privilegiada le permite controlar visualmente la actual comarca de Camp del Turia y parte del camino que, atravesando dicha sierra, comunica el valle del Turia con el del Palancia.
La llegada y dominación romana sobre este territorio provocó que el sistema defensivo edetano quedara desmantelado entre los años 190-180 a.C.
ANTERIOR ( RUTA DE LES MACOLLADES )
viernes, 6 de enero de 2023
EL ITINERARIO DE LA BASTIDA.
Un itinerario circular permite visitar los restos arqueológicos más importantes. Iniciaremos el recorrido fuera del poblado, donde se encuentra un área didáctica y la reproducción de una casa ibera equipada con objetos de la época.
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| Vistas genéricas de los paneles explicativos. |
Por el recorrido encontraremos paneles explicativos de la visita, que tratan los siguientes temas:
- Un siglo de investigaciones sobre los íberos. El servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia realiza excavaciones arqueológicas desde 1928.
- La casa ibérica i el área didáctica. En el acceso del poblado se encuentra una reproducción de una casa ibera, con lo que se consigue una visión e interpretación más profunda de la visita.
- El sistema defensivo. Una muralla rodeaba perimetralmente el poblado, en la que figuraban torres de vigilancia y cuatro puertas orientadas estratégicamente.
- La puerta oeste. Era la entrada principal del poblado, que daba paso a la calle principal. La entrada se encontraba cubierta y la parte superior era accesible mediante escaleras de piedra y madera.
- Urbanismo del poblado. Las viviendas se disponen por manzanas a los lados de la calle central. Junto a la muralla circunvala un camino y los lugares con pendiente pronunciada se nivelaba el suelo con muros de contención.
- La vida en las casas. Las viviendas ocupan superficies de entre 50 y 150 metros cuadrados, de una sola planta. El espacio se organiza de manera distinta dependiendo de las necesidades de sus ocupantes, con una habitación para el hogar, centro de la vida doméstica, y otras más pequeñas adyacentes destinadas a almacenes, molienda o tejido.
- El barrio del sector sur. Las viviendas situadas en esta zona estaban dedicadas en parte, a las actividades metalúrgicas. En las diferentes viviendas se hallan estancias con hornos, dos figuritas de bronce se hallaron en dos de estas casas. Una de ellas representa un guerrero a caballo, y la otra un buey uncido al yugo con parte del timón.
- El entorno y la explotación agraria. Desde el poblado se dominaba visualmente la vía de comunicación entre la meseta y la costa, posteriormente conocida como vía Agusta. El lugar constituye un entorno de explotación de recursos agrarios. Los iberos cultivaban cereales (cebada y trigo), leguminosas (veces, habas, guisantes y guijas) y frutales (vid, olivo, higuera y almendro).
- La puerta norte. Constituía una entrada cubierta por una torre, daba acceso a la circulación de carros que recorrían el lado norte del poblado. El sistema de cierre consistía en dos batientes formados por tablas de madera remachadas con pletinas de hierro. Cada batiente giraba en un quicio de piedra y dos guardacantones los protegían desde la entrada.
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| Vistas genéricas de las maquetas táctiles. |
Una serie de maquetas táctiles de fundición de bronce colocadas en lugares estratégicos del recorrido, favorecen la percepción y la construcción activa del espacio. Estas maquetas contribuyen a la inclusión de colectivos, como es el caso de niños o personas con discapacidad visual.
Existen puntos de descanso en el itinerario ubicados estratégicamente en miradores, desde los que se puede contemplar y apreciar los dos valles, les Alcusses hacia el norte y los Alforins hacia el sur.
jueves, 22 de diciembre de 2022
Los tesoros de las Fragas
LOS TESOROS DE LAS FRAGAS DEL EUME:
LOS HELECHOS Y EL MONASTERIO
1.- LOS HELECHOS
El verdadero tesoro de las fragas son los helechos, en este entorno podemos encontrar 28 especies distintas de helechos de las cuales 7 son relictas y 6 están catalogadas como amenazadas y exigen la mayor protección.
