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jueves, 24 de febrero de 2022

Parque Natural de Urkiola - Conociendo Urkiola

 El PARQUE NATURAL de URKIOLA

En sus casi 6000 Has de extensión, a caballo entre las provincias de Álava y Bizkaia, el Parque Natural de Urkiola ofrece un rico patrimonio natural formado por diferentes ecosistemas como son sus singulares roquedos, amplios pastizales y extensos bosques.

Astxiki, importante zona de escalada en el valle de Atxarte

Su situación geográfica a pocos kilómetros de la costa y una altitud que oscila entre los 200 y los 1300 metros, hace que este entorno se encuentre bajo la influencia de un clima templado oceánico con abundantes precipitaciones repartidas de manera regular durante el año. En invierno las temperaturas descienden y a menudo las montañas se cubren de nieve. En verano, la temperatura se mantiene suave y las nieblas frecuentes favorecen la expansión de árboles como el haya o el abedul.

Las nieblas cubren el monte Saibi, ubicado en el corazón del PN

Este último, en euskera llamado urkia, es quien da nombre al parque. Se trata de una especie colonizadora y protectora de alto valor ecológico que genera unas condiciones adecuadas para el posterior asentamiento de las hayas. Estas últimas se extendieron hace años siendo hoy la principal especie autóctona del parque y relegando al abedul a un segundo plano.

Dentro de los límites del parque se han catalogado 660 taxones de flora, aunque cabe la posibilidad de que exista alguna más, escondida en rincones poco explorados como algunos paredones inaccesibles o arroyos encajonados.

Urkiola también es un lugar muy rico en setas

En cuanto a la fauna, hay 137 especies de vertebrados siendo el grupo de las aves el más abundante (74), seguido de los mamíferos (42), los reptiles (10), los anfibios (7) y por último los peces (4). Son pocos los estudios realizados sobre fauna invertebrada aunque en los bosques mejor conservados podemos encontrar especies protegidas como la Rosalía alpina, el Ciervo volante (Lucanus cervus) o el Caracol de Quimper (Elona quimperiana).

La presencia del ser humano en estas montañas se remonta al Paleolítico, como así atestiguan los abundantes útiles y herramientas de sílex encontradas en cuevas y abrigos. Urkiola y sus alrededores alberga también un importante legado medieval. Las guerras de banderizos, el establecimiento del pastoreo y la guerra civil, han dejado su impronta en este lugar. Ni siquiera la fuerte cristianización que sufrieron estas tierras altas hizo desaparecer algunas de las leyendas que perduran hasta hoy, haciendo de Urkiola el epicentro de la mitología vasca.

El aprovechamiento de los recursos naturales ha dado lugar a varias actividades económicas que siguen activas como el pastoreo, la explotación forestal, la caza y la minería. Algunas otras como la obtención del hielo, la cal y el carbón han quedado en desuso. Aun así, todas ellas han contribuido a modelar el paisaje actual.

Precisamente para salvaguardar los valores naturales de este entorno, sin por ello comprometer algunos usos tradicionales, en 1989 se decidió proteger este magnífico lugar, creando así el primer Parque Natural de la comunidad autónoma del País Vasco. Hoy en día, algunas de las actividades como la escalada, la práctica de deportes de aventura, etc. están reguladas por el PRUG aprobado en primera instancia en 2006 y revisado en 2019.

La imponente cara Este del Anboto, cúspide del Parque Natural

Toda esta información y mucha más se ofrece en el Centro de Interpretación Toki Alai, una parada imprescindible en nuestra visita a este magnífico Parque Natural.

Parque Natural de Urkiola - La pared desnuda

La pared desnuda

Las montañas de Urkiola son el resultado de un proceso geológico de millones de años. Las rocas del Parque Natural tienen su origen en el Cretácico, cuando un mar cálido y poco profundo en el que proliferaban arrecifes de coral llenos de vida ocupaba este lugar.

Hace 45 millones de años, durante la orogenia alpina, los sedimentos del fondo marino fueron plegados y emergieron dando lugar a la cordillera de los Pirineos así como a los montes Vascos. De esta manera, los arrecifes se convirtieron en abruptas montañas de roca caliza.

El roquedo es el ecosistema más característico de estos montes

Desde ese mismo momento, los diferentes agentes erosivos (hielo, agua y viento) comenzaron a dar forma a las montañas hasta darles su aspecto actual. Pero sin lugar a dudas, de los tres agentes erosivos, es el agua el principal responsable del relieve y las formaciones geológicas actuales.

