sábado, 29 de enero de 2022

Nevera de Villamalur o Cuatro Caminos. Patrimonio del frío

Si retrocediéramos en el tiempo a la cima de La Rápita, nuestros ojos se deslumbrarían con la nieve en pleno invierno vistiendo todas sus laderas. Estas laderas eran ideales para construir grandes dispositivos para mantener el hielo y poder disponer de él cuando se necesitara. 

En una zona bastante conocida llamada “Mas de Taire”, zona cercana a la cima de La Rápita, podemos ver los restos bien conservados de lo que fue la Nevera de Cuatro Caminos o Villamalur, una de las cinco neveras de la Sierra de Espadán y la más grande de todas.

Nevera de Villamalur o Cuatro Caminos
Nevera de Villamalur o Cuatro Caminos.
Fotografía propia.

De nieve a hielo

En la dura vida en la montaña en el siglo XVII, la nieve fue un bien que se comercializaba a buen precio en los lugares donde no se podía obtener de modo natural. La conservación de la nieve la realizaban los neveros, así se les llamaba a las personas que almacenaban la nieve en estas neveras.

Ilustración.-Fuente-www.agricultura.gva_.eswebpn-serra-d-espadahistoria.jpg
Ilustración. Fuente: www.agricultura.gva_.eswebpn-serra-d-espadahistoria.jpg

Cortaban la nieve con palas y la llevaban a los pozos, la pisaban para compactarla con la finalidad de disminuir el volumen ocupado y para conservarla más tiempo en forma de hielo. Después, se cubría con tierra, hojas, paja o ramas formando capas de un grosor homogéneo.

Nevera. Procesos de trabajo ilustrados por el Museo Valenciano de Etnología
Nevera. Procesos de trabajo ilustrados por el Museo Valenciano de Etnología

Para extraer el hielo se cortaban bloques de dicho material y se transportaban a lomos de caballos o burros durante la noche, para el máximo su deshielo. El hielo era llevado hasta los puertos o núcleos urbanos más cercanos donde se comercializaba para su uso en la conservación de pescado, en refrescos, con fines farmacéuticos, etc.

Cuando a finales del siglo XIX y principios del XX, llega el hielo artificial y la tecnología necesaria para su fabricación, el uso de esta y otras neveras desaparece.

Cómo es la Nevera

La nevera es un depósito de planta circular con un diámetro exterior de 11 metros de lado. Se encuentra prácticamente sumergido en el terreno, presentando tan solo en la parte suroeste un pequeño sector exento, que se hace de mayor altura en la zona noreste. Los muros son de piedra caliza y mortero.

Detalles de los muros y puerta.
Fotografía: propia

Interiormente su diámetro es de 9,6 metros y la profundidad a la que llega es de 10,60 metros, lo cual permite un almacenamiento de unos 800 metros cúbicos de nieve.


Profundidad de la nevera.
Fotografías: propias

La cubierta, desaparecida, estaba apoyada sobre unos grandes y paralelos arcos: uno de ellos está derruido, pudiéndose apreciar tan solo los vanos, en los que se ubicaban los estribos.


Detalle de los vanos.
Fotografías: propias

Sobre los arcos todo debía estar cubierto de tejas, la existencia de numerosos restos de estas que se encuentran en el entorno refuerza este hecho.

Restos de tejas en las proximidades de la nevera.
Fotografía: propia

CROQUIS DE LA NEVERA
Fuente: https://eduwp.edu.gva.es/patrimonio-cultural/ficha-inmueble.php?id=14022&lang=es

Catalogada como Bien de Relevancia Local, con la categoría de Espacio Etnológico de interés local, la Nevera es un ejemplo del aprovechamiento de los recursos naturales y la explotación racional de los mismos en la economía de subsistencia que vivieron los pueblos de la Sierra de Espadán en siglos anteriores.

   << Inicio. La Rápita                                         La Guerra Civil. Línea XYZ >>

No hay comentarios:

Publicar un comentario