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| Foto propia. Los aproximadamente 150 días al año que llueve propiciaron desde tiempos antiguos que el bosque varie notablemente. |
Estos helechos son reliquias de la flora subtropical presentes durante el terciario, entre 65 y 1,6 millones de años, cuando los Dinosaurios aún dominaban la Tierra y la vegetación selvática cubría la península bajo un clima cálido y húmedo, vegetación que fue barrida casi por completo en las glaciaciones posteriores.
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| Foto propia |
Tanto la posición geográfica como la propia orografía del cañón del Eume, posibilitaron que algunos helechos como el Culcita macrocarpa o el Woodwardia radicans, permanezcan aún en la actualidad. Los helechos, plantas vasculares sin flores, tienen una elevada capacidad de diseminación de sus esporas y así mantienen su presencia a pesar del aislamiento actual de las zonas hoy cálidas.
| Helecho Culcita macrocarpa en las Fragas del Eume. Especie amenazada, en peligro de extinción. |
| Helecho Woodwardia radicans en las Fragas del Eume |
Muchos de los helechos existentes en el parque natural son muy dependientes de las condiciones protectoras que les brindan las fragas; además, no están abundantemente presentes, sino que se concentran en áreas más húmedas y térmicas.
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| Panel Explicativo sobre los helechos en el interior del Centro de interpretación. Aparecen 6 especies amenazadas en peligro de extinción. |
Con esto queremos resaltar el valor protector que tiene el conjunto del bosque reunido en el parque, puesto que les da refugio a especies objetivamente catalogadas como importantes.
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| Foto propia |
Video sobre musgos y helechos en las Fragas del Eume
2.- EL MONASTERIO DE S. JUAN DE CAAVEIRO
El Monasterio de San Juan de Caaveiro es un monasterio del siglo XII, de estilo románico, destacando la iglesia, que se levanta sobre un montículo muy escarpado, con altos muros con contrafuertes y estancias subterráneas.
Se sitúa entre los ríos Eume y Sesín y sus orígenes se remontan al siglo X, tiene una historia muy larga y muy intensa, como toda edificación medieval: fue monasterio benedictino, luego agustino y llegó a su máximo esplendor en el siglo XIII.
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| Foto Propia |
Luego, lo contrario: el abandono y casi la ruina. Hasta que en 1896 un abogado de Madrid, afincado en Pontedeume, -Pío García Espinosa- se lo compró al arzobispo de Santiago de Compostela y lo restauró a su manera.
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| Foto propia |
Más tarde pasó a sus herederos y de nuevo fue abandonado y volvió a estar casi en ruina, hasta que se hizo con él la Diputación de A Coruña.
El conjunto tiene varias edificaciones a diferentes niveles:
1º- los antiguos hornos (en la actualidad puesto de los guardas de seguridad)
2º- las caballerizas, la oficina desde donde salen las visitas guiadas.
De las tres casas de los canónigos, antes de la muralla, no queda nada.
3º- Iglesia de Santa Isabel (siglo XII-XIII), con ábside románica y campanario barroco.
Además del edificio, hay que resaltar el viejo molino y el antiquísimo puente de piedra a los pies del Río Sesín.
A principios del siglo XIX el monasterio queda deshabitado.
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| Viejo Molino en Caaveiro. Foto Galicia máxica |
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| Puente de Piedra en Caaveiro sobre el río Sesín |
Leyenda de S. Rosendo
jueves, 1 de diciembre de 2022
PATRIMONIO CULTURAL
PATRIMONIO CULTURAL
El patrimonio cultural próximo al parque es uno de los grandes valores que presenta. Así, voy a destacar la presencia del faro de Corrubedo, así como el mirador de Ra y el Castro Cidade por ser los más vistosos para realizar una visita y completar el turismo de naturaleza que nos aporta el parque con el turismo cultural que complementa a la perfección el viaje para el turista con ganas de aprender y valorar el patrimonio cultural de la zona.