El agua erosiona y moldea la roca caliza por disolución, produciendo el fenómeno conocido como karstificacion. En los extensos sistemas kársticos de Aramotz y Eskuagatx, situados en la parte Norte del Parque, se pueden observar innumerables grietas, lapiaces, simas y dolinas. Bajo este paisaje se extiende una extensa red de más de 400 cuevas creadas por el agua infiltrada en la roca.

Eléboro fétido en un canchal de las faldas del monte Alluitz

De los tres principales ecosistemas que se pueden encontrar en el PN de Urkiola, el roquedo es el menos extenso (ocupando solamente el 20% del espacio); pero sin lugar a dudas, es el más representativo de todos, pues alberga un valor ecológico incalculable en cuanto a diversidad de plantas y aves rupícolas se refiere.

La roca desnuda es el hábitat de aves como el halcón peregrino (Falco peregrinus), el buitre leonado (Gyps fulvus) o la chova piquigualda (Pyrrhocorax graculus). Cabe destacar, que el alimoche común (Neophron pernocterus) encuentra en las paredes de Urkiola un buen lugar para anidar, contabilizándose en los límites del Parque un total de 8 parejas reproductoras. Esta especie se incluye en el Libro Rojo de las aves de España en la categoría de “En peligro” y aparece calificada como “Vulnerable” en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.

La vida brota incluso en los rincones más austeros

En las grietas y repisas más inaccesibles de la zona, una importante comunidad de plantas, más comunes en otros lugares, ha encontrado refugio de la presión del ser humano y del ganado. Especies como el tejo (Taxus baccata), el Aster alpinus o la Globularia nudicaulis viven alejadas de las amenazas. Pero sin duda, cabe destacar que las montañas de Urkiola guardan un secreto en forma de endemismos del norte de la península ibérica: la Armeria pubinervis subsp. orissonensis y la Azucena de los Pirineos (Lilium pyrenaicum) visten las paredes de Urkiola con un brillo especial.


Parque Natural de Urkiola - Trasmochar, pisar y picar

Trasmochar, pisar y picar

Las montañas de Urkiola y sus recursos han sido utilizados por el ser humano desde hace miles de años. Las personas que han habitado estas montañas han llegado a influir tanto en el entorno, que incluso han modelado parte de su paisaje. Además, dada su situación privilegiada, importantes vías de comunicación pasaban y pasan por este lugar privilegiado.

Hoy en día, durante los primeros meses de otoño, muchas personas vienen a fotografiar las hayas con forma de candelabro que abundan en Urkiola, sin saber que esa forma tan característica se la dio el ser humano. Las hayas, así como muchos abedules y robles, eran trasmochadas consiguiendo que el ejemplar en cuestión aumentase su grosor y número de ramas. De este modo, cada año se cortaba una única rama de cada ejemplar, se troceaba y apilaba, cubriéndola con tierra y dándole fuego mientras se hacían pequeños respiraderos para que la llama no se apagase. Tras 15 días, la carbonera (en euskera txondorra) se deshacía obteniendo el carbón vegetal que después se utilizaba en molinos y ferrerías de los fondos del valle.

Las hayas trasmochas tienen esa forma debido a su uso para el carboneo

Esos mismos carboneros se subastaban el mantenimiento de las neveras y la producción de hielo. En algunos lugares estratégicos como el puerto de Urkiola u Otxandio se construyeron neveras techadas de hasta 15 metros de profundidad. Durante los meses de invierno, los productores de hielo apilaban y pisoteaban dentro de las cavidades 1 metro de nieve y después lo cubrían con hojas de haya. Continuaban así hasta cubrir la nevera por completo. Este hielo era transportado por mulos hasta Durango, Vitoria-Gasteiz o Bilbao y se utilizaba para la conservación de alimentos y medicinas. Por supuesto, algunas de las casas más adineradas de Bizkaia compraban grandes cantidades de oro blanco para refrescar sus bebidas.

Nevera techada en el entorno del Santuario de Urkiola

La elaboración de cal a partir de la roca caliza era otro de los oficios del lugar. Varias caleras muy bien conservadas son dignas de visitar pero, sin lugar a dudas, la de Gatzaieta es el mejor ejemplo.

El único de los antiguos oficios que aguanta el paso del tiempo es el pastoreo y uno de los vestigios que quedan de sus inicios son los seles. Estos rediles de forma circular se cerraban plantando espinos y endrinos, con el objetivo de proteger el ganado de la amenaza de depredadores ya extintos del Parque como los lobos. Si observamos una fotografía aérea de hoy en día aun pueden diferenciarse unos círculos perfectos en el terreno.


Parque Natural de Urkiola - Cuna del montañismo vasco

Cuna del montañismo vasco

Las montañas de Urkiola han sido y son un referente para montañeros y escaladores vascos. Cimas míticas como Anboto -que con sus 1331m es la más alta del Parque-, Alluitz, Untzillatx o Mugarra son el objetivo de mendizales (montañeros vascos) y senderistas que se sienten atraídos por su atractiva morfología.

Las rocas desnudas del valle de Atxarte han sido testigo de grandiosas aperturas por personalidades -como los míticos escaladores y alpinistas vascos Kike De Pablo o Juanjo San Sebastian- que escribieron su nombre no solo en estas paredes si no en las de otros rincones del mundo.

Paredes de Atxarte

No en vano, el colectivo de escaladores fue uno de los primeros defensores de este entorno llegando a paralizar la explotación de una cantera ubicada en el mencionado valle. Colgaron una hamaca de la pared y se turnaban para que esta siempre estuviera ocupada, evitando así que se pudiera realizar la extracción de la roca caliza.

La del monte Anboto es una ascensión obligatoria para cualquier montañero vasco

El aumento de adeptos a este deporte y su afán por seguir los pasos de los históricos escaladores vascos, hace que hoy en día la practica de este deporte este regulada dentro del Parque Natural. El objetivo de esta regulación es favorecer la conservación de las aves rupícolas y de las frágiles especies de flora que crecen en grietas y repisas. De esta manera, se han establecido sectores en los que la escalada está permitida durante todo el año, solamente en ciertas épocas (normalmente, fuera de las épocas de cría de las aves rupícolas) o directamente está prohibida.

Del mismo modo, el acceso a la cueva de Mari, en la pared Este del Anboto, se encuentra regulado, pues una pareja de alimoches nidifica en la zona. Por lo tanto, solo se permite el acceso del 15 se septiembre al 1 de enero.

Esquiadores en dirección al Anboto

Otras actividades como la espeleología o el barranquismo requieren de un permiso especial que lo concede la Diputación Foral de Bizkaia.

Urkiola es un verdadero patio de juegos para las personas amantes de la naturaleza. Es el sitio perfecto en el que caminar, pedalear, trepar o simplemente descansar hace que unamos nuestros lazos a este bello lugar.

Como hicieran los primeros escaladores e independientemente del paso del tiempo, la mezcla e naturaleza y leyendas hará siempre de Urkiola un lugar mágico que debemos salvaguardar.


Parque Natural de Urkiola - Una parada obligatoria

Una parada obligatoria

Visitar el Parque Natural de Urkiola es una de las paradas obligatoria si se viaja a Euskadi y el mejor lugar para informarse es pasar por el Centro de Interpretación Toki Alai. Ubicado en pleno corazón del Parque Natural, dispone de una exposición permanente con paneles explicativos y recursos audiovisuales con los que se dan a conocer los valores históricos, culturales y naturales del lugar.

El personal del Parketxea (Casa del Parque) nos informará amablemente de cuáles son los recorridos más adecuados para conocer el parque, así como de los rincones ocultos, la normativa que debemos respetar, las actividades de turismo activo que ofertan algunas empresas de la zona o donde podemos comer y alojarnos.

Toki Alai, Centro de Interpretación del PN de Urkiola

Un equipo de educadores/as ambientales trabaja para dar a conocer los valores de Urkiola y acercar este magnífico entorno a todas las personas. Para ello se ofertan dos tipos de programas: uno educativo dirigido a estudiantes y otro de dinamización para personas de todas las edades.

Dentro del programa educativo se ofertan hasta 12 secciones diferentes adaptadas a cada ciclo formativo. Los grupos siempre visitan el centro de interpretación, realizan un taller y una dinámica por el bosque. Se trabajan temas para conocer la fauna, la flora, los personajes mitológicos, la influencia del ser humano en el entorno, etc. Los programas educativos son gratuitos para los centros escolares y se ofertan durante todo el curso escolar.

Un grupo de escolares aprende los antiguos oficios

Por otro lado, el programa de dinamización se oferta los fines de semana y está dirigido al publico general (tanto personas adultas como infantiles). Se realizan actividades como, itinerarios guiados de montaña, charlas, observación de fauna, talleres, visitas a museos, caseríos, queserías… Estas actividades también suelen ser gratuitas.

De manera trimestral, los 3 Centros de Interpretación de los Parques Naturales de Bizkaia publican una revista divulgativa llamada “Bizkaia Naturala. Esta publicación gratuita da a conocer los valores de los diferentes Parques Naturales de la provincia y en ella se tratan temas como la problemática ambiental, la normativa, seguridad en montaña, estudios ambientales realizados, etc. También da a conocer las actividades que oferta cada uno de los Parketxeas.