FARO DE CORRUBEDO
Es un faro de gran importancia histórica que se localiza en un pequeña villa marinera de gran tradición marinera. Corrubedo es un pequeño pueblo donde la actividad pesquera y la creación de fábricas de salazón provocaron un gran crecimiento económico y con ello la construcción de las típicas casas marineras con sus callejuelas que le dan un gran encanto. Destaca el pequeño puerto pesquero lleno de pequeñas embarcaciones y de útiles de trabajo para realizar las tareas de pesca de bajura. Actualmente, la economía del lugar está enfocada al turismo generado por el parque natural y enfocado al turismo de naturaleza y al familiar por la tranquilidad de la localidad y sus espectaculares playas.
Así, justo en la punta más occidental de la península del
Barbanza se encuentra el faro construido en 1853 para advertir a los
navegantes del peligro de esta costa atlántica feroz. A sus pies, está presente
una zona rocosa de matorral bajo y de pequeños acantilados, aunque de una
dureza extrema en cuanto a las fuerzas del mar, debido a su latitud sobre el
océano. Destaca también la pequeña senda litoral que permite recorrer la pequeña península en la que se ubica.
FARO DE CORRRUBEDO
MIRADOR DE RA
A apenas 10 minutos en coche desde el centro de recepción de visitantes nos encontramos con este mirador que nos permite tener unas vistas espectaculares de la totalidad del parque. Así, para alguien qu va por primera vez se queda sorprendido con las vistas y la grandeza del océano e inmensidad de las playas atlánticas, además desde aquí podremos observar las dos lagunas y la gran duna con sus grandes dimensiones. Desde esta ubicación se puede mirar en su totalidad la belleza de la ría de Arousa entre las que destacan las bateas del cultivo de mejillón que es un gran generador de riqueza para los habitantes de la misma.
VISTA PANORÁMICA DE LA DUNA EL DÍA DE LA VISITA DESDE EL MIRADOR
Un buen consejo para esta visita es ir bien abrigado porque el viento del norte tiene gran fuerza y su temperatura gélida provoca que con mucha facilidad te quedes congelado.
Justo en la explanada donde se ubica el aparcamiento está presente una gran roca
apoyada sobre otras más pequeñas y que se eleva verticalmente unos 15 metros.
La roca se conoce como de A Pedra da Rá (rana), ya que desde la costa oeste se
puede advertir una forma similar a la de una rana con la boca abierta y que da nombre a este singular mirador.
FOTO DE PEDRA DA RÁ EL DÍA DE LA VISITA
CASTRO CIDADE
A continuación, recorrí el pequeño y rústico sendero de unos 400 metros que nos llevará a una pequeña joya patrimonial como es el Castro Cidade. La pequeña subida desde le mirador es intensa porque el camino en su tramo final no está en óptimas condiciones pero vale la pena el esfuerzo de terminarlo porque lo que nos encontramos al finalizarlo es de nuevo impresionante. Actualmente, está en tareas de puesta en valor por parte del ayuntamiento seguro de la riqueza patrimonial que posee y que genera un flujo de visitantes constante en épocas vacacionales con un retorno económico importante para la economía local.
Este sitio tan estratégico fue elegido hace más de 2500 años para el asentamiento de una comunidad perteneciente a la llamada y conocida como cultura castrexa. Se trata de un conjunto de la Edad de Hierro rodeado de tres líneas de muralla en las que en el nivel más alto se encuentran parte de las viviendas de forma circular y cuadrangular. El castro comprende unos 20.000 metros cuadrados y hoy una pequeña parte se encuentra excavada y acondicionada para su disfrute.
FOTO EL DÍA DE VISITA DEL CASTRO CIDADE CON EL PUEBLO DE CORRUBEDO AL FONDO
El nombre de “Cidá” proviene de la palabra gallega “cidade” que en castellano se traduce como “ciudad”. Fueron muchos los asentamientos esparcidos por Galicia que recibieron este nombre o uno muy similar ya que desde hace siglos se conocía la existencia de estos, aunque no se comprendieran muy bien cuáles fueron sus orígenes.
FOTO DE DETALLE DEL CASTRO CIDADE EL DÍA DE LA VISITA
FOTO DE DETALLE DEL CASTRO CIDADE EL DÍA DE LA VISITA



