Sin duda, pasar por cualquiera de los Centros de Interpretación de un Parque Natural es una parada obligatoria si se quiere conocer un entorno. En ellos se muestran los valores de un Espacio Natural Protegido para que, desde el conocimiento, aprendamos a respetar y amar la naturaleza que contiene.


Parque Natural de Urkiola - El manto verde

El manto verde

El manto verde de los pastizales representa uno de los ecosistemas más característicos de Urkiola, pues son la base que sustenta la ganadería. El ser humano de estas montañas comenzó a talar los bosques hace miles de años, favoreciendo así el pasto del que disfrutan hoy en día vacas, ovejas y yeguas.

Debido a las condiciones climáticas locales, a los distintos tipos de suelo y a la topografía se distinguen tres tipos de pastizales: el montano, el lastonar y el prado de siega.

Pastos de Mugarrikolanda, con la mole de Mugarra al fondo

Los primeros son los más abundantes, se mantienen siempre verdes y en ellos se puede encontrar ganado todo el año. Los pastizales de Mugarrikolanda, Saibi, Zabalandi y Urkiolagirre son los más extensos. En las zonas con poca presión ganadera aparece el lastonar, formado por una gramínea de hojas largas y ásperas llamada lastón. Los prados de siega se encuentran junto a los caseríos y se suelen segar dos veces al año.

Aunque no lo parezca, los pastizales de Urkiola también albergan pequeños tesoros en forma de endemismos como la quitameriendas (Merendera montana) o el Narciso de Asturias (Narcisus asturiensis subsp. jacetanus). En ellos podemos encontrar hasta cuatro especies de orquídeas, destacando entre ellas, la Flor de abeja (Ophrys apifera).

El narciso de los prados es común en hayedos, abedulares y prados húmedos

Como consecuencia del abandono de los pastos, se desarrollan comunidades de una diversidad importante, compuestas por especies como el brezo, la árgoma, el espino o el helecho. Son los denominados matorrales.

En este ecosistema previo al desarrollo del bosque, habitan infinidad de pequeños mamíferos como el ratón de campo, así como numerosas aves. Además, las abejas y otros insectos polinizadores encuentran alimento en el colorido manto que ofrecen las plantas a principios de primavera. Los espinos (Crataegus monogyna) y los endrinos (Prunus espinosa) son también una importante fuente de alimento para la fauna salvaje.

Bordas de pastores en el collado de Larrano

Con el objetivo de conseguir un equilibrio sostenible aunando conservación y aprovechamiento económico, en 2016 se puso en marcha el proyecto LIFE Oreka Mendian. De esta manera, en 15 lugares de Euskal Herria pertenecientes a la Red Natura 2000 (entre los que se encuentra el PN de Urkiola), se ha desarrollado una estrategia de conservación en los pastos de montaña, tomando como punto de partida el mantenimiento del uso tradicional. A través de este proyecto, se han sentado las bases para conseguir que los pastos de montaña, espacios muy amenazados a nivel europeo, se gestionen de forma que se garantice su conservación y la de los hábitats y especies que en ellos coexisten. Sin duda, un gran paso para la conservación del manto verde del País Vasco.


Parque Natural de Urkiola - Los secretos de la niebla

Los secretos de la niebla

Urkiola ha estado siempre ligado a la mitología vasca, hasta el punto de ser incluso el origen de muchas de las leyendas que hoy en día perduran en nuestra cultura.

Cuando la niebla cubre la cima de Anboto...

Mari la Dama de Anboto es la protectora de la naturaleza y la responsable de los meteoros. Habita en una cueva ubicada en un lugar de difícil acceso de la cara Este del monte Anboto y se desplaza bajo una bola de fuego. Puede adquirir forma de planta o animal, pero suele dejarse ver con forma de mujer. La leyenda cuenta que cuando la cima de la montaña está cubierta de nubes es porque Mari está en casa. Los pastores le suben ofrendas y su animal preferido es el carnero. Entonces Mari cuida de las cosechas y del ganado, así como de la familia. Si un día os atrevéis a visitarla ¡jamás le deis la espalda! De lo contrario, cerrará las puertas de la cueva condenándoos a vivir para siempre en ese lugar.


La silueta de Mari puede observarse en el monte Alluitz.

Sugoi, es el rey del mundo subterráneo y pareja de Mari. Mitad humano mitad serpiente, y habita en la cueva de Baltzola. Es temido en todos los rincones de Euskal Herria, en los que también se le conoce como Sugaar. Cuenta la leyenda que, un día, Sugoi encarnado en un anciano manco se le acerco a un joven de un caserío y le preguntó porqué le había dejado en ese estado. El joven sorprendido, le respondió que él no había dejado manco a nadie. El anciano le recordó que hacía años el joven le había arrancado un trozo de cola a una serpiente y acto seguido, el anciano le maldijo diciéndole que desde ese momento en su caserío no faltaría ningún cojo, manco, ciego o sordo. Al parecer, la maldición se cumplió.

Cueva de Baltzola, morada de Sugoi

Las Lamiak son las protectoras de los ríos y manantiales. Son unos seres bellos y esquivos, con cuerpo de mujer y pies de pato, que pasan el día cantando y peinando sus largos cabellos con su peine de oro mágico junto al río. Muchos jóvenes de Abadiño iban al río de Atxarte, en busca de esos peines, con el objetivo de obtener riquezas y poder, pero todos desaparecían o morían en el intento.

Jentilak son unos seres muy altos, peludos y fuertes que viven en las montañas de Urkiola. Tan puros, sinceros y leales, como divertidos y juguetones, pues pasan las horas lanzándose rocas de gran tamaño. Algunos los confunden con el primer ser humano auténtico, otros dicen que Olentzero es el último Jentil que queda. Habitaban en la cueva de Jentilkoba y construían dólmenes para enterrar a sus muertos. Se les atribuye también la fabulosa construcción de Jentilzubi (puente de los Jentiles), muy cercano a la entrada de la cueva de Baltzola.

Jentilzubi

Parque Natural de Urkiola - Una paleta multicolor

Una paleta multicolor

Los bosques ocupan más de la mitad de la superficie del Parque Natural. Estos pueden estar formados por especies autóctonas o por especies destinadas a la explotación forestal.

De las especies autóctonas, la más abundante es el haya (Fagus sylvatica). La altitud media del parque y su situación geográfica, favorecen el clima fresco y húmedo que tanto aprecia esta especie. Debido a la posición horizontal de sus hojas, muy poca luz penetra en el sotobosque impidiendo así el desarrollo de otras plantas. Algunas como el narciso (Narcissus gr. Pseudonarcissus) -endemismo de la Península Ibérica- o el diente de perro (Erythronium dens-canis), aprovechan para florecer antes de que salgan las hojas del haya. En estos montes se pueden diferenciar los hayedos calizos y los silíceos, cada uno con su flora asociada característica.

Hayedo en plena floración

Junto a las hayas, podemos encontrar acebos (Ilex aquifolium), Serbales (Sorbus aucuparia) o abedules (Betula alba). Este último en euskera se llama “urkia” y es quien da nombre al Parque, pues se cree que antes de la llegada de las hayas el abedul era el rey de estos montes. Es un árbol colonizador que crea condiciones favorables para el desarrollo de las hayas. Su madera era utilizada por los pastores para elaborar los “kaikus”, recipientes utilizados para recoger la leche y preparar cuajadas y quesos.

El encinar es el segundo bosque autóctono de más extensión en el Parque. Pese a ser una especie típica del clima mediterráneo, encuentra las condiciones óptimas en los suelos calizos que permiten la filtración del agua. Su madera fue muy utilizada y este hecho casi supuso su desaparición, pero hoy en día se encuentran ampliamente representados en los montes de Artaun, Mugarra y Eskuagatx.

Los encinares cubren las zonas de roquedo

Las plantaciones de árboles alóctonos ocupan también grandes extensiones. La explotación de estos bosques supone la principal actividad económica del entorno y se plantan principalmente coníferas como el ciprés de Lawson (Chamaecyparis lawsoniana), el alerce japonés (Larix kaempferi), el pino de Monterrey (Pinus radiata) o el pino laricio (Pinus nigra subsp. laricio).

Las plantaciones de coníferas ocupan una parte importante dentro del Parque

Los bosques albergan el mayor número de especies de fauna en su interior. En ellos podemos encontrar jabalíes, corzos, zorros o tejones, pero también murciélagos, cárabos, azores y lirones grises. Algunas de estas especies como el lirón, están asociadas a los bosques más maduros y mejor conservados, pero otras como el zorro son generalistas y se pueden encontrar casi en cualquier parte. Ciertos bosques de coníferas han dejado de explotarse por no tener sus dueños un relevo generacional, facilitando la expansión del picamaderos negro, una especie que se encontraba en retroceso en los montes de Bizkaia.

Hayas, abedules, encinas y pinos ofrecen en cada estación una variada paleta de colores a las personas visitantes. ¡Un verdadero coctel para los sentidos!